Celsa afirma que estudia acogerse al fondo de rescate del Gobierno

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El grupo siderúrgico Celsa, con sede en Barcelona, ha confirmado a CatalunyaPress que está estudiando la posibilidad de presentar una solicitud de ayuda al fondo de rescate para empresas estratégicas articulado por el Gobierno para superar el bache provocado en su negocio por el Covid-19 y garantizar su viabilidad futura.


Celsa Group


En el caso de que finalmente Celsa, una de las multinacionales europeas líderes en productos largos de acero, presente su solicitud se sumará a Air Europa y a Duro Felguera, las otras compañías que hasta el momento han formalizado su petición de ayuda a la Sociedad Estatal de Participaciones Industriales (SEPI), holding público encargado de la gestión del fondo de rescate.


Las ayudas demandadas por Air Europa y Duro Felguera ascienden a 500 millones de euros (400 millones la aerolínea del grupo Globalia, 100 millones la ingeniería asturiana), pero ya hay en trámite solicitudes de ayudas por otros 300 millones, sin contar con la que podría pedir Celsa, con lo que en total las cantidades solicitadas hasta este momento ascienden a unos 900 millones de euros.


En cifras, Celsa da empleo a casi 10.000 trabajadores de forma directa (33.233 directos e indirectos), tiene 120 centros de trabajo distribuidos por todo el mundo; factura unos 4.253 millones de euros anuales (con datos del ejercicio 2018), produce 7 millones de toneladas al año y recicla 8 millones de toneladas. Las inversiones realizadas por la compañía en los últimos 15 años suman 2.682 millones de euros.


El grupo Celsa y las compañías que operan bajo su marca (Celsa Barcelona, Global Steel Wire, Celsa Nordic, Celsa Huta Ostrowiec, Celsa Steel UK y Celsa France) representan el mayor productor de productos largos en España y uno de los principales productores europeos.


Además de en España, Celsa Group, que en 2020 ha cumplido 53 años de existencia, tiene presencia industrial en Dinamarca, Finlandia, Francia, Noruega, Polonia, Suecia y Reino Unido, tras abordar en 2003 un exitoso proceso de internacionalización.


PARTICIPACIÓN DEL ESTADO

El propósito del Estado, tal y como ha dictado la Comisión Europea, será el de recuperar las ayudas tan pronto como sea posible, así como salir del capital de la empresa 'rescatada' una vez su situación la haga nuevamente viable, ya que se trata de una medida que atenta contra la libre competencia, aunque el contexto de la pandemia justifica su temporalidad.


El beneficiario debe tener en todo momento la posibilidad de recomprar la participación en el capital que el Estado haya adquirido, por lo que, para garantizar que el Estado recibe una remuneración adecuada por la inversión, el precio de recompra deberá ser el precio de mercado o, si éste es menor a la remuneración inicial, tendrá una penalización del 2 % anual.


El consejo gestor de este fondo de solvencia está compuesto por el presidente de la SEPI, Bartolomé Lora, así como representantes de los Ministerios de Hacienda, Asuntos Económicos y Transformación Digital, Transición Ecológica y Reto Demográfico e Industria, Comercio y Turismo, aunque también podrán intervenir el resto de ministerios en función del proyecto o sector en que opere la empresa afectada.


Será este consejo gestor el que analice las solicitudes de ayuda presentadas por estas empresas junto con un plan de viabilidad y, posteriormente y de forma conjunta con la compañía, los planes estratégicos para maximizar las ayudas y dejar atrás el impacto del Covid-19.


En un principio, las compañías en riesgo de cesar su actividad o entrar en concurso de acreedores y disolución como consecuencia del impacto negativo de la crisis del coronavirus, siempre y cuando lo soliciten ellas mismas, recibirán un préstamo participativo para ayudarles a salir de esa situación, aunque, en el caso de que su situación patrimonial esté fuertemente deteriorada, las ayudas se podrían traducir en la entrada del Estado en el capital.


En el marco de esta medida, el consejo rector podría nombrar nuevos consejeros en las empresas. No obstante, una vez se le planteen las diferentes opciones de ayuda, la empresa podrá aceptar las condiciones o denegarlas a través de sus órganos de decisión, como son las juntas generales de accionistas o las propias reuniones del consejo de administración.


Debido a que los efectos de la pandemia todavía siguen causando estragos en la economía por los continuos rebrotes, lo previsible sería que, una vez las empresas analicen la situación en la que les ha dejado la crisis en la presentación de sus cuentas en marzo del año que viene, a partir de entonces se planteen solicitar esta ayuda. El plazo de solicitudes acaba en junio de 2021.


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