domingo, 15 de diciembre de 2019

El Califa y su Visir

Manuel Fernando González Iglesias

Escribíamos ayer que nosotros pensábamos que lo mejor para este país, que ya no parece un Estado, sino un reino de taifas, era que el centro izquierda ganador de las recientes elecciones y el centro derecha que se ha quedado a un trecho de ganarlas se pusieran a negociar y lograran, como sucede en las grandes naciones europeas, un acuerdo de gobernabilidad y nos ofrecieran un pacto a la alemana que cerrara viejas heridas y que nos permitiera una hoja de ruta de estabilidad madre indiscutible de una esperanzadora bonanza económica. La idea no ha cuajado ni en el PSOE ni en el PP, y las consecuencias pronto las veremos reflejadas en el día a día, que de momento tiene mala pinta, muy mala pinta para ser sinceros.


Pedro sanchez pablo iglesias



Ahora mismo ya estamos en la fase de diálogo entre una de las partes, la llamada progresista que, más se parece a una jaula de grillos, que a un lugar de encuentro en el que todos estén dispuestos a compartir esfuerzos en aras de un futuro mejor. El ideólogo de este nuevo tiempo se llama Pedro Sánchez y su profeta se apellida Iglesias, ambos con el mismo fin, quedarse con el poder, y también ambos-dos con una metodología insuperable: La falta de escrúpulos.


Si a ese peligroso tándem le sumamos la irrenunciable posición de los independentistas, ya no solo catalanes, sino también españoles de distintas regiones, naciones o nacionalidades, todos tienen distinta denominación pero idénticos intereses, tenemos delante lo que cinematográficamente se ha venido en llamar “la tormenta perfecta” si ya sabemos todos como ha comenzado, pero que nadie, ni siquiera los propios protagonistas saben /sabemos cómo va a acabar y si su fin va a beneficiarnos o a destruir definitivamente nuestra convivencia e historia común.


Y mientras eso llega, lo que si ya tenemos es la sensación de que la victoria electoral del 10 N los que realmente la han conseguido son los podemitas del matrimonio Iglesias-Montero y sus paniaguados, que a partir de ya tendrán trabajo seguro y unos ingresos familiares acordes con una clase media alta o muy alta, y digo esto por lo del chalet de Galapagar, todo ello con cargo a los presupuestos generales del Estado y ¿a los bancos, los ricos como Amancio Ortega, el Señor Roig de Mercadona, ect, etc y las multinacionales que invierten en España? O tal vez, los que pagamos siempre: ¿las pymes y la gente que asumimos los múltiples y muy diferentes impuestos que nos agobian cada día?.


La respuesta todavía no podemos encontrarla, porque de todo lo que se ha visto hasta ahora, no se adivina nada con firme criterio, puesto que sobre la amnistía a los políticos catalanes presos todavía sabemos muy poco, y esa cuestión, precisamente esa, se la guarda  el Califa Sánchez y su Gran Visir Iglesias, se la guardan ambos para la traca final, un festival de fuegos artificiales que los que vivimos en Catalunya y somos constitucionalistas, visionamos cada día en nuestras calles y en cada container que se quema o en cada obstáculo que nos ponen para que no podamos llegar a nuestros puestos de trabajo y dejemos de producir, al tiempo que nos arruinamos, sin que esa desdicha cotidiana afecte a quienes buscan el poder por el poder sin que lo demás les importe, como se dice coloquialmente “un pimiento”.


Lo bueno de todo este tinglado es que la tele que mangonea otro matrimonio nos lo va a contar en riguroso directo, que es como vivir en directo los últimos momentos que se vivieron un 11 de Septiembre donde varios aviones se estrellaron contra las Torres Gemelas.


No adelantemos acontecimientos, ya que el epílogo ya tiene fecha anunciada: el viernes 13 de Diciembre de éste, muy triste 2019, el año en el que los socialistas decentes han desaparecido de nuestras vidas, achantados en Dios sabe dónde, quizás avergonzados por las consecuencias del lío en el que los ha metido su secretario general que ha tenido los santos bemoles de mentir descaradamente ante las cámaras de televisión, sin inmutarse los más mínimo, diciendo todo lo contrario de lo que había afirmado en los últimos meses.


Hay un muy viejo y escatológico “chiste” que todos conocemos: Dice uno, ”esto es una mierda” y añade su amigo que lo escucha “lo malo es que no va a llegar para todos”.


La verdad, por lo que nos jugamos, me gustaría estar completamente equivocado…..

1 Comentarios

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Totalmente de acuerdo con su brillante artículo... Ese es el problema, ¡que al final todos vamos a cabar comiendo mierda, incluso los que no votamos a esta gentuza!

escrito por Ramiro 16/nov/19    19:24

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