viernes, 20 de septiembre de 2019

Carmen Machi: "Estamos en un momento en que nos aburguesamos como espectadores"

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Carmen Machi


Carmen Machi está en Barcelona. Lleva cerca de un mes en el Teatre Lliure con ‘Cronología de las bestias’ una obra misteriosa, dura, donde se ve la parte más primitiva del ser humano. Aprovechamos esta ocasión para que nos cuente, antes de que diga adiós a Barcelona, quienes son esas bestias y cual es el papel de la mentira en la vida.


¿Qué se va a encontrar el espectador en ‘Cronología de las bestias’?

Es una función que tiene una estructura muy particular. Casi cinematográfica más que teatral, por el concepto que tiene de ir dando saltos en el tiempo. El espectador tiene que estar muy activo mentalmente. Yo creo que estamos en un momento en el que nos sentamos y nos aburguesamos como espectadores y que nos den todo hecho. Aquí hay algo que tiene que armar el espectador, o al menos dejarse llevar por lo que está viendo.

La premisa es la desaparición de un hijo. Desaparece a los 11 años y aparece a los 23 cuando le han dado por muerto, con lo que eso conlleva. En apariencia creemos que todo el mundo reaccionaría con alegría y emoción, pero ¿y si no se reacciona así? Y si la llegada crea conflictos. Que además sería algo de lo más normal, aparece una persona que desaparece durante un tiempo y… en fin, ahí lo dejo.


Hay muchos secretos entonces…

Hay mucha cosa oculta, más que una mentira… Hay de esas mentiras para la supervivencia. Cuando el dolor y la tragedia es de semejante calibre, uno arma y crea una mentira para poder sobrevivir y… ahí lo dejo, pero igual no es lo que está pensando. En la función pasa que lo que estás viendo no es lo que es.


Juega pues con el espectador. ¿Tendrá sorpresas o hace pensar?

Es como si de repente estás leyendo un libro vas por la página 40 y te saltas 55. Piensas ¿qué ha pasado? ¿Me he perdido? Esa actitud que provoca que el espectador esté muy vivo. Y, sobre todo, sorprende como a una generación más joven le parece un lenguaje mucho más fácil, entran con mucha facilidad y no les parece difícil. Otros en cambio están acostumbrados a que todo esté más estructurado y aquí no va así.


¿Y la mentira crees que es necesaria?

Uno miente, entre otras cosas, para no hacer daño o para no hacerse daño a sí mismo. No siempre por contar la verdad eres mejor persona, ni estás haciendo el bien. A veces cuentas la verdad para tener la conciencia tranquila sobre algo y no te estás dando cuenta del daño que estás haciendo. A veces pasan cosas que pueden tener muchas consecuencias y es mejor dejarlo pasar y quedar en el olvido. Decir una mentira no te hace mejor o peor persona, depende de qué, cuándo y cómo. La palabra mentira es ocultar o cambiar la verdad.


Depende si es para ayudar o si se vive en una mentira tras otra.

A veces dices una mentirijilla que cuando la cuentas te arrepientes, pero para seguirla va aumentado, dices una tras otras y va haciendo una bola de tal manera que hace que las pequeñas mentiras sean las peores. A veces las peores mentiras son peores que la gorda y te acaban condenando. Aquí el problema de la mentira es que uno se la acaba creyendo y es terrible. Tu te inventas un pasado y al final te crees que es verdad. La mentira es compleja y necesaria a veces. Una manera de poder seguir viva.


Pero en la obra, ¿causa dolor?

En la obra, al final, los actores aclaran al final al espectador porque sino los espectadores pueden pensar que han visto otra cosa. Y lo aclaras porque es la profesión del teatro. Pero en esta obra a todos les viene bien la mentira, absolutamente a todos.


Una mentira que está bien para todos.

Exacto, porque a todos les conviene.


O sea que haceis pensar al espectador.

Yo creo que sí. Y es lo que mola. Y que discutas. La función dura una hora y media pero luego tienes 24 horas para armarla. Hay quien ha visto la obra dos veces para saber si es tramposa. Y no lo es. No me gustan las obras tramposas, en esta todo cuadra.

Tu la ves por segunda vez, teniendo todos los datos y lo armas perfectamente y nada es raro.


¿Cómo te sientes en Barcelona?

Yo muy bien. Tengo un vínculo muy grande a parte de amistad muy profunda con compañeros de teatro. Hay un idilio que tengo y que me gusta conservarla. Y el Lliure es una maravilla. No vuelvo desde el 2013 tras el ‘Juicio de una zorra’.


¿Y cómo viviste el caso de Lluís Pascual?

Yo admiro profundamente a Lluís Pascual. No es sólo que sea un director aclamado, sino que Lluís Pascual cambió mi carrera. Es algo más en mi vida. Todo aquello que le pueda perjudicar, me duele. Las circunstancias internas, lo que haya ocurrido, yo no soy quien para valorarlo. Yo sólo puedo hablar de lo importante que es para mi como persona. Mi experiencia siempre ha sido muy positiva. Tiene una personalidad muy potente, muy fuerte, pero estoy acostumbrada a trabajar con directores con una personalidad muy fuerte, muy potente.


¿Cual es el papel del director? ¿Ha de controlar mucho a los actores?

Depende de cada director. Y yo soy muy poco de proponer. A mi me gusta llegar con el texto muy aprendido y que me dirijan. Yo me encontrado con directores muy diferentes a lo largo de mi vida y tu te adaptas al director.


¿Y en este caso, cómo ha sido?

En ‘Cronología de las bestias’ el papel del director cuenta mucho, porque como tienes todos los datos puedes anticipar. Y necesitas a un director que te marque muy fuerte. Es una función muy difícil.


¿Cómo llegaste a este papel y cómo lo preparaste?

Están los datos casi dados, sabiendo que es un personaje con mucho carácter. El dolor le ha hecho una mujer muy fuerte, ella lo dice, y ha dejado de llorar. Es poco sociable, marca el territorio, va con una bota alta.


¿Es muy contenida?

A veces. Tiene un nivel de fiereza bastante peligroso y no sé si es justificable.


La bestia es el ser humano, imagino.

Qué listo eres. Sí, es el ser humano. Hay algo muy primitivo en el ser humano. Y nos sale. Imagina, que te arranquen un hijo, te sale todo lo más primario, todas las emociones más potentes el deseo, el amor, el odio, el hambre,… Si todo eso lo encierras en un lugar acaba saliendo. No creo que nadie esté libre de pecado en una situación así. La vida real supera lo que se ve aquí. 

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