Eduardo Mendoza sobre Catalunya: "No sé si se puede resolver pero habría que abordarlo"

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El escritor barcelonés Eduardo Mendoza, que publicará este martes la novela 'El negociado del yin y el yang' (Seix Barral) --segunda entrega de una trilogía flexible--, ha dicho sobre la situación política en Catalunya: "No sé si se puede resolver pero sí habría que abordarlo".


En rueda de prensa, ha afirmado: "¿Cómo veo la situación actual? Mal. No veo hacia donde puede conducir lo que está pasando, que es negativo para todos, es una 'no win situation', como los que hablan del Brexit".


El autor ha considerado que "no parece que haya solución a la vista de algo que está causando un perjuicio duradero, económico, de imagen y social grande por no abordar el problema".


"No sé si se puede resolver pero sí habría que abordarlo. No sé si tiene solución pero creo que sí hay soluciones", ha dicho Mendoza, que ha añadido que como todos los que escriben ficción, está más en otros mundos que en este, y que encima vive en el extranjero.


Eduardo Mendoza, premio Franz Kafka 2015 por su "narración magistral y visión humana"


Escribí ese libro que se titula 'Qué está pasando en Catalunya' para dar elementos de juicio a personas que estaban opinando sin saber muy bien, sobre todo personas de fuera de Catalunya y de España, pero ha añadido: "No tengo una opinión fundada ni unas ideas que tengan ninguna utilidad. Me cuesta decir cosas que luego van a salir publicadas, y mal explicadas, por eso escribí un libro, para que lo que salga, lo decida yo".


A propósito de la novela, que transcurre con la Transición de fondo, ha dicho que a medida que escribía se dio cuenta de que este episodio está muy presente en la mentalidad colectiva, incluso por parte de aquellos que no habían nacido, y ha destacado la necesidad de "incidir en la importancia que tuvo la muerte de Franco".


"Parece un hecho sin importancia: se produjo sin intervención de terceros, pero los que vivieron ese episodio con una edad joven o adulta ya se daban cuenta de que estaba pasando algo que no han acabado de entender", ha dicho Mendoza, considerando que es un hecho histórico fruto de decisiones coyunturales, oportunistas y pragmáticas.


FRANCO, PERSONAJE "RIDÍCULO"


Ha destacado que Franco era un personaje que tenía la cualidad de ser ridículo, y ha añadido: "Era un señor sin ninguna apariencia de terrible, que pasaba desapercibido, que no sabía hablar y no tenía capacidad de oratoria".


Subrayando que la exhumación de Franco era algo que se tenía que hacer, ha agregado que cómo su desaparición deja a una generación desvalida: "Nos hemos quedado sin pasado".


Ha considerado que la Transición es algo que existe cuando se mira hacia atrás: "Le doy una nota muy alta a la Transición", cuando hubo un caldo de cultivo de violencia y ambiente de preguerra civil, con enfrentamientos terribles, una gran inseguridad e incertidumbre.


"COSAS MUY SORPRENDENTES"


Mendoza ha señalado que de aquel episodio también surgieron "cosas muy sorprendentes" y curiosas más allá de lo más visible, como las fugas de capital y las ganas de todos de evadir impuestos.


Precisamente, su novela repasa momentos sorprendentes desde 1975, cuando su personaje --alter ego de Mendoza-- Rufo Batalla, planea su regreso a Barcelona y cuando está a punto de abandonar Nueva York (Estados Unidos) recibe una sugerente propuesta del príncipe Tadeusz Maria Clementij Tukuulo relacionada con su disparatado plan de reconquista del trono de Livornia, país inexistente.


En este transcurso de episodios sorprendentes, su historia recala en el sudeste asiático de los años 70, del que parecía imposible que se importara al mundo cosas como la comida asiática, el manga, los tatuajes, la meditación, la cultura zen y unos coches "baratos y feos".


"Lo que me lleva a escribir es recordar como se veían algunos fenómenos sociales, culturales y políticos de un momento determinado y como luego resultaron lo que parecían o todo lo contrario", ha sintetizado, poniendo como ejemplo la exportación mundial de la comida japonesa a la que los críticos de Nueva York vaticinaban un escaso recorrido.


Sobre su escritura, ha dicho que sus inicios fueron de escritura barroca y complicada, mientras que ahora se encuentra en el terreno de la simplicidad y las frases cortas: "La próxima (novela) será todo emoticonos", ha bromeado Mendoza, que ha empezado la tercera parte de esta trilogía, aunque la está dejando reposar en una breve desintoxicación.

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