El futuro de la UE pasa por Roma

Daniele Conversi
Profesor Ikerbasque y Universidad del País Vasco

Coliseo roma italia


¿Quién está gobernando realmente Italia en estos días?


En las elecciones del 4 de marzo de 2018, menos de 10 años después de su nacimiento, el Movimiento Cinco Estrellas (M5S) se convirtió en el primer partido de Italia con el 32,68 % de los votos en la Cámara --y el 32,22 % en el Senado. Ese cambio pareció indicar la voluntad real de una parte substancial del electorado de cambiar de rumbo y de dejar atrás la vergonzosa y triste época de la corrupción a gran escala de la era Berlusconi. Como no le era posible gobernar en solitario, el Movimiento se vio obligado a formar un gobierno de coalición con la Liga (o Liga Norte, también conocida como el Carroccio), un partido de ultraderecha que originalmente se debatía entre la autonomía y el separatismo del Norte, y que había obtenido algo más del 17 % de los votos.


No fue posible lograr una alianza con el antiguo partido gobernante, el Partido Democrático (PD), que solo consiguió el 18,72 % de los votos, desgarrado por demasiados conflictos internos, legado del régimen rígido e inepto de su líder Matteo Renzi. El siempre poderoso magnate de los medios de comunicación Silvio Berlusconi, mientras tanto, intentó una alianza con la Liga para formar un gobierno de centroderecha, pero este último decidió que sería más fácil gobernar con los 5 Estrellas.


Por otra parte, al identificar a Berlusconi y su pandilla como el "mal absoluto" de la política italiana y el principal responsable de la crisis moral, legal, constitucional y cultural que afecta al Bel Paese, los 5 Estrellas impidieron cualquier posibilidad de colaboración con la vieja derecha. Así que, incluso para ellos, la alianza con la Liga siguió siendo la menos irrealista de entre las ofertas que había sobre la mesa después de valorar el fuerte deseo de cambio existente en la base electoral, en particular entre los jóvenes.


Aunque el M5S sea, en número, el primer partido en el Parlamento y en el Senado italianos, dentro de él teóricamente tendría que funcionar un sistema de democracia "deliberativa" basado en las consultas a los militantes a través de la plataforma de Internet Rousseau. La referencia a Jean-Jacques Rousseau no es accidental, ya que los fundadores del movimiento lo reconocen como el padre putativo de la "democracia directa" (aunque no debe olvidarse que Maximilien Robespierre también fue un ávido seguidor del filósofo francés). Cada nueva propuesta de ley tendría que ser debatida online, y esto alarga los tiempos. Por otro lado, el garante de la privacidad ha subrayado repetidas veces la falta de transparencia de la plataforma Rousseau.


Mientras los 5 Estrellas continúan trabajando con su método consultivo, la Liga, por otro lado, se mueve a través de decisiones gubernamentales tomadas directamente a nivel ministerial, sin consultas previas con su base. En otras palabras, el socio minoritario del gobierno quema puentes y puede imponer rápidamente la mayoría de sus decisiones en el resto del ejecutivo. Con actitud autocrática, el jefe de la Liga y actual ministro del Interior Matteo Salvini sigue casi todos los días imponiendo sus decisiones al ganador efectivo de las elecciones. Tal vez los camisas verdes solo necesitarían otra marcha sobre Roma para consolidar formalmente el poder absoluto.


Dado esto, ¿no podrían los 5 Estrellas cambiar de táctica y dejar de usar las consultas en línea? Un abandono formal de esa apariencia de democracia directa no sería fácil: se trata todavía de uno de los pilares ideológicos del movimiento, demasiado asociado con su identidad como para poderlo descartar simplemente en nombre de la realpolitik. Por el contrario, la Liga ha logrado consolidar una identidad fuerte pese a haberla construido en el vacío, completamente articulada en torno a la amenaza de la inmigración. A los ojos de los votantes, la Liga aparece como el partido gobernante de facto con un programa mínimo totalmente centrado en la xenofóbica retórica de la "seguridad".


Por otro lado, en cuanto a los respectivos programas políticos, el análisis debe revertirse: la Liga no tiene un programa político real más allá de la securitización, es decir, la lucha continua contra un enemigo externo cuya sombra se vislumbra diariamente en el horizonte, reforzada por la violencia verbal de sus dirigentes. Por el contrario, los 5 Estrellas tienen muchas ideas, propuestas de cambio y más de 5000 propuestas de ley, de las cuales han logrado lanzar con dificultad solo una mínima parte y solo después de las enmiendas impuestas por la Liga. De esta manera, todas las medidas lanzadas dentro del Movimiento 5 Estrellas experimentan un proceso mucho más lento, mientras que las leyes propuestas por la Liga se aprueban rápidamente. La Liga también tiene el derecho de proponer enmiendas a cualquier ley presentada por los 5 Estrellas, mientras que estos no parecen tener los mismos derechos.


Durante los momentos iniciales que marcaron la formación del gobierno, el Movimiento 5 Estrellas podría haber sido una fuerza decisiva y hegemónica como primer partido, pero carecía de la consumada experiencia política de la Liga, que ya había participado en varios gobiernos como aliado de Berlusconi desde 1994.


