jueves, 29 de octubre de 2020

Dejo el PSC

Javier Marín
Coordinador de Rojos Cataluña y Copresidente de Rojos España

Estimats Miquel i Salvador:


Sirva la presente para comunicaros que dejo en suspenso la afiliación al PSC. Comunicación que ruego hagáis extensiva a Núria Marín y a María Miranda, responsables de las dos organizaciones en las que milito: La Federación de Hospitalet y el Consell Nacional.



Nos conocemos, me conocéis muy bien, después de 40 años juntos y sabéis que mis discrepancias de fondo con la organización vienen de muy lejos.



El primer secretario del PSC, Miquel Iceta, en un discurso telemático en la Festa de la Rosa del PSC.




Los desencuentros han ido desde el ANE de 1981, hasta los pactos con los independentistas de 2020, pasando por la entrada en la OTAN de 1982, la no denuncia del convenios con la S. Sede de 1979 por la que se subvenciona a la Iglesia española con 11 mil millones anuales de los PGE, incumpliendo del art 16.3 de la CE que declara que España es un estado aconfesional; la aceptación de facto de la Monarquía (somos socialistas-republicanos, según nos dijo en su momento Felipe González y aceptaron después todos los Secretarios Generales del PSOE y sus Congresos). Durante los 23 años de gobiernos socialistas en España, no hemos hecho un solo gesto para acabar con los 20 millones de presupuesto anual con los que subvencionamos el mantenimiento de la religión y de la monarquía, dos instituciones que desvirtúan, empequeñecen y desacreditan nuestra democracia, lastrando los avances hacia una sociedad socialista, avanzada y moderna.


Sabéis que siempre he sido muy claro en mis críticas internas, allí donde he militado: Baix Llobregat + Hospitalet + Consell Nacional, señalando continuamente las 2 líneas rojas que yo creo que limitan los postulados socialistas: Las políticas económicas y sociales, y las políticas territoriales. Es decir, a QUÉ dedicamos los PGE cuando gobernamos y con QUIÉN gobernamos.

Esas 2 contradicciones ideológicas, fundamentales para mí, alcanzaron un nivel muy álgido durante la 2ª etapa de Gobierno de J.L. R. Zapatero (2007-2010) y así me oísteis manifestarlo en todos los foros donde coincidíamos.


Me reconfortaba y ayudaba a seguir, comprobar que la militancia de base del Partido me entendía y aplaudía; al mismo tiempo que desde la dirección me mirabais con displicencia y gestos de reprobación, cuando denunciaba la política económica de Zapatero en 2008 y repetíais mis mismos argumentos en 2012, después de la gran derrota del 2010.


Cómo declaré en aquellos momentos, si en medio de esa crisis que nos llevó hasta 2014, hubiera triunfado la tesis de la Gran Coalición con el PP, ya habría dejado la militancia. Esa, la política económica y social, a qué dedicábamos los PGE, era una de las principales líneas rojas de principios y valores ideológicos para mí. La otra siempre fue la unidad de la clase obrera, y su variable: la defensa de la unidad territorial de España.


Durante los 15 años que me permitisteis dirigir la Escuela de Formación del PSC, siempre tuve que navegar entre esas 2 aguas, las de las bases que acudían masivamente a recibir formación y la de la dirección que me observaba con la típica prevención y displicencia hacia el díscolo romántico que intentaba concienciar a nuestras bases. “Eres un idealista, Javier” me dijisteis unos cuantos, a modo de acusación peyorativa que por el contrario yo siempre reivindiqué: ¡¡Por supuesto¡¡ yo siempre he militado y soy fiel a las ideas. No al dirigente coyuntural que las circunstancias políticas permiten situarse en la organización.


Me ha mantenido firme durante tantos años la férrea concepción Gramsciana de que    “el partido es la principal herramienta de transformación de los valores de una sociedad”   o de que “a la hegemonía social se llega por medio de la transformación de los valores sociales”.


Confieso con humildad que yo no he sabido y no he podido lograr lo que tantas veces he predicado: “a la revolución se llega mediante la formación”, dicho de otra forma: el mundo solo avanza con transformaciones sociales, cuando nos formamos intelectualmente y avanzamos los individuos que nos hemos comprometido a transformarlo.


En descargo de mi incompetencia para lograrlo, dejadme decir que el modelo de Partido de corte leninista que tenemos -nosotros y todos los demás partidos- no ayuda en absoluto, (Permanecí 10 años, durante la dictadura, en un partido que se reclamaba Marxista +Leninista +Estalinista +Maoista  ( y se de lo que hablo).


