sábado, 14 de diciembre de 2019

Reaparición en Barcelona del Ballet Nacional de Cuba

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El próximo año Alicia Alonso cumplirá cien años. Será, posiblemente, el caso de mayor longevidad que se recuerda en una gran figura de la danza que, además, se ha mantenido en activo hasta ayer mismo como directora del Ballet Nacional de Cuba, una formación que creó en 1948. Cabe recordar que en su larga carrera Alonso recorrió los escenarios de medio mundo, bailó con el American Ballet y los Ballets Rusos de Montecarlo y actuó en elKirov y el Bolshoi. Pero lo más notable es que continuó bailando hasta bien entrados los años noventa, cuando ya había cumplido sobradamente los setenta años, lo que acredita una fortaleza física insólita que, además, adquiere su verdadera dimensión cuando se sabe que estuvo trabajando durante toda su vida con enormes dificultades de visión hasta quedar prácticamente invidente. Lo constatamos por ciencia propia, pues todavía pudimos disfrutar del privilegio de verla bailar en el Centro Cultural de Terrassa en torno a 1993.


Teatro.Ballet Nacional de Cuba



Pero en esta ocasión el Ballet Nacional de Cuba regresa al Teatro Tívoli sin la compañía de la eximia “prima bellerinaassoluta”, que le acompañaba en todos sus viajes a España y acudía a las funciones vigilando atentamente el trabajo de sus pupilos desde el discreto rincón de un palco. La compañía ha regresado ahora bajo la dirección de Viengsay Valdés que asume por primera vez la responsabilidad de dirigir una gira en el exterior, fuera de su tradicional sede en el Gran Teatro de La Habana, el antiguo Coliseo de la Casa de Galicia, situado cabe el Parque Central de la capital cubana.


La formación trae dos coreografías clásicas capaces de complacer sin duda al público. Por una parte, ha debutado con “El lago de los cisnes” en la coreografía tradicional de Petipá e Ivánov, con adaptación de la propia Alonso, quien le imprimió una mayor ligereza y modernidad, le añadió apuntes de humor y transformó el último acto creando un final verdaderamente espectacular.


El segundo espectáculo, que se presentará la próxima semana, será “La Cenicienta”. El cuento de Perrault fue coreografiado por otro profesional cubano, Pedro Consuegra quien le dio alargumento un tono de farsa, reforzando también en este caso la vertiente cómica de la trama, sin por ello renunciar a la exigencia técnica propia de las grandes formaciones coreográficas.

Barcelona va a tener la oportunidad de comprobar cómo una formación del prestigio del Ballet Nacional de Cuba ha sido capaz de desarrollar sin sobresaltos la transición entre su fundadora y los herederos y herederas de su arte y su magisterio. 

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