"Ni un paso atrás" decía Forcadell

Carmen P. Flores

Forcadell salida tribunal supremo 9 noviembre


Carmen Forcadell y los cinco miembros de la Mesa del Parlament "han asumido la intervención derivada de la aplicación del artículo 155 de la Constitución". Es más, "o bien renuncian a la actividad política futura o -los que desean seguir ejerciéndola- lo harán renunciando a cualquier actuación fuera del marco constitucional".


Lo que quiere decir es que todo lo que ha sucedido a los largo de este tiempo ha sido una farsa de dimensiones monumentales, que han engañado a los que creían que esto era como cantar una canción de Llach y todos para casa.


¿Por qué el cambio de opinión repentino de todos ellos? ¿Por miedo a terminar en la cárcel? Es evidente que sí. Pero para llegar a este punto algo ha tenido que suceder entre medio que no han explicado. ¿Pacto? ¿Qué más cosas? Como diría un anuncio de la tele de una conocida marca de tomate, "guate, aquí hay tomate".


"Ni un paso atrás", decía en los auditorio Forcadell para seguir alimentado a la ciudadanía entregada a la causa y, de golpe y porrazo, cambia de opinión y "donde dijo digo ahora dice Diego". Esto es lo más desconcertante que se haya visto, dirán los abnegados ciudadanos que se han entregado en cuerpo y alma a la causa. ¿Qué causa?


Esto es como un ejército que ha perdido la guerra y al final cada uno va a la suya con el grito "sálvese el que pueda". Pero es que hay ex miembros del gobierno, como el vicepresidente Junqueras,  en la cárcel.


Con el ex presidente Puigdemont y los restantes exconsellers huidos a Bruselas, donde están haciendo el ridículo más espantoso y disparando contra todos los países europeos por no apoyar sus “justas” reivindicaciones. Son tres estampas diferentes de un mismo problema: la locura de un gobierno y una parte del Parlament de atentar contra el estado de derecho, sus leyes y el Estatut.


Los que estarán como una moto son los que siguen en prisión, ¿o habrá otro pacto para sacarlos?. Desconcierto entre los huidos, ¿pacto también? Para el ciudadano de a pie toda esta situación no es entendible, solo lo es para los que están metidos en la historia. 


La verdad en estos momentos no se va a conocer, como suele suceder, mientras la justicia, que es "independiente" y dicen que es ciega porque lleva una venda en los ojos y su explicación es: "la justicia no mira a las personas, sino a los hechos". Pues habrá que creérselo,  ¿o no?


Y como diría un buen amigo mío ¿y ahora qué? No creo que esto quede aquí, porque los que se han quedado con las calles no van a estar dispuestos a dejarlas y además el cabreo que les van a coger es de los que hacen historia. Van a interpretar que les han tomado el pelo. Ellos, que han ido empujando a todos  para llegar al precipicio, ahora resulta que dan un paso atrás y no quieren suicidarse.


Lo triste del asunto es que la decisión de volver a la legalidad no la hayan tomado antes y así hubieran evitado la fractura social, la marcha de las empresas y haber echado por tierra la ubicación de la Agencia Europea del Medicamento y tantas cosas más.


¿Quién levanta el país ahora? Los de siempre, si es que esto termina aquí.

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