Mi experiencia práctica después de 40 años en las filas del PSC, me ha demostrado que sólo avanzamos en las conquistas de democracia interna cuando estamos en la oposición.

En cada uno de los momentos que hemos tocado poder institucional estatal o autonómico (1982, 2004, 2019) se ha parado toda reivindicación democratizadora interna.


Por un lado, porque desde la Dirección se exhorta machaconamente a la responsabilidad personal y dispensa de crítica para no perjudicar la acción de gobierno y por otro por la autorregulación y autocensura que practican todos los afiliados que aspiran a ocupar un cargo institucional; y eso ha acabado matando la democracia interna en nuestro Partido.


No hay más que visualizar cómo funcionan todas las federaciones y el Consell Nal del PSC, para certificar esas prácticas burocráticas que aplastan cualquier avance democrático interno.


El último Consell Nal que celebramos en Junio por Zoom, por mor a la pandemia sanitaria, no nos apartamos un milímetro de la práctica de todos los Consells a los que asisto desde 1990: Duran 4 horas, de los que 1´5 a 2 horas son utilizadas para informaciones de la propia Ejecutiva y el resto para que intervengan los 16 primeros secretarios de federación   -siempre cargos institucionales- para decir amén a lo que acaba de decir la Ejecutiva. El tiempo restante ya sólo da para 1, 2 o 3 palabras de 3 a 5 minutos de los no institucionales, que generalmente ya nadie escucha.


Viniendo de donde venía, de la “agiprop” ; mientras me dediqué a hacer “apostolado” entre nuestras bases, mantuve la pasión y la ilusión por alcanzar alguna vez el cambio organizacional e ideológico.


En estos últimos 6 años mis diferencias con la Dirección del Partido, tanto a nivel estatal como autonómico, se ha ido acrecentado y me he ido apartando para dedicar mis energías a Societat Civil Catalana.


El intento de golpe de estado secesionista de 2017 fue un claro exponente de que la lucha ideológica tradicional entre derecha e izquierda por ver a que dedicábamos los Presupuestos Generales del Estado, había sido desplazada por el intento de exclusión de los independentistas de más de la mitad de la población catalana.


El “objetivo estratégico principal” había dejado de ser la lucha por la mejora de las condiciones de vida de la clase trabajadora y había sido sustituido por la lucha para impedir la división de la clase trabajadora en múltiples estados.


Saber “elegir correctamente al enemigo principal en cada momento” es una de las enseñanzas de nuestros clásicos. Se trataba de elegir entre la lucha contra los recortes sociales que imponía la derecha española y catalana, o la lucha por evitar ser expulsados de nuestro propio país.


Teniendo en cuenta nuestra deprimente “correlación de fuerzas” decidí centrarme en SCC, a la que como sabéis pertenezco desde su nacimiento en 2014, a pesar de vuestra incomprensión -cuando no rechazo explícito-  y con el apoyo de los 2 únicos dirigentes que siempre lo tuvieron claro: Josep Borrell y mi muy estimada Carmen Chacón. Entidad de la que formo parte de su Junta Directiva desde 2017 y en la que asumo la Vicepresidencia y Coordinación de Organización desde 2019.


Desde SCC, con las manifestaciones del 8 y 29 de Octubre de 2017, paramos el golpe, y ahora estamos centrados en construir un nuevo relato que desmonte las falsedades de los secesionistas y sirva para asentar de nuevo una convivencia libre y pacífica en Cataluña y en España.


Y dentro de ese relato estamos combatiendo las ideas de consentimiento, tolerancia y conllevancia, cuando no de abierta colaboración, que ha hecho que  los independentistas se hayan venido arriba y hayan intentado esta locura por la que ahora pagan condena.


Desde SCC negamos que Cataluña sea una nación; ni España 8.  Combatimos la inmersión lingüística que sirvió y sirve como base para la exclusión del idioma propio de España en las escuelas de Cataluña.  Lei de Immersió Lingüística que el PSC con Ernest Maragall a la cabeza, como Conseller d´Educació, asentó; a pesar de las sentencias de los Tribunales que condenaron al Govern de la Generalitat a cumplir la Constitución e impartir, cuanto menos, 1/3 de las horas de docencia en el idioma materno. Sentencia que se sigue incumpliendo con el silencio cómplice de la Dirección del PSC, cuando no con su apoyo explícito.