La importancia de los líderes no debe subestimarse. Si bien los 5 Estrellas no cuentan con un líder fuerte y populista en la persona de Luigi di Maio, la Liga está centrada por completo en la personalidad del gran comunicador Matteo Salvini, cuya habilidad y falta de escrúpulos para usar los algoritmos de Facebook le dio 3,4 millones de seguidores, convirtiéndose así en el político más "seguido" de Europa. Esto excede en gran medida la capacidad de los 5 Estrellas para obtener ventajas a través de sus propias redes sociales, creadas en 2004 por Gianroberto Casaleggio, quien murió en 2016. La idea de utilizar Internet para establecer una "democracia en vivo" en el interior de la democracia representativa parece deslumbrarse frente al poder hegemónico de Facebook.


Si bien la lucha contra la inmigración "ilegal" sigue siendo el caballo ganador de la Liga y la parte más consustancial de su identidad política, el movimiento 5 Estrellas parece obligado a cumplir diligentemente o callar. Cualquier oposición a esta política, especialmente si se invoca un sentido de solidaridad humana, podría resultar en el colapso del gobierno actual seguido de nuevas elecciones. En este caso, todas las encuestas dan a la Liga como ganador absoluto. Por lo tanto, el partido ahora minoritario, la Liga, muestra cada vez menor interés en la continuación de este gobierno. Así, la Liga, no tiene nada que perder mientras que el partido mayoritario, los 5 Estrellas, lo puede perder todo y difícilmente podría obtener un número suficiente de diputados para volver a gobernar.


Las próximas elecciones europeas de mayo de 2019 podrían hacer tambalear este delicado equilibrio de poder dentro del ejecutivo. El resultado de una victoria abrumadora para la Liga podría ser la restauración de un régimen autoritario no muy diferente al de la Hungría de Orban y más cerca de la Rusia de Putin, con la bendición del gobierno de Donald Trump.


Pero, ¿qué pueden ofrecer los 5 Estrellas? Las grandes ambiciones quedan por lo menos en papel. Por ejemplo, el punto 4 del contrato gubernamental establece que "nuestra tarea es apoyar la 'economía verde', la investigación, la innovación y la capacitación para el desarrollo del trabajo ecológico y para la reactivación de la competitividad de nuestro sistema industrial, con el objetivo de 'descarbonizar' y 'desposeer' la producción y las finanzas y promover la economía circular". La atención parece centrarse en los recursos renovables como el suelo, el agua y los bosques.


Una de las metas más ambiciosas de los 5 Estrellas, por lo tanto, sigue siendo la transición energética. Pero la Liga, una vez en el gobierno, ha empezado a negar muchos de estos aspectos centrales del acuerdo sin los cuales la coalición gobernante ni siquiera habría surgido. Por ejemplo, la Liga ha considerado bloquear la moratoria de las plataformas flotantes para la perforación marina de petróleo y gas, a la que se oponen todos los países adriáticos.


Por otro lado, los 5 Estrellas en general se oponen a terminar las obras de construcción ya iniciadas de la nueva línea ferroviaria de alta velocidad Turín-Lyon. Transferir parte del transporte de mercancías de la carretera a la vía ferroviaria reduciría la contaminación y los accidentes de tráfico, y supondría un paso, aún discutible, hacia la transición energética. Además, la interrupción de estas costosísimas obras de infraestructura supondría una pérdida inmensa para la economía italiana.


La desconexión surge cada día que pasa: por un lado, los 5 Estrellas luchan por mantener sus variopintas posiciones ecologistas, a pesar del buen apoyo popular a nivel local. Para la Liga, sin embargo, se empieza a vislumbrar el apoyo de la gran industria y las corporaciones de combustibles fósiles, como ocurrió anteriormente con el gobierno de Renzi. En estas situaciones, la transición energética italiana se hará difícil.


Además, el movimiento ha experimentado un gran número de abandonos y expulsiones del grupo parlamentario: varios exdiputados del Movimiento han pasado al "grupo independiente" y uno, incluso, al partido de Berlusconi, que siempre resulta pródigo a la hora de comprar rivales.


¿Cómo está reaccionando la comunidad internacional frente a esta continua crisis? Todos los países vecinos de Italia y Europa entera no esconden su preocupación y creciente nerviosismo. Y los conflictos internos del gobierno italiano están siendo observados intensamente por la presidencia de los Estados Unidos con su plan de hundir Europa como proyecto político y social común.


Se trata de un diseño que ya se dio a conocer durante la presidencia de George W. Bush, cuando miembros de su gobierno atacaron repetidamente a varios países europeos y a la "vieja" Europa como concepto que superar. A partir de la invasión de Afganistán e Irak, las fracturas cada día más irreconciliables alimentaron una profunda desconfianza entre Europa y los Estados Unidos. En particular, las elites corporativas de los Estados Unidos nunca perdonaron a Europa la adopción de un sistema monetario único, horrorizadas por la amenaza que representaba el euro para la supremacía mundial del dólar. Ahora, con Donald Trump y Steve Bannon, su ‘embajador’ en Europa y exjefe-estratega, el sueño republicano de Bush parece convertirse en realidad, pero a través de una radicalización sin precedentes de los conflictos y un apoyo masivo a los regímenes autoritarios.


El juego para la destrucción de Europa se jugará principalmente en Roma. El sometimiento de Roma al soberanismo autoritario podría significar la destrucción del sueño europeo. En este caso, el proyecto devastador de Bannon-Trump podría avanzar y ganar gracias a la incongruencia italiana.

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