martes, 20 de octubre de 2020

Una enfermera de la Clínica Girona es brutalmente asesinada en su piso

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El sábado por la mañana Carmen Font no apareció en el trabajo y era escrupulosamente ordenada y responsable desde 1974 de las primeras diálisis de la provincia de Girona, sus compañeros de trabajo pensaron que se podría haber dormido.


 A las nueve y media empezaron a preocuparse y dos de sus compañeros de la clínica se acercaron a pie hasta su casa, en el número 23 de la carretera de Barcelona. Nadie respondía al otro lado de la puerta, pero el teléfono móvil de la mujer sonaba dentro de la vivienda. Alarmados, alertaron a una hermana de la mujer, que se acercó con otro familiar y con una copia de las llaves accedieron al interior. Allí encontraron a Carmen  estirada en el suelo, con las manos atadas y un fuerte golpe en la cabeza.

Cotxe dels Mossos d'Esquadra en una imatge d'arxiu.





Sin perder tiempo, telefonearon al 112 y en nada se presentaron en el edificio del centro de la ciudad varias patrullas de seguridad ciudadana de los Mossos d’Esquadra. Ante las evidencias de que se trataba de una muerte violenta, los agentes precintaron la vivienda y esperaron la llegada de los policías del grupo de homicidios, la policía científica, el forense y el juez de guardia.


La mujer había trabajado con total normalidad el viernes según avanzó este sábado El Diari de Girona, que entrevistó al gerente de la clínica en la que trabajaba la mujer, Carles Espígol.


La víctima trabajaba en la Clínica Girona desde que se inauguró el servicio de diálisis.  Por las tardes, la mujer atendía una consulta de podología en su propia casa. Hacía seis años que se había quedado viuda y tenía una hija.


El interior de la vivienda estaba a simple vista revuelto y las primeras horas son fundamentales en una investigación por homicidio. Cualquier fallo en esa primera inspección ocular o toma de declaraciones puede decidir el éxito o fracaso de un caso. Es por ello que cada vez más, las inspecciones oculares, el trabajo de los agentes de la policía científica enfundados en sus monos blancos, se alarga todo el tiempo necesario, sin prisas, para no dejar al azar ni un solo rincón del lugar del crimen.


 Mientras la policía científica se entretenía en cada rincón de la casa, los mossos de homicidios se repartían las tareas más urgentes. Es fundamental el interrogatorio de los testigos, los vecinos del primer piso o de los superiores o inferiores que pudieron haber escuchado algo durante algún momento de la noche del viernes o la madrugada.


Otros policías recorrieron toda la zona, la conocida como el Eixample de Girona, frente a la estación de Renfe, para identificar las cámaras de seguridad y solicitar las imágenes. Los familiares y los compañeros de la Clínica Girona donde trabajaba la víctima son las siguientes piezas fundamentales que también fueron citados para ir pasando por el despacho del grupo de homicidios para tomarles declaración.


El juez de guardia se personó en la vivienda a conocer de boca de los investigadores sus primeras sospechas y los indicios encontrados. Tras autorizar el levantamiento del cadáver, el cuerpo fue trasladado al Institut de Medicina Legal de Girona, donde en las próximas horas se realizará la autopsia que determinará las causas de la muerte. No se descarta ninguna hipótesis a la hora de esclarecer quién decidió acabar con la vida de esta enfermera de la Clínica Girona.

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