viernes, 28 de febrero de 2020

​'Pensem (pausa) A la merda': un juguete escénico para hacer reír al espectador

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No, no es una broma. Ni una expresión malsonante. 'Pensem (pausa) A la merda' es el título de una obra teatral que su autor, Manel Dueso, ha definido como "juguete escénico". El término me ha recordado cuando estudiaba preceptiva literaria en Bachillerato y nos enseñaban que, en teatro, además de los géneros mayores -tragedia, drama y comedia- había otros que pudiéramos considerar menores, tales entremeses, pasos de comedia y juguetes cómicos. No hace siquiera un siglo cultivaban estos géneros ilustres autores como Jardiel Poncela, los Álvarez Quintero y el mismo Benavente con obritas cortas de no más de una hora. Es natural que ya nadie los recuerde porque ahora tragedias -Shakespeare incluido-, dramas y comedias duran como máximo, salvo honrosas, pero contadas excepciones-, lo que una película de cine, es decir, no más de noventa minutos.


Teatro Pensem



Pues bien, aquí tenemos en el Villarroel Teatre este juguete escénico en el que Dueso actúa como la Santísima Trinidad porque, además de autor, es actor y director. Tres en uno. En compañía, sobre el escenario, de Carme González y Miquel Malirach. Todo ello con el fin de "recuperar el juego en el teatro mediante unos intérpretes versátiles que se plantean muchos temas, pero lo hacen no de una forma racional, ingenua, acaso a veces cruel, pero también generosa".


La obra se estructura en un total de dieciséis cuadros de entre los 28 que fueron escritos, cada uno de los cuales dura tan sólo unos minutos. Cuadros que cuentan con personajes diferentes interpretados por los tres actores citados que se permiten algunos pinitos, como el de cantar, aunque Dueso confiesa que lo hace muy mal. "Cuando era niño me echaron del coro del colegio”. “Hacemos todo lo que siempre quisimos hacer, pero nos permitieron y tratamos muchos temas de actualidad desde una perspectiva desmitificadora. Queremos provocar en el espectador muchas sensaciones, por lo que acaso a algunos les pueda parecer que es un montaje ácrata, pero en realidad no es así porque todo ha sido muy meditado y medido.


Dueso explicó que el año pasado presentó el proyecto al departamento de Cultura y le concedieron una subvención. Habida cuenta que, a punto de acabar el año, no tenía el montaje terminado como hubiera deseado, renunció a ella y se lo agradecieron mucho diciendo que al año siguiente lo volviera a presentar. Así lo hizo, con la sorpresa de que, en esta segunda ocasión ¡le denegaron la subvención! Y es que ya se sabe que cuando renuncias a una de estas gabelas oficiales ya no la vuelves a pillar… Eso sí, "es una obra poco o nada convencional en la que os hemos divertido mucho…. cagándonos en todo" termina diciendo Dueso. 

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