Los Mossos d’Esquadra protestan en Barcelona "Por la dignidad y seguridad de todos"

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Manifestación de Mossos este sábado en Barcelona (Europa Press)


Unos 4.500 agentes de los Mossos d'Esquadra se han manifestado hoy por el centro de Barcelona para denunciar las deficiencias del dispositivo policial del pasado 1 de octubre y han exigido al Govern que condene las conductas violentas de ese día de una parte de los manifestantes.


Los participantes en la manifestación, convocada por el sindicato de funcionarios CSIF y el colectivo MosSOS, lucían camisetas negras y algunos de ellos portaban un ataúd con reivindicaciones laborales escritas sobre él.


La marcha, que iba encabezada por una pancarta con el lema "Por la dignidad y la seguridad de todos", ha partido de la plaza Universitat y ha recorrido algunas calles del centro hasta llegar a la plaza Sant Jaume.


Durante el recorrido, han gritado consignas como "Buch dimisión" y, al pasar por delante de la Jefatura de la Policía Nacional en la Via Laietana, han aplaudido a los agentes que custodiaban la puerta.


En nombre de la plataforma convocante, David Miquel ha asegurado en declaraciones a los periodistas que están esperando "una condena por parte del Departamento de Interior a la violencia" del pasado lunes en algunos puntos del recorrido como delante del Parlament y en la Via Laietana, una respuesta que debería haber llegado "desde el minuto uno".


Miquel también ha criticado el dispositivo desplegado y que no todos los agentes contaran con los elementos de seguridad necesarios. "Esperamos que modifiquen su manera de tratar a los agentes", ha asegurado.


Preguntado por el acto de inauguración del curso oficial del Instituto de Seguridad Pública de Catalunya, la academia donde se forman los Mossos, a la que no fue invitado ningún miembro del Estado, Miquel ha lamentado este hecho "porque no ayuda a establecer puentes entre administraciones".


UN ÉXITO DE CONVOCATORIA


La protesta de ayer sólo es equiparable a la que en el 2007 reunió a 4.000 policías para exigir lo mismo “dignidad” al entonces conseller de Interior, el ecosocialista Joan Saura. Ayer en la protesta había más gente.


Teniendo en cuenta que el colectivo de los Mossos d’Esquadra no llega en estos momentos a los 17.000 policías, la cifra de los manifestantes de ayer es todo un éxito para un sector nada acostumbrado a manifestarse en la calle.


La marcha arrancó en la plaza de la Universitat, avanzó a paso lento por Pelai y descendió por la Via Laietana. En las puertas de la Jefatura Superior de la Policía de Barcelona, varios policías nacionales y una pareja de agentes de la Arro de los Mossos, custodiaban el edificio tras las vallas, que se mantienen desde la protesta del pasado 1 de octubre. Buena parte de los manifestantes empezaron a aplaudir a sus compañeros de la policía nacional y estos respondían con aplausos también.


El gesto se convirtió en una ovación cerrada y algunos mossos, quisieron acercarse al otro de la valla y abrazar a los policías nacionales. No obstante, algunos mossos dijeron sentirse “incómodos” por el gesto y pasaron de largo sin sumarse al aplauso. 


PATRULLEROS, MATERIAL CADUCADO Y OTROS ERRORES


La manifestación de ayer se improvisó tras los incidentes del lunes por la noche en la subdelegación del Gobierno central en Girona, el Parlament de Catalunya y la Jefatura Superior de la Policía Nacional en Barcelona. El dispositivo policial se demostró insuficiente y provocó una serie de decisiones que a día de hoy  nadie ha explicado públicamente.


Según recoge este domingo 'La Vanguardia', frente al Parlament de Catalunya, el lunes se movilizaron a todos los patrulleros de seguridad ciudadana de Barcelona, que llegaron al parque de la Ciutadella con cascos caducados, algunos sujetos al cuello con plástico de balizar, y escudos que compartían entre dos o tres. Si mala fue la imagen, peor fueron las explicaciones que al día siguiente dio en rueda de prensa el director de la policía, Andreu Martínez.


En una comparecencia de prensa que casi todos los policías siguieron en directo a través de las redes sociales, escucharon como su director aseguraba que la presencia de los patrulleros en el Parlament formaba parte del dispositivo de seguridad. Y negando que no se autorizaran el lanzamiento de salvas, dispersión o cargas que los distintos jefes de los dispositivos fueron solicitando.


Esa rueda de prensa enervó más los ánimos, como la reunión al día siguiente de los representantes sindicales con el director de la policía y el jefe de los Mossos, Miquel Esquius. Algunos comisarios recriminan a Esquius que el lunes por la noche en el centro de coordinación no intentara disuadir al número dos de la Conselleria, Brauli Duart, todas las veces que denegó las peticiones de carga de los distintos mandos del dispositivo.


Entre los manifestantes ayer se vio por lo menos algún inspector, y subinspectores. Es posible que hubiera algún intendente, pero no se dejaron ver, ni mucho menos comisarios. El SICME, el sindicato de mandos que agrupa a muchos de ellos, ya hizo público un comunicado “denunciando nuevamente la instrumentalización a la que vuelve a estar sometido” el cuerpo de los Mossos d’Esquadra. 

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