​La chavalería pide respeto

Pilar Gómez
Psicóloga clínica y psicoanalista

Educación otorga a un total de 35 alumnos los Premios Extraordinarios de Bachillerato



Escribo esto conmocionada aún por el cúmulo de despropósitos que nos han llevado hasta aquí, viernes 6 de octubre.

De tanta desinformación e intoxicación como hemos padecido cada uno habrá sacado la versión más acorde con la fantasmática constitutiva más primaria: Yo o no Yo.


Va de suyo que -para cada quien- Yo es bueno y no Yo es malo. Lo hemos visto y lo hemos leído, podríamos decir que no se habla de otra cosa.


Se hace un relato del mundo desde esa división primaria: se habla -casi siempre- de un mundo construido en términos de nosotros y ellos. Términos opuestos y complementarios que siguiendo una lógica primaria pueden devenir muy rápidamente en nosotros o ellos. Muy primitivo y por lo tanto muy peligroso.


No se habla de otra cosa y, al mismo tiempo, no se habla de ello.


Encontrarse con la versión más acorde con la fantasmática constitutiva es inevitable, precisamente porque es constitutiva, pero no es obligatorio quedarse en la fase Yo bueno, no Yo malo. La educación contribuye -o eso es lo que debería hacer- a forjar sujetos que construyen yoes más sofisticados: cooperativos, dialogantes, abiertos de mente, valerosos...


En este terremoto de malas noticias se ha producido un respiro al leer que algunos chavales de un instituto de Sant Andreu de la Barca -IES El Palau- han exigido respeto para sus compañeros hijos de guardias civiles, chicas y chicos, que habían sido matoneados por algunos estudiantes, pero sobre todo por uno de los profesores del centro.


Esta es la historia: el lunes 2, el día siguiente del aciago domingo 1 de octubre un profesor increpó a un alumna, hija de un guardia civil y le dijo señalando al patio “ves lo que ha hecho tu padre”.


Los chavales se quedarían congelados -supongo- e hirviendo de rabia a la vez, pero no se quedaron presos de sus emociones. La indignación por el indigno trato fue destilada en palabras. Hablarían y hablarían hasta encontrar una manera de responder a la intimidación y convocaron con una sentada a través de wtsp. Este es el texto de la convocatoria:


“Mañana, 5 de octubre del 2017, a las 8 de la mañana no entréis al instituto, quedaros delante de la puerta principal en señal contra la actitud el centre IES El Palau discriminando a algunos hijos de guardias civiles, eso es una actitud irresponsable, inmadura y está fuera de lugar en un centro educativo de secundaria. Nos quedaremos fuera, delante de la puerta, y nos sentaremos pacíficamente. Que corra, porque ante todo RESPETO”.


Podría estar mejor escrita y le falta un acento, pero es innegable que adjetivan con precisión quirúrgica: “actitud irresponsable, inmadura y fuera de lugar”. Por lo demás el mensaje es inequívoco y mucha gente lo hizo suyo: más de doscientos estudiantes se quedaron una hora de pie fuera del instituto, en silencio. La sentada no pudo ser porque el suelo estaba mojado. Ahí se plantaron.


Es un alivio -y hay que pensar que el muchas veces tedioso, callado, desgastante y desagradecido trabajo de claustro a lo largo de los años ha contribuido a ello- que la chavalería se haya sustraído a las imposiciones ofensivas, se haya plantado y haya exigido respeto.


Es sabido que se producen abusos de autoridad en más de una escuela y no deberíamos perder de vista que este modo de abusar de una posición de poder es tan abuso como pueda serlo cualquier otra manera de forzar a los alumnos aunque se suela tratar de un modo diferente.


Digamos que el abuso autoritario es más corriente y hasta se entiende, a veces, como un mal inextirpable. Tiene muchas versiones -de leves a gravísimas- que nunca se abordan ni, menos, se resuelven porque “son cosas que pasan”, “cada uno tiene su carácter”, “no me voy a meter en la clase de nadie” y “además este grupo/ este chico/ esta chica/ es imposible…”.


Estas chicas y estos chicos que han demostrado su capacidad para no dejarse avasallar -han debatido, se han escuchado unos a otros, se han organizado y han sabido hacer escuchar su voz en circunstancias bien difíciles- son un rayo de luz entre las tenebrosas tinieblas que nos acechan en estos tiempos turbulentos que vivimos. Da gusto.

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