sábado, 31 de octubre de 2020

Albert Castillón: "Si el coronavirus es un crimen, he buscado quién puede estar sacando provecho de ello"

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Albert Castillón ha publicado el libro "El origen de la pandemia" donde analiza de dónde puede provenir la pandemia del coronavirus. Durante la investigación, el periodista ha consultado a expertos como el militar Pedro Baños, quien ha escrito el prólogo del libro, o el psicólogo Javier Urra, encargado de redactar una serie de consejos para poder superar el estrés postraumático generado por esta crisis. Castillón ha aprovechado su amplia experiencia en sucesos para poder enfrentar la investigación: "si el coronavirus es un crimen, un homicidio, he buscado quién puede estar sacando provecho de ello", afirma.


Debido al estado de alarma, el libro sólo se puede adquirir a través de Amazon. Concretamente, en este enlace.


¿Por qué decidiste escribir este libro?


Tuve un acto público en Madrid donde coincidí con el Coronel Baños. Hablando un poco de todo, me explicó cómo se mueven los intereses económicos de todo el mundo y cómo está cambiando el orden mundial que hemos tenido en últimos 100 o 200 años. Es decir, la hegemonía de Estados Unidos está a punto de irse a pique. Hay quien se lo puede tomar como una casualidad y hay quien puede pensar que hay algo más. Por mi parte, empecé a contactar con expertos e investigar si esto fue casual o no.


¿La aparición del Covid-19 puede estar relacionada con esta tensión para conseguir el dominio mundial?


Hay un hecho que para mí es muy importante: Los primeros casos en China aparecieron en noviembre de 2019. Estos primeros contagios oficiales coincidieron con la presentación al mundo de la tecnología 5G en el Mobile World Congress de Barcelona . Y por primera vez, la victoria tecnológica la conseguía China en vez de los Estados Unidos. Casualmente todo esto ocurrió antes del Mobile, provocando la suspensión del evento. Por otra parte, Wuhan fue una de las ciudades chinas que el gobierno de Pekín utilizó como centro de pruebas para el 5G. Hay un cúmulo de casualidades que nos llevan a las nuevas tecnologías, a Wuhan y al cambio de orden mundial que hacen que, como mínimo, haya sospechas sobre qué ha pasado.



Hay muchas coincidencias ...


Hay otras casualidades que llaman mucho la atención. Un mes antes de que saliera el primer caso, Nueva York hizo un simulacro de pandemia idéntico al que hemos tenido, con un virus idéntico, que teóricamente surgía del murciélago. Además, sabiendo que el simulacro lo patrocinó el Foro Económico Mundial, tal vez ya es demasiada casualidad.



¿Cómo has enfrentado la investigación?


Lo he tomado como si fuera un crimen, como si se hubiera cometido un homicidio. La policía lo que hace siempre es buscar quien sale beneficiado de una muerte, y yo he hecho exactamente lo mismo: si el coronavirus es un crimen, un homicidio, he buscado quien puede estar sacando provecho de ello.



¿Los que apuntan a una guerra biológica son acusados de conspiranoicos. Estamos pecando de incrédulos?


Siempre pensamos que los fenómenos de pandemia son naturales, y a veces lo son. El virus del SIDA fue un fenómeno natural, o el SARS, el primo del Covid-19. Pero también hay laboratorios, en Europa tenemos una docena y en Estados Unidos también, o China, que juegan con estos virus. Dicen que lo hacen para investigar maneras para protegerse en un futuro, pero a la vez es muy fácil pasar de hacer esto crear un virus letal para una posible guerra biológica. Hay un tratado firmado por todos los países del mundo para combatir las armas biológicas. Sin embargo, no está firmado ni por China, ni por Estados Unidos, ni por Rusia, porque no quieren observadores internacionales que vayan a sus laboratorios a ver lo que tienen o dejan de tener. Dicen que no lo firman porque si en un futuro próximo una guerra biológica, ellos deben estar preparados para poder defenderse. ¿Como se puede hablar de conspiranoia si estos países no firman el convenio internacional y son capaces de amenazar con una guerra biológica a la mínima?



En el libro también apunta que hay ciertos intereses que no nos permiten conocer quién es el paciente cero ...


Este es uno de los secretos de la pandemia. Los chinos creen que el paciente cero es norteamericano, y que introdujo el virus, voluntaria o involuntariamente, en los Juegos Mundiales Militares que tuvieron lugar en Wuhan justo antes de que comenzaran los contagios. Por lo tanto, la teoría del gobierno chino es que este paciente cero regresó a los Estados Unidos. Por otra parte, Trump dice que se les escapó a los científicos chinos del laboratorio de Wuhan (hay uno a 200 metros del mercado donde la prensa dice que se produjo el contagio) y que China no quiere rebelar cuál es el paciente cero . Y en esta batalla estamos. El hecho es que no sabemos quién es, no hay paciente cero. La teoría de que salió de un laboratorio chino es defendida, principalmente por la Fox, el canal de Donald Trump, así que parece información interesada.



