Triginer y la insuficiente razón

Miquel Escudero

Josep Maria Triginer fue la cabeza visible de la Federación Catalana del PSOE, hasta su fagocitación dentro del PSC. Ingeniero técnico industrial y leridano, Triginer (1943) apostó desde jovencísimo por la socialdemocracia y la emancipación de los trabajadores, adherido siempre a posiciones realistas y razonables. Comparto con él su desdén por las ideologías que denomina ‘difusas’ al arrastrar a convicciones ajenas a la realidad.


Josep maria triginer


Durante el franquismo había que contar con la arbitrariedad del poder, pero también con la existencia de ideologías que combatían contra el Régimen con escasas ideas para hacerlo con éxito.


Ha escrito 'Memoria de una transición inacabada' (La Lluvia), un libro de equívoco título. Yo diría que la transición inacabada no sería la general de la democracia en España sino la particular del socialismo catalán, envuelto en un enredo histórico. Cuenta Triginer que en la fase previa a las primeras elecciones democráticas, Alfonso Guerra les remarcó con 'desmedida dureza' que no había alternativa a la unidad socialista en curso y que "su rechazo conduciría a la disolución de la Federación del PSOE, tantas veces como fuera". La dirección del PSOE, destaca Triginer, no vacilaba en expedientar a quienes promovieran 'posiciones sectarias', en tanto que "los compañeros del PSC-C seguían promocionando a quienes se sintieran parte de la izquierda o del catalanismo". Josep Maria Triginer parece escudarse en que “muchos militantes de la FSC-PSOE dudaban de las convicciones socialistas del PSC-C". Así, había una ‘reprimida hostilidad’ hacia quienes eran considerados como señoritos, clasistas y alejados del compañerismo de la lucha social. ¿Y él, qué opinaba entonces?


Una de cal y otra de arena. Por un lado, dice que entre unos y otros se producían desacuerdos en asuntos formales y pocas diferencias de calado político. Por otro lado, recalca que "se pretendía visualizar que era el PSC-C quien dirigía la coalición y que el PSOE tuvo que asumir sus reivindicaciones". Todo queda ahí, dentro del convento y con renuncia expresa al espíritu crítico y libre. Y esto reaviva la decepción.


Digamos, por último, que Triginer deplora que la ideología nacionalista excluya de la catalanidad a quienes no participen de sus propuestas políticas. Ésta se me antoja una memoria insuficiente. 

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