viernes, 18 de octubre de 2019

Càritas advierte del aumento de viviendas indignas

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Los atendidos por Càritas Catalunya han bajado un 31% en 2018 respecto al año anterior, hasta 69.161 hogares en los que viven 220.631 personas, "pero las que se están atendiendo tienen más necesidades", ha explicado la representante de Acción Social de la entidad, Conxa Marquès, que ha alertado de que ven cronificarse la vulnerabilidad, enquistándose.


Cáritas vivienda social



Esta bajada se debe a que ha habido más iniciativas ciudadanas y de administraciones de entrega de comida y tarjetas monedero, con lo que han ido menos personas a buscar alimentos a las parroquias, y a que algunos han mejorado su situación, ha explicado en rueda de prensa este miércoles junto al arzobispo de Barcelona, el cardenal Joan Josep Omella, y el presidente de Càritas Catalunya, Francesc Roig.


En un año, han aumentado las personas solas atendidas, que representan el 33% del total, diez puntos por encima de 2017: "Sabemos que se refleja en el aumento de personas que no tienen hogar y el aumento de las personas migradas que llegan solas a Catalunya", ha dicho Marquès.


La proporción de personas que no viven en una vivienda digna ha crecido hasta el 50% en los atendidos por Càritas Catalunya en 2018 -frente al 37% que representaba el año anterior-, entre los que hay un 7% del total que no tienen hogar y un 21% que están realquilados -el doble que en 2017-.


Si bien detectan entre sus atendidos problemáticas de precariedad laboral, dificultad de acceso a la salud en los ámbitos que no son públicos -dentista, oculista y salud mental- y aislamiento social, la falta de vivienda digna es el principal motor de vulnerabilidad, tanto en los recursos que se destinan como por los efectos que tiene.


Por ejemplo, han señalado que las personas realquiladas desconocen cuándo van a echarlas, tienen restricciones para usar el baño y dificultades para empadronarse, ante lo que la responsable de Comunicación, Anna Roig, ha reclamado que la Renta Garantizada de Ciudadanía (RGC) sea compatible con ayudas para la vivienda, además de urgir a que se apruebe el reglamento.


Marquès ha añadido que el aislamiento social se vincula a perfiles como el de empleadas del hogar que viven en las casas en las que trabajan todo el día en tareas de cuidados y que, al tener horas libres el fin de semana, se encuentran que "no tienen grupo de relación".


Omella ha llamado a actuar ante la cronificación de la pobreza: "La separación entre los ricos y los pobres, los que pueden salir adelante y los que no, cada vez esta brecha se hace más grande, y esto no puede ser, tenemos que reaccionar".


En este sentido, Francesc Roig ha alertado de que la recuperación económica que demuestran algunos datos incrementa las desigualdades actuales, hasta el punto de que el 19,3% de los catalanes están en situación de exclusión social según el informe Foessa de 2018.


Este mismo informe reflejó que el 9,6% de catalanes tiene exclusión severa, tres décimas más que en 2013, en plena crisis: "La sociedad está sufriendo una fractura de cohesión social, en el sentido de que los extremos están cada vez más alejados" y hay más brecha entre los que tienen más y los que tienen menos, ha lamentado.

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