​Deseos en la cuesta

Lilia Cisneros Luján

Ciudad de mu00e9xico


Son miles de millones los deseos que se expresan al inicio de un nuevo año,  por lo pronto en México ¿serán cuando menos cien millones? Como saberlo si hay quienes no desean nada y otros que esperan muchas cosas, pero a que negarlo hay deseos infaltables: recuperar la salud o no caer en enfermedad; librarme de los criminales que roban y matan; pasando por los clásicos, bajar de peso, encontrar el novio, viajar, jubilarme; hasta contar con un empleo o alguna fuente de ingresos –lícita dice la mayoría- suficiente para vivir cómodamente los próximos doce meses.


Dependiendo del tipo de trabajo al que se aspira o el que se tiene, es muy probable que debamos armar un equipo humano que nos apoye. Si somos responsables del hogar, es menester saber quien sería el plomero, el albañil, el jardinero, el electricista y hasta la empleada doméstica de confianza y, sin pensar en los extremos de que alguno de ellos, pueda ser cómplice de un grupo criminal dedicado al secuestro, cuando menos esperamos que el robo hormiga no deje nuestros hogares desposeídos de herramientas, enseres domésticos o de provisiones en la despensa.


Quienes inician el año sin empleo o sin la expectativa de éste, no tienen sobre sí el problema de resolver quienes le acompañarían en un camino laboral que dependiendo de su complejidad hará también más difícil la integración de un grupo de colaboradores. He sido testigo de algunos funcionarios o empresarios que deben enfrentar procesos judiciales derivados de faltas cometidas por quienes se comprometieron a apoyarles ¿Conoce personas que luego de uno o dos años de pagarle a un contador se entera que este no presentó sus declaraciones fiscales e incluso dispuso de lo que le dio para pagar impuestos?


Igual ocurre en el otro lado de la relación cuando un mal jefe señala a algún subordinado que debe convertirse en chivo expiatorio, por un robo, abuso de confianza o peculado que no cometió. 


Y es que siendo este el mundo y no el paraíso, por más valores, buena educación y hasta temor al castigo, las posibilidades de ser traicionado –lo mismo por el superior que por el subordinado- son casi infinitas, lo cual hace del juicio un castigo que no se desea sobre todo si el mismo proviene de los medios de comunicación.


SOCIEDAD CIVIL


La sociedad civil ha organizado grupos que luchan por reinsertar en la sociedad a reos que han pagado su falta o que estuvieron presos de manera injusta; pero se poco de una acción similar para procuradores que no pudieron resolver la muerte de una niña, socios -y por ende defensores- de empresas contaminadoras de pronto señalados como prospectos para el desarrollo de la agricultura que antes destruyeron, ni saltimbanquis a los cuales ningún político debiera otorgar confianza luego de analizar un historial “de servicio” que por sobre toda posible capacidad destaca su carencia de lealtad.


Son cientos las ofertas de cursos dirigidos a reclutadores, tanto para que aprendan a anticiparse al posible desempeño del colaborador, como a las diversas tácticas para despedirlo si este no cumplió con las expectativas y con esta formación, casi siempre asumida por las empresas privadas, un presidente de México ocupó los servicios de los buscadores de talento para integrar su gabinete. 


Adelantar al público los suspirantes a convertirse en los colaboradores de quien aspira al primer puesto del sistema político en México ¿Ayuda o perjudica a los todavía precandidatos? ¿Cuál es el deseo de estos “colaboradores”? 


No todos los que hoy colaboran en las campañas, continuarán siendo parte del equipo de quien resulte electo por el pueblo ni mucho menos el darse esta condición garantiza la continuidad del empleo para la totalidad del sexenio o para el siguiente. ¿Podemos concebir que algunos funcionarios locales -ciudad de México sobre todo- que han sido señalados por sus triquiñuelas y protegidos sin razón por sus superiores logren continuar usufructuando los dineros públicos con la protección adicional del fuero? 


CORRUPCIÓN


Siendo el tema de la corrupción tan recurrente, el deseo de muchos mexicanos es que llegue al poder ya no el menos malo sino el menos corrupto, trampa terrible porque a fin de cuentas aceptar una responsabilidad para la que no se está preparado es quizá el más terrible acto de corrupción y ejemplos sobran de personas que ganaron por el impulso de una campaña que promovió la imagen de un ciudadano que a la hora de la verdad poco sabía de políticas públicas, presupuestos, agua, obras públicas, educación o derecho.


Para el ciudadano común y corriente los deseos de esta cuesta de enero se constriñen a: que no suban los intereses de las tarjetas, que me alcance para pagarlas, que no usurpen mi identidad, que se acabe de reconstruir la escuela de mis hijos, que el gobierno cumpla con sus obligaciones después del sismo en lugar de gastar el dinero en programas represivos como las foto multas.


Ante los cambios los derecho habientes del IMSS, desean que los servicios que habían mejorado con Arreola, no retrocedan ahora que se ha ido de candidato y que los servicios de salud en general no deban vivir embates como está ocurriendo con los vecinos del norte. Sea cual fuere su deseo para este aciago año que tendrá elecciones no solo en nuestro México sino en muchos otros países como Rusia, de verdad yo deseo para cada de mis lectores, que les vaya bien, que su vida esté plena de felicidad, que sean menos la pérdidas por enfermedades que pudieran prevenirse y que gocemos todo de la armonía familiar y social a la cual hemos aspirado por siempre.

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