El filtro de la burbuja: un Internet a tu medida

Pablo Rodríguez Canfranc
Economista

Internet


¿Alguna vez has considerado la posibilidad de que la información que recibes a través de Internet no sea objetiva sino adaptada exclusivamente para ti? ¿No tienes la sensación de que tu navegación por las redes siempre discurre por senderos familiares y cercanos a tus preferencias e intereses? ¿Nunca has pensado que podrías estar encerrado en una burbuja de información en la que te sientes cómodo? Esta es la tesis que defiende el activista norteamericano Eli Pariser en su libro El filtro de la burbuja. Cómo la red decide lo que leemos y lo que pensamos.


En su planteamiento Pariser se remonta hasta el año 2009, cuando Google comienza a personalizar los resultados de búsqueda en función de los intereses de los usuarios. Entonces entramos en una nueva era de Internet en la que las grandes empresas digitales –la propia Google, pero también otras como Facebook, Netflix o Amazon-, adaptan cada vez con más precisión los contenidos que ofrecen en función de las preferencias de cada navegante. ¿A quién no le ha pasado que, al buscar vuelos baratos a Roma en portales como eDreams o Expedia, las semanas siguientes le han bombardeado desde distintos websites no relacionados directamente con el turismo con ofertas de viajes a la ciudad de las siete colinas?


Los algoritmos que utilizan en las redes permiten recopilar todos los rastros de información digital que va dejando cada cibernauta (las "miguitas de pan" que llevan hasta él) –desde búsquedas en Google a "Me gusta" en Facebook-, aprendiendo sobre sus usos y costumbres para ofrecerle una visión del mundo ajustada a sus preferencias. Eli Pariser demuestra que un mismo término introducido por dos personas distintas en un motor de búsqueda no arrojará ni la misma cantidad ni los mismos resultados para una y para la otra, sino que los adaptará en función de lo que conoce de cada una, gustos personales, creencias, orientación ideológica…


El autor ha definido este fenómeno como el "filtro burbuja", es decir, una selección personalizada de la información que recibe cada individuo que le introduce en una burbuja adaptada a él para que se encuentre cómodo, pero que está aislada de las de los demás. La imagen de un Internet de abundante información objetiva para todos se diluye desde esta perspectiva. El problema es que la burbuja de filtros nos impide conocer otras ideas, otras formas de pensar, que pueden enriquecer nuestro conocimiento del mundo e incluso estimular nuestra creatividad, al poder acceder a disciplinas que en principio nos son ajenas. Además, nuestro filtro hace que nos centremos en un número de estímulos muy limitado. 


Todo el mundo tiende a darle un "me gusta" a un meme gracioso, a un vídeo entrañable de animales o a las fotos del viaje de un amigo. Es más difícil que la gente contribuya a difundir o viralizar un artículo sobre una matanza en Darfur, por poner un ejemplo. Para Pariser, "en un mundo personalizado, cuestiones esenciales aunque complejas o poco agradables –el número creciente de reclusos, por ejemplo, o las personas sin hogar- es menos probable que nos llamen la atención".


Eli Pariser estará el próximo 19 de junio en Madrid para presentar su libro dentro del ciclo Tech & Society de Aspen Institute España y Fundación Telefónica.


Artículo publicado originalmente en PressDigital.

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