viernes, 4 de diciembre de 2020

Las 17 Españas fracasan en su lucha contra el Covid-19

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Hace una semana el periódico francés Le Monde publicó un artículo titulado "El modelo descentralizado de salud pública en España es un fracaso". En el texto, la corresponsal francesa Sandrine Morel incidía en la creciente tensión entre el Gobierno central y las administraciones locales para establecer un marco común en la lucha contra el Covid-19


Banderas de España y las comunidades autónomas


Nuestros vecinos europeos miran con estupor cómo el Gobierno español debe decretar un estado de alarma para "obligar" a un ejecutivo regional a endurecer unas medidas que, al fin y al cabo, son para proteger la salud pública. En Francia ven la batalla entre Sanidad y la presidenta de Madrid, Isabel Díaz Ayuso, como una de las "más intensas y sin sentido" que se están produciendo en todo el mundo.


Las 17 Españas han fracasado en su lucha conjunta contra el Covid-19. Es cierto que algunas autonomías, como Asturias, están consiguiendo controlar al virus de forma eficiente, pero el país en conjunto está naufragando, por segunda vez, en la lucha contra la enfermedad. Los ciudadanos asisten atónitos a un circo político donde no existe la palabra "cooperación", sólo los agravios comparativos entre comunidades. 


La pugna entre el ejecutivo madrileño y el Ministerio de Sanidad está siendo, tal y como dice Le Monde, un "sinsentido". Mientras la capital de España era la líder absoluta de contagios en Europa, Ayuso hablaba de salvar la economía. Sin duda, la presidenta de la Comunidad de Madrid no ha mirado con detenimiento qué ha ocurrido en los países que han intentado salvar la economía antes que la salud de sus ciudadanos. Suecia, que es el país más laxo de Europa imponiendo medidas para frenar el Covid-19, ha conseguido salvar su economía, aunque el precio a pagar ha sido alto: 111.000 contagios y 5.933 muertes hasta ahora, unas cifras mucho más abultadas que la de sus vecinos Noruega (17.405 contagios y 279 muertes) y Finlandia (14.474 contagios y 251 muertes).


Mientras el Ejecutivo madrileño luchaba por evitar el estado de alarma, en Catalunya los políticos sacaban pecho hablando de control e incluso de reabrir el ocio nocturno. Pocos días después cerraron bares y restaurantes y este viernes, la tasa de rebrote se situaba en 630 puntos, y más de 5.000 contagios en las últimas 24 horas. 


El panorama es bastante poco esperanzador y hay pocos indicadores que muestren que puede mejorar. Este viernes, el presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, ha avisado que la situación del Covid-19 en España es "grave" y por ello, es imprescindible responder con unidad entre las administraciones públicas y partidos políticos y aumentar la disciplina social, para frenar la propagación del virus y "evitar a toda costa" tener que recurrir a un confinamiento domiciliario como en marzo.


Sin embargo, esta unidad no pasa por una administración centralizada, y es que el presidente ha querido dejar claro que, al menos por ahora, el Gobierno mantiene su estrategia de coordinar con las comunidades autónomas las medidas que se deben adoptar, y que sigan siendo los gobiernos autonómicos los encargados de decidir cuáles aplican y en qué grado, incluida la solicitud del estado de alarma.


Por ello, las 17 Españas seguirán decidiendo "a la carta" si quieren un toque de queda, limitar la movilidad de los ciudadanos o cerrar la hostelería. La Comunidad de Madrid, de momento, ha decidido establecer un toque de queda al que no llama toque de queda, no vaya a ser que parezca que acepta alguna de las tesis del Gobierno. Catalunya ha dicho, más o menos, que actuará cuando crea conveniente el Govern y sigue pidiendo más autonomía para gestionar la crisis. Porque está claro que para luchar contra un virus mundial, la mejor solución es tener más autogovern. 


Después tenemos otros casos curiosos como Andalucía que, no cierra bares ni restaurantes, pero obligará a estar en las terrazas con la mascarilla puesta menos cuando se esté comiendo. Esta medida, seleccionada "a la carta" por el ejecutivo andaluz , es de difícil cumplimiento y carece de cualquier sentido, pero tiene encaje en esa España donde 17 gobiernos se pelean para ver quien gestiona mejor (o peor) el virus. 


Las cifras nunca mienten: España es el único país de Europa que supera el millón de contagios (próximamente se añadirá Francia al club), y el séptimo país del mundo con más infectados por Covid19. Delante de España están Estados UnidosIndiaBrasilRusia y Argentina, estados mucho más poblados (menos Argentina) y que por tanto, tenían mucho más fácil superar la barrera del millón. 


Con las cifras sobre la mesa y viendo claramente cómo se naufraga en la gestión del Covid-19, la clase política española sigue pidiendo "responsabilidad" a los ciudadanos, que parecen estar perfectamente diseñados para propagar el virus: son demasiado sociales; los adolescentes siguen quedando y bebiendo; la gente no deja de ir a las terrazas; incluso abarrotan los parques naturales... En definitiva: todos son incívicos. Sin embargo, en otros países de Europa los ciudadanos hacen lo mismo y, de forma asombrosa, están aguantando mejor la segunda ola. 


Francia ha decretado el toque de queda para casi 50 millones de franceses; en Reino Unido han cerrado todos los locales de ocio e impedido las reuniones de personas que no son del mismo hogar en los territorios con mayor incidencia; en Italia se ha impuesto el toque de queda en Campania y Lombardía; Polonia ha cerrado restaurantes e impedido reuniones de más de 5 personas; e Irlanda, ha vuelto al confinamiento más estricto durante seis semanas. Estos son solo algunos de los ejemplos de las medidas que los Gobiernos centrales están tomando para frenar la rápida propagación del Covid-19. Mientras, en España, seguimos en el "café para todos" y claro, el coronavirus también está siendo para todos. 



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