Astrid Barrio: "El ideario del catalanismo no está muerto, sigue plenamente vigente"

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Astrid Barrio (entrevista)


La politóloga Astrid Barrio es la cara visible de la Lliga Democràtica, un partido que se presentará en sociedad de forma inminente para dar voz al catalanismo moderado. Barrio da clases en la Universidad de Valencia, es experta en CiU (aunque se manifiesta desorientada con su deriva actual), colabora con diversos medios de comunicación y aún saca tiempo para editar la revista Política y Prosa. Hablamos con ella sobre el 'procés', el 'procés', el 'procés'... pero también de otros temas que espera que pasen a ocupar la agenda pública más pronto que tarde.


Pactismo, catalanismo moderado, respecto a la ley... ¿cuáles son las ideas que defiende la Lliga Democràtica?


Nosotros adoptamos la decisión de constituir un partido para reivindicar buena parte del ideario del catalanismo, como la defensa de la identidad de Catalunya o la voluntad de ejercer el autogobierno, pero también la voluntad de incidir en la política española. Y quizás yendo más allá de lo que el catalanismo ha hecho desde la Transición: comportarse como un partido de presión, pero no como un partido de gobierno. Deberíamos superar esta barrera para ser percibidos como una fuerza que no sólo defiende Catalunya, sino que desde Catalunya puede contribuir mucho en las políticas del conjunto de España. El ideario del catalanismo, que muchos dan por muerto, sigue plenamente vigente.


¿Por qué han sido necesarios siete años de 'proceso' para cristalizar un proyecto así?


En un momento en que la situación está extremadamente polarizada es muy difícil crear las condiciones para que la oferta cuaje. También ha pesado mucho la experiencia de Unión Democrática, que presentó a las elecciones en solitario tras la rotura de CiU y no consiguió representación. Además, para poner en marcha cualquier proyecto político hace falta recursos económicos. Y cuando buena parte del sector empresarial ha mirado hacia otro lado o se ha alineado con el 'procés'... es complicado. Después de 2017, cuando se ha visto cuál era el recorrido del independentismo, será más fácil encontrar complicidades en los sectores que deben ayudar a construir este proyecto.


Efectivamente, en Catalunya el debate político se ha polarizado en torno al binomio independentismo sí/independentismo no. Pero poco a poco va resurgiendo el eje izquierda /derecha. ¿Dónde se ubica la Lliga en este contexto?


Uno de los objetivos de la Lliga es recuperar la normalidad: hay que centrar el debate político no sólo en el eje nacional, sino también en la recuperación de las iniciativas políticas. Nosotros nos situaremos en la defensa del ámbito económico, teniendo en cuenta el tejido asociativo, la pequeña y la mediana empresa y los autónomos; en la agenda feminista, en la política medioambiental... Queremos defender la necesidad de ejercer el autogobierno.


EL MODELO ADMINISTRATIVO, A DEBATE


¿España es una anomalía, como afirma el independentismo?


España, como todos los países, es fruto de sus conflictos históricos. No es ninguna anomalía. Sí es verdad que España presenta una fractura nacional desde el surgimiento del Estado liberal que aún sigue vigente. El proceso de construcción del Estado-nación tal vez no fue tan exitoso como en otros lugares para que la periferia no se sintió suficientemente integrada. En otros países donde el centro político logra integrar la periferia, éstas no se sienten excluidas. Una de las particularidades de Catalunya es que siempre ha habido reivindicaciones con diferentes planteamientos políticos, desde el regionalismo hasta el nacionalismo o el federalismo.


Hay que ser flexible: tener posiciones maximalistas ha sido un

los grandes errores del catalanismo.


Pero esta visión no debería ser de doble dirección: ¿si en España hay "nación catalana", en Catalunya hay "nación española"?


En el fondo deberíamos superar los debates nominales sobre que es una nación y qué implica esto en términos políticos. De hecho en las encuestas la gente responde que tiene identidades duales. Si lo que se quiere son identidades de tipo excluyente porque esto sirva de argumento para crear comunidades estancas, estamos ante un riesgo de "belgización" [conversión al modelo belga de dos comunidades identitarias separadas].


Sobre el modelo administrativo: ¿crees que habría que replantear a fondo el reparto competencial del título octavo de la Constitución?


