martes, 15 de octubre de 2019

Pros y contras del impuesto sobre bebidas azucaradas del Govern

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El Govern ha vuelto a aprobar una de las nuevas medidas impositivas que impulsó durante la última legislatura: el impuesto sobre bebidas azucaradas. Esta figura fue presentada en 2017 como una política de salud pública encaminada a reducir el excesivo consumo de azúcar entre la población, siguiendo la estela de otros países como Reino Unido o México.


De acuerdo con las recomendaciones de distintos organismos internacionales, se optó por gravar aquellas bebidas con más de 5 gramos de azúcar por cada 100 mililitros, estableciendo dos tramos distintos: entre 5 y 8g de azúcar, el impuesto se fijaba en 0,08 euros; mientras que si se superaban los 8 gramos, se pasaba a los 12 céntimos por bebida. Las bebidas por debajo del umbral de 5g se libraron del impuesto.


Bebidas azucaradas imagen


Puesto que la justicia anuló en julio el impuesto por un defecto de forma en su tramitación, el Govern ha aprobado un decreto ley que intenta blindar la iniciativa. La reacción del sector no se ha hecho esperar. Catalunyapress se ha puesto en contacto con la patronal FIAB (Federacion Española de Industrias de Alimentación y Bebidas) --una de las organizaciones empresariales que recurrió la Ley 5/2017 ante el Tribunal Superior de Justicia de Catalunya--, que ha asegurado que se está en proceso de recurrir este movimiento del Govern.


Según FIAB, este decreto se ciñe a una única categoría de producto para mejorar los hábitos alimenticios de la ciudadanía, por lo que no consideran que sea "eficaz" para cumplir su objetivo. Además, la entidad señala que tiene un "carácter recaudatorio" que va en detrimento tanto de la industria local catalana como de los consumidores que ven mermada su renta.


SÍ: SE BEBEN MENOS REFRESCOS


Sin embargo, el análisis pormenorizado de los datos recopilados durante los dos años que el tributo ha estado en vigor demuestran que sí se ha reducido el consumo del azúcar en Catalunya. Toni Mora, investigador de la UIC, publicó junto a colegas de las universidades de Bath y Las Palmas un estudio analizando los cambios suscitados en los patrones de consumo de los catalanes respecto a las bebidas azucaradas.l’impacte en colas va ser de reducció del sucre consumit en coles en un 6,4%.


El resultado es claro: el consumo de bebidas azucaradas cayó un 2,2% en Catalunya por este impuesto especial. En el caso de las colas, el descenso fue más grande que la media: los investigadores detectaron hasta un 6,4% menos de consumo.


Con todo, estos datos deben complementarse con otras consecuencias desveladas en el estudio: mientras que el consumo de refrescos con niveles de azúcar bajos (5-8g) se redujo un 13,6%, otro tipo de bebidas repuntaron entre las familias, como los batidos (un 5,4% más) o las bebidas isotónicas (un 33,3% más).


Mora señala que los efectos hubieran sido mayores si se hubieran tomado medidas adicionales. "La población no se enteró de la medida, sino el efecto podría haber sido aún mayor. También se podría haber apostado por que el impuesto apareciera en los tickets de compra, pero no se hizo", recuerda Mora.


Respecto a las quejas del sector, Mora, que asesoró al Govern a la hora de aprobar el impuesto, coincide en que este tiene como destinatario un único bien de consumo, pero advierte de que "aconsejé que todo aquello que tuviera azúcar natural estuviera tasado y se extendiera el impuesto a otros productos". La falta de concienciación social fue una de las grandes faltas a la hora de implementar el tributo.


¿MÁS IMPUESTO PARECIDOS?


Este caso podría ser la punta de lanza de otras figuras parecidas que apuntasen a productos que se consideran poco saludables. Las grasas trans, la sal o los granos refinados forman parte de nuestra dieta pero están en el punto de mira de muchos expertos que señalan los problemas de toda índole que provocan, entre los cuales destacan la obesidad y las cardiopatías no congénitas.


Pero no es tan fácil: aunque la ciudadanía no suele rechazar estos "tributos saludables", en Dinamarca se intentó tasar el queso, pero los lobbies reaccionaron en contra y la medida tuvo que ser retirada.


Para el Govern, empezar a gravar otros bienes podría garantizar una veta de recursos bajo la bandera de la salud pública, pero tendría que ir con cuidado para no movilizar a consumidores y empresarios en su contra.

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