¿Nos han engañado con las cifras de mortalidad?


Absolutamente. Tanto China como Estados Unidos son dos países que gestionan muy bien la propaganda, tienen muchos medios para divulgar ideas aunque no sean ciertas. China es especialista en esto: sólo en la ciudad de Wuhan se calculan 40.000 muertes por coronavirus y oficialmente dicen que en toda China sólo ha habido 3.000 defunciones. Durante esta pandemia, como siempre, no ha funcionado Whatsapp en China y no han tenido acceso a Google, sólo pudieron disponer de información proporcionada por el propio gobierno. Hasta 21 millones de teléfonos móviles se han dado de baja en China durante la pandemia, y algunos usuarios lo habrán hecho por no querer esta monitorizados por el gobierno, pero el resto pueden ser víctimas.


¿Y en Europa lo sabremos?


La Unión Europea no ha existido en esta crisis, no ha creado un fondo sanitario común, no ha ayudado a saber cómo contar los muertos. En Alemania se puede hacer footing y en Italia no. En Francia se puede ir en pareja por la calle y en España no... Cada país ha hecho su norma y sigue su camino. Londres no empezó a contar muertos por coronavirus hasta el mes de marzo, que es cosa de locos. Hay un galimatías muy grande, y posiblemente nunca conozcamos la cifra exacta de muertos en Europa.


¿Cómo será el mundo que vendrá después del coronavirus. Y cuando puede llegar este después?


En el libro apuntamos maneras: esto no es una enfermedad más. Los occidentales no hemos vivido una crisis así en más de cien años. Los asiáticos están más acostumbrados: Corea del Sur lo ha hecho tan bien porque en 2015 tuvieron una epidemia muy similar y han aprendido de los errores. El mundo será diferente, y en España especialmente, porque hemos hecho el trabajo muy mal y tendremos una mayor repercusión tanto en el mundo económico como en el sanitario. Aquí no hemos sabido hacerlo, no nos hemos sabido proteger. Quizás ningún gobierno lo hubiera hecho bien, pero lo peor de Pedro Sánchez para mí es que no ha sabido ser humilde admitiendo que no sabíamos nada. Además, si hacemos caso a los sanitarios, debemos hacerlo con los que están a pie de calle, no con los teóricos que no han pisado un hospital en años.


¿Creías realmente que en España llegaríamos a esta cifra?


No, de ninguna manera. Es más, yo tengo artículos donde rebajaba la alerta. He hecho como todos los periodistas: al principio creímos que el Coordinador de Emergencias Sanitarias, Fernando Simon, era alguien que controlaba muy bien la información. No nos fiábamos de un político, era un técnico. Si ellos nos decían que esto es más suave que una gripe normal y que casi no tendríamos contagios, nos lo creímos. La prensa actuamos con sensación de ayudar al estado, no queríamos meter palos en las ruedas y generar más tensión en la calle. Ahora nos hemos dado cuenta que nos engañaron y que hay países que lo han hecho mucho mejor. Portugal, que está aquí al lado, el día 1 de marzo compró 110.000 test de coronavirus, cerró aeropuertos y declaró el estado de alarma sin tener ni un solo muerto. Aquí, con más de cien fallecidos, salíamos a la calle, hacíamos partidos de fútbol y nos manifestábamos. El resultado es que a día de hoy Portugal tiene pocos muertos y aquí somos campeones mundiales en mortalidad.


¿Y cómo se puede explicar esta falta de previsión?


Sólo hay tres opciones: que Fernando Simón esté mal informado, que sea un mal médico o que por medio haya intereses partidistas. Es verdad que lo ascendieron y duplicaron el sueldo que tenía cuando comenzó a extenderse la pandemia por el país. Y  lo entendería si nos hubiera avisado antes, Pero no, le subieron el sueldo justo después de no saber prever lo que venía. Sin embargo, no se puede centrar la culpa en una sola persona. La OMS y la UE enviaron hasta cinco avisos a España alertando el riesgo: el primero, el 31 de enero. En febrero tuvimos tres más y luego otro el mes de marzo. El 15 de marzo España todavía estaba exportando respiraderos a otros países del mundo, y diez días después estábamos utilizando las mascarillas del Decathlon. No tiene sentido.


En el libro también se dan consejos para evitar problemas psicológicos derivados del confinamiento ...


Le he pedido a Javier Urra, psicólogo forense y doctor en psicología, que escriba unos consejos sobre cómo cuidar la mente en medio de la pandemia. Los efectos psicológicos de esta situación son brutales, y absolutamente iguales aquí que en la India. El estrés postraumático lo tendremos todos, o posiblemente ya lo tenemos. Y mucho más los que han perdido a alguien durante la pandemia o los sanitarios. 


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