sábado, 7 de diciembre de 2019

Los expertos piden que se reconozca la obesidad como enfermedad crónica en España

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La obesidad y el sobrepeso deben reconocerse como enfermedad crónica para permitir su correcto abordaje a nivel nacional, según las conclusiones del 'Estudio sobre la obesidad en España y sus consecuencias' elaborado por la Fundación Gaspar Casal, en colaboración con Novo Nordisk, y presentado este jueves en Madrid.


Según los datos del estudio, el reconocimiento de la obesidad como enfermedad crónica, tal y como lo hace la Organización Mundial de la Salud (OMS), permitiría una mayor concienciación sobre ella, su desestigmatización social, su abordaje multidisciplinar y su tratamiento farmacológico eficaz y seguro.


El estudio, que ha revisado la literatura científica sobre la obesidad y una amplia variedad de informes sobre su abordaje en España, revela una tendencia al alza de la prevalencia del sobrepeso y la obesidad. Así, más del 37 por ciento de los españoles mayores de 18 años y el 18 por ciento de los menores presentan sobrepeso y el 17,4 por ciento y el 10 por ciento, respectivamente, obesidad.


A nivel internacional la obesidad está reconocida como enfermedad por la Organización Mundial de la Salud (OMS) en su Catálogo Internacional de Enfermedades, que le otorga la calificación de pandemia. Los expertos han explicado que el mismo reconocimiento es necesario a nivel nacional dado su incremento en los últimos años.


El director general de la Fundación Gaspar Casal, Juan del Llano, ha señalado que las cifras en España han alcanzado obesidad epidémica: casi el 40 por ciento de la población tiene sobrepeso y el 22 por ciento tiene obesidad. Así, las estimaciones indican que 8 de cada 10 hombres y 6 de cada 10 mujeres tendrán sobrepeso dentro de 11 años.


"Por ello, reconocer la obesidad como una enfermedad crónica con severas complicaciones y no como un estilo de vida elegido puede ayudar a reducir el estigma y la discriminación que sufren muchas personas con obesidad", ha explicado.


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POCA INFORMACIÓN


Según el estudio, la prevalencia de sobrepeso y obesidad se ofrece como principal indicador epidemiológico, utilizando como medición clínica el Índice de Masa Corporal (IMC). Sin embargo, los datos proceden de la Encuesta Nacional de Salud, ya que no existe un registro oficial sobre esta problemática, sino que se trabaja con encuestas. Esto es debido a que se trata de patologías con una calificación dispar.


Los expertos han recalcado que, al considerarla oficial y socialmente una enfermedad, su abordaje se completaría con los necesarios equipos médicos multidisciplinares y con tratamientos farmacológicos eficaces y seguros, crecería la concienciación obre ella entre la población y se reduciría el estigma que sufren ahora tantos pacientes con obesidad.


A este respecto, la investigadora asociada de la Fundación Gaspar Casal y coautora del estudio, ha comentado que "en la actualidad, la prevalencia del sobrepeso y la obesidad en España supera ya a la de otras patologías, como la insuficiencia cardíaca, la enfermedad pulmonar obstructiva crónica (EPOC) o las enfermedades cardiovasculares". "Sin embargo, a diferencia de estas, al no estar catalogada como enfermedad, la atención a quienes la padecen se ve perjudicada", ha destacado.


Esta situación cobra especial relevancia teniendo en cuenta que la obesidad y el sobrepeso afecta a la población más deprimida socioeconómicamente, según los datos del estudio.


ABORDAJE DESIGUAL


Una de los asuntos clave que revela el estudio es la falta de una estrategia nacional para el abordaje de la obesidad, ya que en España, cada comunidad autónoma sigue sus propias directrices y protocolos en el tratamiento y el seguimiento regular de los pacientes, que no asignan la atención por niveles de la Atención Primaria y Atención Especializada de forma estructurada.


"Cada comunidad autónoma sigue sus propios protocolos en la atención, pero no existe una estrategia consensuada. Los profesionales echan en falta la creación de equipos multidisciplinares en Atención Primaria, así como una clasificación y medición de la población afectada", ha afirmado Alicia Coduras.


En este sentido, el informe advierte de la necesidad de crear unidades multidisciplinares para estudiar el caso individual de cada paciente desde todos los ángulos posibles y clasificarlo para su derivación, si es necesaria, a los especialistas adecuados.


Al respecto, la experta ha destacado que, a pesar de no estar declarada oficialmente como enfermedad, los profesionales sí la atienden en el sistema sanitario, pero no existe una financiación de los tratamientos específicos. Asimismo, ha reconocido que a pesar de que ya se han comenzado a tomar ciertas medidas al respecto, como el etiquetado de alimentos, las restricciones sobre la publicidad o los impuestos sobre las bebidas azucaradas, aún se podría hacer más desde el punto de vista de la prevención y el abordaje terapéutico.


"La OMS ya lo ha etiquetado como una enfermedad crónica, sin embargo, en España aún no está reconocido como un problema de salud crónico. Las estrategias están centradas en la prevención, pero deben abordarse también desde el tratamiento", afirmado Novo Nordisk, Olga Espallardo.


"Además, muchos de los datos existentes están infraestimados, y por otro lado, las cifras varían según las regiones. Se trata de una situación en la que deberían actuar todos los agentes, en la que se deben desarrollar políticas para gestionar un problema de salud pública", ha añadido.


VÍA PROGRESIVA DE FINANCIACIÓN


Los expertos han subrayado que el aumento de la prevalencia de la obesidad constituye un problema de salud pública de enormes consecuencias económicas para los sistemas sanitarios.


Para ilustrarlo, han hecho referencia a un reciente estudio del IMIM, que revela que el sobrecoste actual para el Sistema Nacional de Salud que generan los problemas de salud relacionados con la obesidad alcanza ya los 2.000 millones de euros, y en 2030, podría superar los 3.000 millones. "Hacer frente a este problema reduciría los costes", ha apuntado Olga Espallardo.


"Una buena estrategia sería estimar la reducción del coste en fármacos para el tratamiento de enfermedades asociadas a la obesidad, como la diabetes tipo 2, que compensaría esa financiación progresiva de sus propios tratamientos", ha concluido Juan del Llano.

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