Muere Isabel II, la Reina de la unidad de su país

Carmen P. Flores

El pasado jueves 8 de septiembre, por la tarde, los medios de comunicación daban la noticia de la muerte de la Reina Isabel II de Inglaterra en su residencia de Balmoral, poniendo fin a 70 años de reinado. Hacía meses que la salud de la Reina no era buena. La muerte de su marido, Felipe de Edimburgo, hace un año y medio, la había dejado tocada. Su salud se había resentido y no volvió a ser la misma desde entonces.


La noticia de la muerte de la Reina ha producido entre los británicos una sensación de desconsuelo y tristeza, en medio de la grave crisis política y económica que atraviesa su país. Por cierto, la nueva primera ministra, Liz Truss, había estado el día anterior despachando con ella. Tras enterarse de la noticia Truss declaraba que “la Reina fue la roca sobre la que se ha construido el moderno Reino Unido, que es un gran país gracias a ella".


La noticia de su muerte ha sido sin duda la noticia más importante de ese día. En el mundo, Isabel II ha sido una Reina respetada, incluso para los que no son monárquicos. El país se está volcando en los actos que se están celebrando todos estos días . Las televisiones de todo el mundo emiten  a diario imágenes de los actos que se están celebrando. Nadie discute, ni critica el papel tan importante que ha jugado en su país y su familia. Los lugares que están sirviendo de escenario en los actos se llenan de gente que llora la muerte de Isabel II y seguramente será la reina que más admiración, cariño y respeto haya tenido en los últimos tiempos.


Isabel II no ha tenido un reinado fácil: la muerte de Diana de Gales,  Lady Di, la separación del ahora rey Carlos III, los escándalos de su hijo Andrés, y algunos miembros de su familia amenazaban la estabilidad de la monarquía inglesa. Sin contar con las infidelidades de su marido. Pese a todo ello, Isabel II ha sabido remontar esos problemas y al final de sus días ha logrado reconquistar el cariño, respeto y admiración de los británicos y otros ciudadanos del mundo. Lo ha hecho con inteligencia, sacrificios personales y perseverancia. No le ha temblado la mano cuando ha tenido que tomar decisiones, incluso las que afectaban a miembros de su familia. Ya con la edad, se había vuelto más “sensible”.


Llama la atención lo que está sucediendo con la muerte de Isabel II. Nadie del mundo de la política, ni la gente de la calle, está siendo crítica con algunas de las decisiones tomadas a lo largo de su reinado, que no ha sido corto. El respeto, la consideración y el cariño está siendo la lección que están dando los británicos y eso que no han sido una familia ejemplar. No importa, sienten verdadera devoción por ella. Otra cosa bien distinta es el nuevo Rey, Carlos III, que tendrá que ganarse el cariño y respeto de la ciudadanía. ¿Lo conseguirá? Esa es la gran incógnita. Ahora habrá que esperar para ver cómo actúa, los cambios que va a introducir en su mandato y si los escándalos dejarán paso a una nueva era de la monarquía británica, porque él no es Isabel II. Las imágenes que cada día llegan a las casas son un ejemplo de comportamiento cívico.

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