La persecución de las brujas en Europa empezó aquí en Catalunya

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Davidmart


'Yo no creo en brujas, pero haberlas, haylas' es una frase gallega que ya es universal. Un servidor, gallego, creció en medio de muchas leyendas y no pocas habladurías sobre mujeres que se salían de la norma y eran señaladas. Muchas veces, simples fabulaciones.Y es que Galicia es tierra de meigas.


Pero voy y me encuentro aquí en Catalunya con el libro `Llegendes de bruixes i altres històries dels boscos', de David Martí Martínez. Y veo que esta también fue tierra de brujas --quién sabe, quizás lo sigua siendo--. 


A través de sus páginas nos encontramos con que estas incomprendidas mujeres forman parte del imaginario popular y de la esencia del pueblo y cultura catalanes.


Y es que la geografía de Catalunya está repleta de leyendas relacionadas con mujeres montadas en escobas, aquelarres, magia, hechizos, pociones, males de ojo, gatos negros, buhos, sapos y culebras. 


Tampoco debemos olvidar la incomprensión y la persecución de las que fueron víctimas. Pero mejor nos lo explicará su autor. 


¿De dónde viene tu interés por las brujas?


Este interés nació cuando yo era pequeño y pasaba los veranos en Arnes, un pequeño pueblo de la Terra Alta (Tarragona). Recuerdo que, cuando me encontraba mal, mi abuela Lola siempre me consolaba con un abrazo lleno de ternura y, después, me daba una infusión (a mis ojos, mágica), mientras me decía: "No te preocupes, David. Tómate esto y enseguida te pondrás bien. Es cosa de brujas...".


¿Conoces a alguna?


Sí, conozco brujas. Pero no se corresponden, en absoluto, con el arquetipo que se ha ido construyendo en el imaginario popular a lo largo de los siglos: me refiero a las ancianas con nariz de gancho, verrugas y escobas.


Yo conozco a mujeres sabias, herederas de unos conocimientos muy antiguos que, hoy en día, todavía siguen vivos.


¿Cómo se construyó su mala fama?


No hay una sola causa que justifique la progresiva demonización de la mujer. Por un lado, cuando se reglaron los estudios de Medicina en las universidades, solo eran accesibles a los hombres. Todas aquellas mujeres que, durante siglos, habían ejercido la medicina popular de una manera espontánea, pasaron a la clandestinidad.


Por otro, encontramos el auge de ciertas corrientes de pensamiento que consideraban a la mujer como un ser malo y débil, fácilmente influenciable por el Diablo...


Pero realmente, ¿qué son o qué eran las brujas?


En realidad fueron unas víctimas de las mentalidades supersticiosas imperantes en las épocas en las que les tocó vivir. Creo que, en el fondo, tuvieron la mala suerte de ser unas adelantadas a su tiempo y eso, nunca se les perdonó.


Dicen que eran vistas como “perturbadoras del orden social”…


Muchas de esas mujeres eran librepensadoras, sabias y valientes. Aglutinaban unos conocimientos muy sutiles relacionados con la Naturaleza. Conocían remedios capaces de curar y de matar. Daban mucho miedo a quienes ostentaban el poder y era necesario erradicarlas.


En tu libro comentas que la magia es "la hermana bastarda de la ciencia"…


Los magos tenían la certeza de que si hacían los rituales adecuados y recitaban las palabras de poder correctas, siempre iban a obtener unos resultados concretos. Esa manera de proceder, a una escala distinta, es la base de la ciencia.


Llegendesdebruixes

Una de las cosas que más sorprende al leer ‘Llegendes de bruixes i altres històries dels nostres boscos’ es que donde se regula por primera vez en Europa el delito de brujería fue en el Pallars.


La primera vez que se tipifica este delito fue en 'Les Ordinacions de la Vall d'Àneu', un texto del año 1424, en el que el conde Arnau Roger IV decretó unos reglamentos donde se creaba jurisprudencia sobre esta realidad.


