​Imaginar un resultado positivo predispone los recuerdos posteriores

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PENSAR POSITIVO


Imaginar que un evento futuro saldrá bien puede condicionar que posteriormente se recuerde de forma más positiva, según los hallazgos de una investigación publicada en 'Psychological Science', una revista de la Asociación para la Ciencia Psicológica.


"Nuestros resultados sugieren que imaginar un evento próximo puede 'colorearlo' en la memoria para después de que se haya producido", explica la primera autora del estudio, la científica psicológica Aleea Devitt de la Universidad de Harvard (Estados Unidos).


"La investigación ha demostrado que los adultos sanos tienden a tener una perspectiva poco realista, y nuestros estudios sugieren que un beneficio potencial de este optimismo podría ser que recordamos los eventos de una manera más positiva, lo que podría contribuir al bienestar general", explica.


Soñar despierto sobre el futuro es una experiencia común y muchos de los eventos sobre los que pensamos finalmente se cumplen. 


Devitt y el coautor del estudio Daniel L. Schacter, también de la Universidad de Harvard, plantearon la hipótesis de que la simulación de un evento futuro puede producir una representación mental que finalmente compita y altere la memoria del evento después de que éste haya sucedido.


En un experimento, los investigadores presentaron a 27 participantes una serie de 12 escenarios seleccionados al azar. Para cada escenario, los participantes imaginaron que el evento iba bien y lo describieron en voz alta durante 3 minutos.


DESCANSO


Después de un descanso de 15 minutos, los investigadores dijeron a los participantes que imaginasen que era un año después y que iban a conocer cómo habían resultados los eventos. Después, los participantes leyeron narraciones breves de esos eventos, cada uno de los cuales contenía algunos detalles positivos, negativos y neutros.


En una prueba de reconocimiento posterior 48 horas después, vieron 12 detalles (algunos positivos y otros negativos) para cada narración, e indicaron si esos detalles habían aparecido en la narrativa. 


El contenido emocional fue decisivo: los participantes identificaron incorrectamente más detalles positivos como verdaderos que los detalles negativos.


Es importante destacar que la forma en que imaginaron el evento influyó en lo que posteriormente recordaron de la narración. Los participantes eran más propensos a identificar erróneamente los detalles positivos como verdaderos si previamente habían imaginado que el evento iba bien. En cambio, imaginar un resultado negativo antes de saber cómo resultó un evento no pareció influir en la memoria de los participantes.


Un segundo experimento produjo resultados similares, demostrando que imaginar un evento positivo, ya sea en el futuro o en el pasado, sesga el recuerdo posterior de los participantes respecto a detalles positivos. Los participantes que imaginaron los escenarios en bajo una mirada positiva también calificaron el evento real de manera más positiva cuando realizaron la prueba de reconocimiento.


"Estos resultados sugieren que la adopción de una perspectiva optimista en realidad puede transferirse a una reflexión más optimista una vez que las próximas experiencias se vuelvan parte del pasado personal", explica Devitt.


Devitt y Schacter ahora están investigando si ocurre un fenómeno similar entre adultos mayores sanos, ya que la investigación ha demostrado que los adultos mayores tienden a imaginar eventos con menos detalles pero también muestran un sesgo positivo general en la atención y la memoria.

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