miércoles, 26 de junio de 2019

Un escolta de Rivera denuncia a los vigilantes de El Prat que cumplieron el protocolo de seguridad

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Policía nacional


Nuevo capítulo sobre el incidente de los escoltas de Rivera. Este jueves han declarado en Barcelona ante la Unidad Territorial de Seguridad Privada de la Policía Nacional los dos vigilantes de seguridad de Trablisa que coprotagonizaron un altercado junto a los agentes de la Policía encargados de la seguridad del líder de Ciudadanos.


El primero de los vigilantes en declarar, F. G. C., ha explicado a Catalunyapress que en la denuncia interpuesta por uno de los policías se les acusa de "trato descortés y poco colaborador" hacia los escoltas.


"Uno de los escoltas ha denunciado que nos costó identificarnos ante él, cuando nuestra placa es visible a primera vista, y que usamos un tono elevado cuando fue todo lo contrario", explica el vigilante --delegado sindical de Alternativa Sindical de la empresa Trablisa--, y añade: "nosotros entendemos su trabajo porque en el pasado también hemos sido escoltas".


Sobre este último punto, el vigilante deja claro que si contaron este detalle al escolta fue para "crear un clima de confianza", y no para sacar pecho ni actuar displicentemente ante los policías.


En cuanto a si la actitud de los vigilantes pudo haber interferido en el operativo de los agentes, F. G. C. niega que no se prestase el debido auxilio y señala que "prueba de ello es que la comitiva no se detuvo".


El otro vigilante citado a declarar, P. J. P., ha subrayado que el trato recibido por parte de la Policía Nacional ha sido "profesional" en todo momento y que la mayor parte del interrogatorio se ha centrado en los protocolos de actuación, que los vigilantes de Trablisa cumplieron escrupulosamente.


Los vigilantes han ido acompañados de un abogado de Trablisa, la empresa privada de seguridad, y han declarado cada uno de ellos cerca de una hora.


Durante el próximo mes sabrán si se les incoa un expediente o si se cierra el caso ante la escasa entidad de la denuncia del escolta. P. J. P. espera que tras sus declaraciones, todo el asunto "quede en nada"; si en 30 días solo reciben un silencio administrativo, significará que el caso ha quedado sobreseído.


LOS HECHOS


El pasado 7 de octubre, Albert Rivera llegó al aeropuerto del Prat para tomar un vuelo con destino a Madrid. En vez de usar el filtro de autoridades, el líder de Ciudadanos decidió atravesar el arco de seguridad que utilizan la mayoría de viajeros.


Al cruzarlo, se activó una alarma aleatoria de seguridad que obliga a los vigilantes de seguridad a realizar una "prueba de trazas" para comprobar que el viajero no lleve explosivos.


Rivera, que iba acompañado de dos escoltas de la Policía Nacional, no realizó la prueba porque los agentes se negaron. Fue entonces cuando los vigilantes requirieron su número de placa para completar el protocolo establecido en estos casos conforme a la normativa europea de seguridad.


Este fue el detonante de una discusión en que los agentes de la Policía Nacional increparon públicamente a los empleados de Trablisa y que les ha costado una denuncia por parte de uno de los escoltas.

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