Armando Fernández Steinko

Los dos flecos que quedan sueltos: la hegemonía de la izquierda y el problema nacional

Podemos está cerca de romper el bloqueo neoliberal que atasca a la sociedad española. Tomando el rodeo del discurso de la casta y difuminando el frente izquierda-derecha, ha conseguido envolver por detrás a la hegemonía de los grandes poderes que se sentían cómodos con los viejos, conocidos y previsibles rivales que tenían delante. 

¿Son compatibles la agenda nacional y la agenda anti-neoliberal?

Las Candidaturas de Unitat Popular (CUP) han accedido en el último minuto a darle su apoyo a un segundo candidato conservador a President de la Generalitat, el alcalde de Girona Carles Puigdemont. Las esperanzas iniciales de que prevaleciera el voto social dentro de las CUP frente al voto identitario se ha frustrado una vez más y las Candidaturas han aceptado un acuerdo humillante que parece un castigo por haber osado salirse temporalmente del guión soberanista impuesto por la burguesía catalana. Esta firma genera una situación nueva no sólo en Cataluña sino en todo el Estado y obliga a abordar, de una vez por todas, el problema nacional con la trascendencia que merece. En contra de lo que piensan muchas persona, el avance o el retroceso de la agenda antineoliberal en España están fuertemente determinados por la solución que se le al problema nacional, una determinación que, por lo demás, también afecta a largo plazo al propio proyecto europeo.

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