El SPD imita al PSOE

José Miguel Villarroya

Spd merke schulzAngela Merkel y Martin Schulz.


El otrora Partido Socialdemócrata alemán, que era fuente de inspiración para todo el socialismo europeo, hoy se ha convertido es un ectoplasma de lo que fue, un partido en decadencia, alejado de sus bases tradicionales y de su ideología fundacional, en que cada elección va perdiendo votos, siendo residual en las zonas de la antigua RDA, e incapaz de proyectar una política de cambio para solucionar los graves problemas sociales que atraviesa la Alemania de hoy.


Quien fue espejo para los demás, hoy copia lo malo del resto, y así Martin Schulz, quien se pasó toda la campaña electoral prometiendo que no iba a volver a pactar con Merkel, hoy está dispuesto a hacerlo, por aquello de la razón de Estado, ¿les suena?. 


Si, aquí lo hemos visto con el PSOE, del no es no a la abstención, si bien es cierto que antes defenestraron a Pedro Sánchez, quien de todos modos a su vuelta, parece más interesado en llegar a acuerdos con el PP, que a sacarle del gobierno.

¿Qué ocurre con la socialdemocracia europea?, sencillamente que es incapaz de proponer alternativas al neoliberalismo imperante, cuando no, la mayoría de las veces lo abraza con un fervor religioso, que supera a los apóstoles del mismo. 


Realiza discursos “izquierdistas” cuando está en la oposición, esperando recuperar votos perdidos, pero al llegar la hora de la verdad, donde dije digo, dije Diego, y volvemos a la casilla de salida.


Nada queda ya de aquel SPD fuerte y vigoroso, orgullo de la izquierda europea, quien contó en sus filas a gentes como August Bebel, Rosa Luxemburgo, Karl Liebneckt, o más cercanos como Willy Brandt, hoy ni siquiera es heredero de Gerard Schroeder, amante de la tercera vía de Blair, y que puso la primera piedra sobre la tumba del SPD. 


Simplemente es un partido moribundo, que sufre una agonía lenta y dolorosa, que presenta alguna señal de esperanza (sus juventudes y el ala izquierda no están por el acuerdo), pero con escaso futuro de que ésta se concrete en algo positivo.


En el PSOE ni eso, cero autocrítica y cero ideología, sangría de votos, y lo que es peor sangría de militantes, algunos de ellos históricos, cansados de ir o a la nada o al punto de no retorno. 


Triste final, para quienes estaban llamados a ser la vanguardia obrera, o como decía el Evangelio de Mateo, la sal de la tierra, de cuya lucha y ejemplo nacería una sociedad más justa e igualitaria. En fin, la vida es así y no podemos hacer nada más, como siempre decía un profesor mío en la universidad.

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