En el texto se dice que los practicantes de brujería (la mayoría de las veces, mujeres) se reunían de noche en ciertos lugares y, allí, bailaban, bebían, alababan al Diablo y renegaban de Dios.


Las autoridades prohibieron esas reuniones clandestinas y se tipificaron una serie de castigos que incluían, entre otros, terminar quemadas en la hoguera.


¿Cómo era un juicio por brujería?


La mayoría de los juicios por brujería eran sumarísimos, hechos en tribunales civiles locales, y las acusadas no tenían ninguna garantía legal.


Aunque parezca paradójico, muchas de las acusadas pidieron a la Inquisición que se hiciera cargo de sus casos para, así, tener un mínimo de probabilidades de no acabar colgadas en la horca.


¿Por qué más brujas que brujos?


La idea fuerza del 'Malleus Malleficarum' (El martillo de las brujas), uno de los libros más oscuros de la historia de la humanidad, es que hay más brujas que brujos porque la mujer, por naturaleza, es frágil y mala.


Probablemente es el manual más influyente y determinante a la hora de iniciar la persecución de brujas de los siglos XV al XVIII en Europa. Después de ser publicado en Alemania el año 1486, fue reeditado en más de treinta ocasiones y fue todo un best-seller de la época, convirtiéndose en el libro de referencia de los juicios contra las brujas.


Háblanos un poco de los cazadores de brujas en Catalunya como Joan Malet o Cosme Soler…


Los cazadores de brujas eran unos individuos que se atribuían el poder de saber distinguir las brujas de las que no lo eran. Obviamente, esta supuesta capacidad era inventada y lo único que les movía era ganar prestigio y dinero en una sociedad en crisis que los trataba como héroes. 


En Catalunya fueron muy conocidos Joan Malet y también Cosme Soler, y, por extraño que pueda parecer, sus principales clientes eran las autoridades de municipios que querían librarse de las malas cosechas y las desgracias personales que, muchas veces, se asociaban a la intervención de las brujas.


También comentas que la Inquisición no era especialmente crédula con las cuestiones de brujas, a pesar de lo que se suele creer…


De hecho, el Inquisidor General de Barcelona, Diego Sarmiento, quiso aprovechar el revuelo que provocó el cazador de brujas Joan Malet por la zona de Tarragona a mediados del siglo XVI para convocar una especie de concilio integrado por teólogos y por el mismo Abad de Montserrat, con el objetivo oculto de ganar competencias sobre el tema de la brujería. A Sarmiento le movía más la ambición política que no el verdadero interés en las brujas.


Otras de las cosas que llaman la atención de tu libro es que la mayoría de defensores de estas mujeres eran inquisidores…


Eran conscientes de que la gran mayoría de las acusadas eran más víctimas de falsas acusaciones por parte de vecinos envidiosos que no verdaderas adoradoras del Diablo.


Y si la persecución legal de las brujas tuvo su origen Catalunya, el principio del fin de aquella espiral de violencia también tuvo su origen aquí, con el jesuita Pere Gil…


Pere Gil tuvo un papel muy importante a la hora de acabar con la caza de brujas en Catalunya y su alegato, fechado en el año 1619, es el primer documento conocido donde se pide abiertamente el final de aquella época tan oscura de nuestra historia.


El confesor del duque de Alburquerque comienza su escrito solicitando a la Real Audiencia que se actúe con gran cautela y con sentido común respecto al tema de las brujas porque ya había quedado demostrado que muchas eran inocentes, y las que realmente se tenía por adoradoras del demonio, no merecían la pena de muerte.


Pere Gil fue uno de los primeros en atreverse a rebatir todas aquellas ideas preconcebidas que habían ocupado el imaginario popular de los catalanes durante siglos. Ni todas aquellas mujeres eran brujas, ni tan siquiera tenían los poderes que se les atribuía. 

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