Se llega a la Constitución de 1978 para tratar de resolver un conflicto histórico, pero se deja un sistema muy abierto y fuerza indefinido, que no prefigura cuál es el final del modelo. Pienso que difícilmente se podría haber hecho mejor teniendo en cuenta todos los condicionantes, pero lo que se puede hacer es racionalizar las competencias.


Puestos a examinar competencias, si por criterios de eficiencia, transparencia o equidad, se llega a la conclusión de que una competencia que tenía hasta ahora el Gobierno de Catalunya es mejor que devuelva al Gobierno central, ¿qué pensará la Lliga?


Hay un principio donde la Lliga se sentirá cómodo que es el principio de subsidiariedad, es decir, cuanto más cerca estén las administraciones a los ciudadanos, mejor. Pero esto debe ser compatible con el principio de eficiencia. Si hay cosas que funcionan y que tienen reconocimiento, no creo que tengan que cambiar por el simple hecho de asumir más. Hay que ser flexible: tener posiciones maximalistas ha sido uno de los grandes errores del catalanismo.


¿Y sobre extender conciertos económicos para toda España?


No soy especialista en cuestiones de financiación, pero los expertos afirman que este sistema es sostenible en comunidades autónomas como la vasca o la navarra que tienen un volumen de población limitado. Esto sería inasumible en Madrid, Comunidad Valenciana o Catalunya. Pero hay que recuperar la demanda de un modelo de financiación donde tenga más peso la capacidad de las comunidades autónomas para recaudar y para distribuir.


Creo que se debe dar un margen de confianza a ERC y esperar que el independentismo, que como todo movimiento político no debe renunciar a sus objetivos, los persiga en el marco de la legalidad.


¿Consideras que hay una falta de neutralidad de base en cómo funcionan las instituciones a la sociedad catalana? Pienso en los medios de comunicación públicos, por ejemplo.


Uno de los problemas fundamentales del 'procés' ha sido la instrumentalización y sometimiento de las instituciones al servicio de un proyecto político. Y lo que me parece más peligroso es el intento de penetración de este proyecto político en muchos ámbitos societales que por propia definición deben ser plurales.


¿'QUO VADIS', INDEPENDENTISMO?


¿Crees que ERC ha hecho una reorientación sincera hacia un independentismo pragmático?


Históricamente ERC no ha optado por esta línea, sino que ha sido el partido que ha tenido una posición más abraonada en el ámbito nacional. Pero creo que hay que dar un margen de confianza y esperar que el independentismo, que como todo movimiento político no debe renunciar a sus objetivos, pero debe perseguirse en el marco de la legalidad. Es más, yo soy defensora que España no debe ser una democracia militante, pero a la vez todo el mundo debe ser consciente de que no todos los objetivos son realizables. Esto requiere un esfuerzo de madurez que debemos exigir.


¿Cómo piensas que evolucionará el otro espacio mayoritario del independentismo formado por JxCat, el PDeCat, el entorno de Puigdemont...?


No tengo ni idea. ¡Y eso que hice mi tesis doctoral sobre CiU! Este espacio tiene el recorrido que quiera Puigdemont. Cuando aclara su situación, se estimulará la reconfiguración del espacio y probablemente se producirá una división entre sectores totalmente incompatibles ideológicamente.


Nosotros queremos que una parte del independentismo recupere el viejo catalanismo y que esto sirva como punto de partida para nuevas mayorías en el Parlamento de Catalunya.


¿La Lliga tiene relación con el grupo de Poblet formado por personas como Campuzano o Recoder?


El objetivo de la Liga es intentar ser un espacio de encuentro de todos estos sectores que se reconocen como catalanistas y que tienen un diagnóstico compartido sobre la situación. La Liga establece dos límites fundamentales: respeto a la legalidad y superar la etapa del referéndum. Hay algunos sectores disidentes del mundo convergente que todavía mantienen que un referéndum es la solución, y en este sentido hay diferencias. Pero compartimos que el mantenimiento de la polarización y de lógica de bloques lleva a una deriva de división social que puede ser muy peligrosa.


¿Y con el grupo de Manuel Valls qué os pasa?


El reproche más importante que hacemos en Valls es que vino para unificar el espacio del catalanismo y al final, en vez de construir puentes, parece que quiera cavar trincheras. El constitucionalismo ni suma, ni sumará. Nosotros queremos que una parte del independentismo recupere el viejo catalanismo y que esto sirva como punto de partida para nuevas mayorías en el Parlamento de Catalunya.

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