Escucha, Manuel Valls

Alfred Bosch
​Presidente del Grupo de ERC en el Ayuntamiento de Barcelona

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Escucha, Manuel Valls. Ya sé que las unidades de paracaidistas tienen 80 años de historial en el ejército francés. Que los Paras presumen de gestas coloniales y de intervenciones en varios puntos calientes del planeta. Que tienen una mística especial, una oración propia, y un sentimiento de cuerpo bien marcado. Que con los años, se han convertido en los especialistas que Francia llama para las operaciones quirúrgicas en el extranjero. Que llegan por el aire, saltan al terreno en disputa, y marchan tan pronto como pueden.


Pero escucha, excandidato a la Présidence de la République. ¿Quieres decir que te conviene emprender una misión, a mayor gloria del parachutisme, y saltar desde una nave francesa en las elecciones municipales de Barcelona en 2019? ¿Seguro? Seguro que los recuerdos de infancia y tu bagaje familiar te ayudan a caer más blando, pero más allá de eso, no te provoca un poco de rubor la idea? ¿Y no te parece todo un chiste? Está claro que nos consta que la gente de Ciudadanos, con quien podrías presentarte, son poco de la broma ...


Escucha, Manuel, ¿sabes que en 2019 se vota un alcalde? Tú que has sido alcalde, ¿crees que es muy inteligente importar candidatos que desconocen la ciudad, que no han vivido nunca y que no han participado en los grandes debates de la calle?


Quizás lo ves diferente a cómo lo veo yo, pero ¿no crees que la irrupción de un político marciano podría ser interpretado incluso como una falta de respeto hacia los ciudadanos? No sé si te funcionaría en otras ciudades, pero en Barcelona, precisamente en esta ciudad orgullosa, presumida, hecha a sí misma ...?


¿De verdad que la mejor aportación que puedes hacer al debate sobre el futuro de Catalunya es aterrizando en la Casa Grande para hacer de ariete contra la independencia? ¿Estás seguro de que no puedes hacer otros? Con toda modestia, debo decir que no me siento cómodo viendo a ningún político usando la ciudad como trampolín personal, o únicamente como pieza en el tablero del futuro nacional. No me gusta porque prefiero demasiado esta ciudad milenaria. Barcelona ya existía cuando no estaban ni Francia, ni España, ni Catalunya, ni Europa. ¿Quieres decir que este hecho no debe hacerte reflexionar?


¿Sabes, Manuel, que algunos de los males que hemos sufrido los últimos 3 años en Barcelona derivan precisamente de esto? De hacer aterrizar paracaidistas que llevan un dogma en la mochila? ¿De mediáticos que tienen un marcado interés ideológico, que están poco interesados en la gestión diaria y en las interioridades de la ciudad? ¿De gente caída del cielo sin saber ni querer resolver los problemas de la ciudad, sin proyecto urbano, sin saber ni querer hacer consensos, sin ninguna idea más allá de explotar Barcelona como campo de batalla particular?


Cuéntame algo. ¿Por qué te hace ilusión ser concejal en la oposición durante cuatro años, y compañero nuestro en el Salón de plenos? ¿Serás, de hecho, concejal en la oposición cuando se consume tu enésimo fracaso político?


Debates de ciudad como las obras de Glòries o La Sagrera, las viviendas de alquiler social, los narcopisos, el modelo turístico o el transporte público merecen respeto y compromiso político. ¿Quieres decir que lo tienes, Manuel? ¿Tú que sólo vienes a Barcelona a intentar dilatar una carrera política ya agotada? Yo llevo 3 años en el Ayuntamiento de Barcelona y me parece el mejor trabajo que he hecho nunca. Y mucho más que quisiera hacer. Hablar de las aceras con los vecinos, ir a consejos de barrio, hacer que las personas se sientan bien representadas ya gusto con tu trabajo diario. ¿Tú lo ves igual? ¿Cuando te parece que organizemos un debate sobre la Sagrada Familia, el Parque Científico, el supercomputador de Barcelona, el Campus Besòs, la línea 9-10 del metro o el patrimonio cultural?


Mira, Manuel. Es muy sencillo. Todo depende de qué y de quién queramos poner en primer lugar. Si primero las personas, entonces estamos obligados a conocer y defender sus necesidades. Debemos tener un proyecto que demuestre que hemos captado la verdadera personalidad de Barcelona y la compartimos. Debemos proponer la fórmula para resolver los problemas de la ciudad y no crear otros nuevos. Tendrás que dejar el paracaídas y gastar suela de zapato, calle a calle. Persona a persona. Deberás amar mucho la gente, porque la ciudad es la gente. Desgraciadamente, me parece que tú sólo vienes a la capital de Catalunya a representar a unos cuantos ciudadanos. Y eso es lo que nos diferencia. Yo quiero ser el candidato de todos; los independentistas pero también de aquellos barceloneses y barcelonesas que todavía no creen en la República como la mejor salida.


Nada hombre, tout à l'heure. Nos vemos en la Plaza Sant Jaume y en las calles de Barcelona para resolver lo que te hace tanto estorbo de la República Catalana.

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