viernes, 20 de septiembre de 2019

Un estudio muestra mayor mortalidad tras la exposición a contaminación en Barcelona o Madrid

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La contaminación del aire urbano puede aumentar el riesgo de mortalidad a corto plazo, incluso a pequeñas concentraciones, según un análisis epidemiológico internacional en 652 ciudades de todo el mundo (incluidas 45 españolas, como Madrid, Barcelona y Sevilla), dirigido por la Escuela de Higiene y Medicina Tropical de Londres (Reino Unido) y la Universidad de Fudan (China), en el que ha colaborado el Instituto de Diagnóstico Ambiental y Estudios del Agua (IDAEA) del Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC).


Según los hallazgos del trabajo, publicado en la revista 'New England Journal of Medicine', un aumento de 10 microgramos/m3 en partículas inhalables (PM10), capaces de penetrar hasta los pulmones, y finas (PM2.5), generadas por la combustión y que pueden penetrar hasta el torrente sanguíneo, se asocia con un aumento en la mortalidad del 0,44 y 0,68 por ciento, respectivamente.


"Si bien el aumento porcentual de la mortalidad parece pequeño, este riesgo puede conducir a un exceso significativo en el número de muertes, dada la exposición generalizada y las grandes poblaciones que viven en zonas urbanas", defiende uno de los autores principales del artículo, el doctor Antonio Gasparrini, coordinador de la Red de Investigación Colaborativa MCC, que ha recopilado la base de datos.


El estudio representa la evaluación epidemiológica más grande hasta la fecha sobre los efectos a corto plazo de la contaminación del aire. Los investigadores han reunido datos de series temporales de 652 ciudades de 24 países en el período 1986-2015, y han aplicado métodos estadísticos avanzados para comparar la mortalidad diaria con las concentraciones de contaminación urbana por partículas en suspensión en el aire (PM), emitidas sobre todo por los tubos de escape de los vehículos.


Los investigadores aseguran que la aplicación de la misma metodología de análisis a este conjunto de datos internacional permite una "comparación crítica" del riesgo entre poblaciones de distintas regiones. Aunque los investigadores identificaron algunas diferencias, pudieron establecer una asociación positiva en los 24 países, independientemente de los niveles de contaminación y del entorno socioeconómico.


"La consistencia del riesgo estimado en múltiples países y poblaciones agrega evidencia sobre el posible vínculo causal entre la exposición a la contaminación del aire y el aumento a corto plazo de la mortalidad", señala el otro autor principal del trabajo, el profesor Haidong Kan, de la Universidad de Fudan.


LA CONTAMINACIÓN AUMENTA LA MORTALIDAD CARDIOVASCULAR Y RESPIRATORIA 


La exposición a contaminantes tóxicos del aire está relacionada con el aumento de las tasas de mortalidad cardiovascular y respiratoria, según un nuevo estudio internacional realizado por investigadores de la Universidad de Monash (Australia) y colaboradores en otros países y publicado en el 'New England Journal of Medicine'.


Se trata del estudio internacional más grande que investiga los impactos a corto plazo de la contaminación del aire en la muerte, realizado durante un período de 30 años. Los resultados son comparables a los hallazgos anteriores en otros estudios de varias ciudades y países, y sugieren que los niveles de partículas por debajo de las pautas y estándares actuales de calidad del aire siguen siendo peligrosos para la salud pública.


La contaminación causa hasta 3500 muertes prematuras en el Área Metropolitana de Barcelona



El estudio, dirigido por el doctor Haidong Kan de la Universidad de Fudan en China, analizó datos sobre la contaminación del aire y la mortalidad en 652 ciudades en 24 países y regiones, y descubrió que los aumentos en las muertes totales están relacionados con la exposición a partículas inhalables (PM10) y partículas finas ( PM2.5) emitido por incendios o formado a través de la transformación química atmosférica.


El profesor asociado Yuming Guo, de la Escuela de Salud Pública y Medicina Preventiva de la Universidad de Monash en Australia, dice que como no hay un umbral para la asociación entre las partículas y la mortalidad, incluso los niveles bajos de contaminación del aire pueden aumentar el riesgo de muerte.


"Los efectos adversos para la salud de la exposición a corto plazo a la contaminación del aire han sido bien documentados y se sabe que plantean preocupaciones de salud pública por su toxicidad y exposición generalizada", dice el profesor Guo.


"Cuanto más pequeñas son las partículas en el aire, más fácilmente pueden penetrar profundamente en los pulmones y absorber más componentes tóxicos que causan la muerte -añade-. Aunque las concentraciones de contaminación del aire en Australia son más bajas que en otros países, el estudio encontró que los australianos son más sensibles a la contaminación del aire por partículas y no pueden resistir eficazmente sus impactos adversos. Esto puede atribuirse a las funciones fisiológicas de los australianos que se han adaptado a vivir en Zonas con bajos niveles de partículas contaminantes".


"Dada la amplia evidencia sobre sus impactos en la salud, PM10 y PM2.5 están regulados a través de las Pautas y estándares de calidad del aire de la Organización Mundial de la Salud (OMS) en los principales países, sin embargo, los australianos deberían prestar más atención al aumento repentino de la contaminación del aire", dice el profesor Guo.

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