miércoles, 8 de abril de 2020

Concha Velasco no se merecía este funeral

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Confieso que he dudado mucho en escribir este comentario y de hecho he esperado varios días para hacerlo con el fin de que se sosegase el ánimo, pero al cabo he pensado que debía expresar la desalentadora impresión que recibí en el último estreno de Concha Velasco en el Teatro Borrás de Barcelona. Debo decir que albergaba las mejores esperanzas, porque soy un rendido admirador de la actriz pucelana, para mí, con Nati Mistral, ya desaparecida, dos de las mejores, más completas y versátiles actrices del espectáculo español contemporáneo.


Tanto una, como otra, capaces de interpretar con idéntica idoneidad y perfección, desde el drama a la revista, pasando por la comedia y ello en cualquier forma de expresión, sea teatro, cine o televisión. Mi último recuerdo de Concha sobre un escenario databa de dos o tres años atrás, cuando hizo en el Goya 'Reina Juana' y demostró que, aún cerca de los 80 años, seguía dominando la dicción y el gesto con insuperable maestría. Todo me hacía colegir que había de disfrutar, una vez más, de una nueva actuación de esa gran señora de la escena.


Concha Velasco Funeral

Concha Velasco, durante la representación de 'Funeral'


Me imagino que escribir un texto dramático para tu propia madre implica una gran responsabilidad y cabe imaginar que M. Velasco junior lo sintió así. Pero hay que decir que la fortuna no le ha acompañado. 'El funeral', que tal es el título de la comedia, parte, todo hay que decirlo, de una idea no exenta de originalidad que en manos de un verdadero autor teatral pudiera haber dado un juego excelente: la reaparición fantasmal de una actriz en su propio velatorio para ajustar cuentas con quienes la rodearon en vida. No quiero imaginar el jugo que le hubiera podido sacar a este juego teatral un Antonio Gala.


Pero M. Velasco junior no es, ¡ay!, Gala y desperdicia esta idea inicial en un texto que resulta insustancial, parvo, por no decir nulo, de originalidad, plagado de frases banales, cuando no de retruécanos o acudidos pretendidamente divertidos más viejos que andar a pie y para animar el cotarro recurre una y otra vez a instar la participación de los espectadores como si de un programa de televisión con público en el estudio se tratase. A medida que avanza la acción todo va empeorando hasta adquirir el escenario un ambiente punto menos que caótico, en el que Concha Velasco se ve obligada a hacer de animadora de un naufragio.


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Concha Velasco, durante la rueda de prensa de 'Funeral'


Una verdadera pena que nos lleva a pensar que Concha Velasco no se merecía este funeral. ¿Cómo no se dio cuenta, con su infinita experiencia, que este despropósito era infumable? Lo peor de todo es que la eximia actriz anunció -amor de madre, sin duda- que, cuando acabe la turné de este insoportable velorio, tiene previsto estrenar otra obra de su hijo. ¡Dios la coja – y nos coja- confesados!

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