Desde SCC estamos apostando por la convergencia lingüística, por que se cumpla la ley de leyes que prevalece sobre todo nuestro ordenamiento jurídico: La Constitución Española, que en su artículo 3.1 establece qué   el castellano es la lengua española oficial del Estado. Todos los españoles tienen el deber de conocerla y el derecho a usarla” y que “las demás lenguas (Catalán; Euskera y Vasco) tendrán carácter de cooficialidad en sus respectivas autonomías”

Desde SCC nos hemos manifestado en contra de conceder ningún indulto a los delincuentes que atentaron contra la C.E. y nuestra convivencia pacífica, incendiando las calles y causando millones de € de gasto por estragos. Máxime cuando nos chulean y amenazan con el “ho tornarem a fer”.


Nuestro Código Penal y la LOPJ establece la ejemplaridad y proporcionalidad de las penas; al mismo tiempo que nos recuerda que su objetivo principal es la resocialización, es decir que los delincuentes  acaben entendiendo que no pueden “volverlo a hacer” gratis.


Cuando dirigentes del PSC y PSOE piden indultos que no han sido discutidos ni aprobados en ningún organismo de dirección (ni Ejecutivas, ni Congresos, ni Consell Nacional); además de apartarse de nuestras normativas internas; les están lanzando un claro mensaje a los independentistas: “No os preocupéis, lo que han sentenciado los Tribunales será perdonado por nuestro Gobierno… a cambio de vuestro apoyo durante esta legislatura”, como todos presumimos. El entrecomillado es mío. Lo que significa “pan para hoy y hambre para mañana”.

En vez de educar a la militancia y a la ciudadanía en la coherencia interna y respeto a la legalidad de nuestro Estado Social y Democrático de Derecho; les educamos en el tacticismo mercantilista más feroz. Sin más base ni principios que el poder por el poder.


Nuestra falta de ejemplaridad y conducta ética como organización, prometiendo una cosa en campaña y haciendo justo todo lo contrario 6 meses después, nos aboca a la desesperanza, personal y colectiva; al desprestigio de los políticos y lo que es más grave, de la política, y cómo consecuencia, al desapego social hacia los partidos y sus representantes. A la temida abstención, donde tan cómodamente navega siempre la derecha. “Hijos míos no os metáis en política” les decía Franco a los españoles, mientras él gobernaba solo, aplicándonos una cruel dictadura.

Lo que hoy representa el mantenimiento de una cuota de poder, implica un aumento de la desconfianza, descapitalización ideológica y desmovilización social en el futuro inmediato. Volvemos al “pan para hoy y hambre para mañana”.


La colaboración que estamos manteniendo con BILDUERC y los restos del naufragio del PDCAT obvío comentarlo. Me remito a apoyar las propias y múltiples declaraciones de Pedro Sánchez durante la campaña electoral de 2019: “Los Socialistas jamás consentiremos un gobierno con los apoyos de los independentistas vascos y catalanes”.


Cada uno es dueño de su coherencia personal. Yo, después de 50 años de militancia en la izquierda, quiero seguir conservando la mía; por ello seguiré luchando por esparcir las ideas del Socialismo Democrático, al margen de la estrecha disciplina del Partido.


Con esta letanía de desencuentros, no quiero despedirme sin hacer una mención de especial reconocimiento a José Zaragoza, el único dirigente que me dio apoyo y acogió como “refugiado político” en la Federación del Baix Llobregat, cuando yo ya andaba a la fuga de la de Hospitalet para huir del despotismo -y no ilustrado precisamente- de Celestino Corbacho y José Conde, Primer Secretario y Secretario de Organización de la Federación de Hospitalet en aquellos momentos, ambos mercenarios políticos de infausto recuerdo.


No me arrepiento de nada. Los 40 años de activísima militancia en el PSC, cómo los 10 anteriores de militancia antifascista en el PTE, forman parte de lo mejor de mi vida. Uno acaba siendo el producto del contexto histórico y social que le ha tocado vivir y de las experiencias que ha sabido acumular.


La implicación personal en la política es una parte de mis equilibrios fundamentales para haber sido y continuar siendo feliz, así que seguiré vinculado a ROJ@S como independiente.

¨La meta es el camino”. Así que espero que en el camino de esta larga e interminable lucha por la mejora de las condiciones de vida de los más humildes y desfavorecidos de nuestra sociedad, nos seguiremos encontrando.


Cuidaros mucho. Un abrazo



Javier Marín Vázquez

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