Francisco Marco: "La DUI fue una salva sin dinamita"

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MARCO FERNu00c1NDEZ, FRANCISCO

Francisco Marco publica un nuevo libro sobre la actualidad política catalana 


Francisco Marco es abogado y doctor en Derecho, pero se le conoce más por su faceta de detective privado. Responsable de servicios en la consultoría de inteligencia Marco & Co, ha publicado ‘De la Operación Cataluña al 155’ (Ediciones Urano), en el que trata sobre cómo se llegó a la intervención del Gobierno catalán.


El Gobierno central, ¿tenía otra alternativa al 155?


Yo creo que con la situación actual, o pasada, a que nos había llevado la Generalitat provocando una espantada de toda la oposición constitucionalista, no había otro remedio que aplicar el 155.


El Estado argumenta que hay que cumplir la legalidad constitucional, pero ¿la legalidad es cambiable?


Obviamente, todas las leyes, y lo digo como jurista, son modificables, incluida la Constitución, y eso tiene que ser una discusión parlamentaria que se lleve desde un punto de vista estatal e incluso promocionándola desde aquí, de Catalunya, desde los partidos que consideran necesaria la secesión de Catalunya, pero lo que es obvio es que hay una realidad jurídica más que palpable y no se podía hacer una ruptura de esa manera, desde el punto de vista catalán o desde el punto de vista español. A lo que menos importancia se le da y que yo creo que más importancia tiene es una ruptura de esa manera con todos los grupos de la oposición que buscaban el constitucionalismo o la realidad legal catalana.


¿Crees que se regresó a la normalidad, aparentemente, con el 155 o porque dejaron de convocarse más manifestaciones masivas?


Yo creo que cuando se hizo la DUI (Declaración Unilateral de Independencia) y se declaró la independencia, en esos momentos, si no se bajó la bandera española y no se aplicaron las 37 leyes que necesitaba para controlar el puerto, el aeropuerto… En realidad, fue una salva; en realidad, ahí no había dinamita. 


Fue puramente para contentar a un electorado que en esos momentos les exigía que cumpliese con sus promesas, y el 155 al final, simplemente, situó la realidad.


No se podía imaginar que con el 155 habría ademas un monton de actividades judiciales, más allá de las legislativas, que provocaría entradas a prisión o fugas al extranjero, pero en realidad el 155 lo único que hizo fue posicionar al Estado y demostrar que la DUI había sido una salva sin dinamita.


¿Quién crees que tuvo razón el 1 de octubre, la gente que fue a votar, o quién trató de impedirlo?


Yo creo que al final los menores de edad son mucho más inteligentes que los que somos ya adultos. No tienen filtros y son más claros que los adultos. Voy a parafrasear a mi hijo. Mi hijo, que vive justo al lado del colegio donde se fue a votar de Travessera de Gràcia con Tuset (Infant Jesús), que es donde hubo una de las ancianas más fotografiadas, me dijo: ‘Yo no entiendo que a una abuela, que podía ser la mía, se le pegue’.


Ese ha sido el gran error del Gobierno central. Cuando ya no tenía más remedio que dejar votar, debería haber permitido que se realizasen las votaciones, que además eran ilegales y no tenían ningún tipo de sustento en la realidad. 


Cuando ya llegaron las urnas, deberían haber dejado votar, y esas imágenes, lo único que han provocado es un victimismo real del sector independentista.


Hablas del ex ministro de Interior, Jorge Fernández Díaz, y de la investigación a políticos independentistas como una especie de persecución. ¿Rozó la ilegalidad, o incumplió la ley?


Este libro del 155 es una secuela del ‘Operación Cataluña’. En ese libro se comprueba que, hasta el año 2017, desde el Gobierno central se intentó luchar contra el independentismo con las cloacas del estado. Se comprueba que cuando dejaron de utilizar las cloacas del Estado y empezaron a usar la legalidad en 2017, todo volvió a la normalidad. La salida de Fernández Díaz y la llegada de Juan Ignacio Zoido provoca un revulsivo y a partir de ahí el Estado ya camina en la normalidad y la legalidad vigente, y ahí puede establecer el 155 y devolver el orden constitucional a Catalunya.


¿Coincides con Artur Mas en que la movilización ciudadana es el arma más sólida del independentismo?


Sí, si en algo han ganado los partidos independentistas es en la calle. También creo que en la primera gran manifestación del constitucionalismo español, en la que yo participé, fue un pulso, diciendo que los que no creemos en el independentismo también podíamos salir a la calle. Eso se demuestra muy bien, que no sale en el libro porque ha ocurrido después, cuando consiguen reunir a 45.000 ó a 90.000 personas, según el sector independentista, en Bruselas, es que tienen un publico que les sigue más allá.


¿Muy fiel?


Sí. Me explicaba gente que había estado en esa manifestación que a Carles Puigdemont le trataban como a un artista de rock. 


Mientras consideren a un pasado presidente de la Generalitat y a un posible futuro presidente de la Generalitat como una estrella de rock y no como a un político seguirán dominando en la calle.


Pero nosotros seguiremos sin un Gobierno que tome decisiones más allá del independentismo. Al final, los catalanes, sean de uno u otro bando, necesitamos que el Gobierno tome decisiones económicas, en temas sociales, en temas culturales...


En la actualidad, ¿se hace más política en los tribunales que en el Parlamento?


No, yo creo que se hace política en los Parlamentos y al final los tribunales lo único que hacen es, en principio, devolver a la legalidad a la gente que ha cruzado una línea.


En términos más personales ¿cómo supiste que la Policía te hacía un seguimiento y a qué lo atribuyes?


Posiblemente, en un momento determinado a mí se me consideró un objetivo a seguir, aún no entiendo muy bien por qué. Fue dentro de esa cloaca policial de la que hablaba en ‘Operación Cataluña’, pero me ocurrió a mí y a mucha más gente.


Conoces bien los temas de seguridad y en el libro, dejas bastante bien al mayor Josep Lluís Trapero como jefe de los Mossos durante el procés. ¿Cómo valoras que continúe en el cuerpo con categoría inferior?


Me es muy difícil valorarlo desde el punto de vista administrativo porque no conozco la legislación administrativa que rige a los Mossos d’Esquadra. 


Lo que sí puedo decir es que, desde fuera, la actuación de Trapero fue una actuación basada en la absoluta legalidad que le marcaban los tribunales, de un lado u del otro.


Creo que la imagen de Trapero se ha visto más empañada desde el punto de vista mediático, de un lado o de otro, o ensalzada, de un lado o del otro. Al final, es un señor que dirigía un cuerpo, las fuerzas de seguridad en Catalunya, y realizó su trabajo como mejor supo.


Libro 155


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