Lo que opinan los conductores sobre los coches autónomos

Pablo Rodríguez Canfranc
Economista

Cocheautnomo


El coche que se conduce solo está a la vuelta de la esquina, por lo menos en lo que a tecnología se refiere. La tecnología de comunicaciones móviles 5G que viene y los avances progresivos en Inteligencia Artificial van acercándonos esos automóviles que hasta hace poco parecían futuristas. La pregunta que surge ahora es, ¿cómo ven los conductores el perder, aunque sea parcialmente, el mando sobre el vehículo?


Los automóviles actuales ya eximen al conductor de tomar determinadas decisiones que están (o que pueden estar) automatizadas, como por ejemplo, encender los faros cuando la falta de luz lo requiere. Pero según avanzamos por los niveles de automatización de la conducción, categorizada por la SAE (Society of Automotive Engineers) con el nombre de SAE J3016, el factor humano pierde protagonismo al volante, cediéndoselo a la máquina.


De esta forma, mientras que en el nivel 1 del SAE J3016 la persona sigue siendo conductor y debe estar atenta a todo lo que sucede, a partir del nivel 4 no es necesaria la intervención humana, ni siquiera para intervenir si el sistema lo solicita o se produce un fallo.


Este nuevo escenario en las carreteras impone un cambio importante de mentalidad, el asumir que ya no pilotamos un mero sistema mecánico y eléctrico, sino una máquina inteligente capaz de tomar decisiones y ejecutarlas. Ericsson ha elaborado un informe, The Self-Driving Future, que analiza las opiniones de los conductores ante este fenómeno. De hecho, el trabajo lleva el explícito subtítulo “las opiniones del consumidor sobre soltar el volante”.


De acuerdo con el estudio, los apasionados de la conducción abrazarían el coche autónomo. Esto parece contradecir otros estudios que afirman lo contrario, como el que llevó a cabo AutoPacific en EE.UU. en 2016, que arrojó el dato de que el 56% de los encuestados amaba conducir y no dejaría que lo hiciese una máquina. Los autores de The Self-Driving Future matizan sus resultados: el 53% de las familias trabajadoras con hijos que expresan interés por el coche autónomo reconocen ser apasionados de los automóviles.


La segunda conclusión del informe parece arrojar luz sobre la primera: a la gente le resultan atractivas determinadas funciones del vehículo autónomo, pero es reacia a dejar el control del volante. Dice Ericsson que uno de cada cuatro usuarios de Smartphone afirma que preferiría tener un coche inteligente a uno que no lo es y siete de cada diez muestran interés en funciones como el aparcado automático o el control de velocidad. No obstante, en general se resisten a ceder el control.


Un tema relevante que surge es cómo el vehículo autónomo puede transformar el concepto tradicional de coche como producto en propiedad a concebirlo como servicio de transporte. En 2015 el 8% de los usuarios de Smartphone reconocía que compartía coches, taxis o bicicletas. Y más: el 74% de los consumidores entrevistados estaría interesado en una app que les permita compartir vehículos. Se aprecia un cambio importante de mentalidad que poco a poco abandona el viejo sueño del siglo pasado de poseer un vehículo en propiedad, para ser sustituido por la satisfacción de las necesidades de movilidad.

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