¿Remodelación de Gobierno en año nuevo?

Carmen P. Flores

Un día sí y otro también las diferencias entre los dos socios del gobierno de España son más que evidentes. El PSOE, partido centenario y con experiencia de gobierno, se está dejando llevar por una formación sin historia ni experiencia, de ideología bolivariana y con un sentido de Estado muy especial -por no decir nulo-.


El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez interviene durante una sesión de control al Gobierno, en Madrid (España), a 16 de diciembre de 2020. Durante el pleno, el presidente del Gobierno ha hecho un primer balance del segundo estado de alarma decretado e


Las diferencias de criterios y políticas son tantas entre los socios de gobierno que cada día la brecha es mayor. Ya no ocultan públicamente que no se entienden, ni se soportan. Todo esto está sucediendo cuando el covid está haciendo de las suyas por la irresponsabilidad de muchos ciudadanos , por lo que las dudas de los que gobiernan generan una situación que tiene descolocada a la ciudadanía.


En un panorama como el actual, -no digamos en otro- las diferencias en el gobierno son inmensas. Cuando lo que desea la gente es un gobierno fuerte, cohesionado, que le inspire confianza y que esté por lo que toca: el covid, afrontando la crisis económica y social derivada de este con decisión, firmeza y eficacia. Sin embargo, se visualiza todo lo contrario, alguna solución debe adoptar el presidente del gobierno. Se espera un gesto que visualice un solo gobierno con los mismos objetivos ¿Cuando puede producirse ese giro de Pedro Sánchez? ¿Después de la aprobación de los presupuestos y al inicio del próximo año? Esa debería ser la fecha en la que el presidente del Gobierno lleve a cabo una “remodelación” de gobierno, con la salida de algunos miembros- por no decir todos- de Unidas Podemos. A partir de ahí debe centrarse en las políticas que realmente interesan a la maltrecha ciudadanía. que está ya demasiado cansada de tantas salidas de tono y de priorizar lo que les interesa a los partidos y no a las personas. Precisamente éstas últimas deberían ser la primera prioridad de los gobernantes y de la oposición, que también tendrá algo que ver en tanto desbarajuste.


Más de uno se pregunta si la calidad de los políticos incide en la calidad de la política, teniendo en cuenta que los políticos son profesionales de la misma. Por ello, igual que ocurre con otras profesiones, habría que evaluar la calidad de sus “prestaciones”. Seguro que a un buen número de ellos en la empresa privada ya lo habrían puesto de patitas en la calle. Muchos políticos carecen de formación académica y se les nota.


Pedro Sánchez no puede hacer oídos sordos a lo que está sucediendo a su alrededor. Está perdido credibilidad en España, en Europa- también ha perdido poder e influencia- y en Latinoamérica, un patrimonio que no se puede dejar perder. Si el presidente no realiza los ajustes necesarios muchos llegarán a pensar que está fuera de la realidad y que igual lo que pretende, en sus aspiraciones sin límites, es ser el próximo presidente de la República que tanto pregona su vicepresidente y opositor Pablo Iglesias. Algo que pone los pelos de punta a los que creen en la Constitución del 78, que piensan que no es inamovible, pero que nadie puede decir ahora que no sirve para nada. Lo hacen aquellos que se han servido de ella, los que han crecido en libertad sin sacrificios y los aprovechados que ven una oportunidad para perpetuarse en vivir de la política y servirse de ella.” Cuando la situación es adversa y la esperanza poca, las determinaciones drásticas son las más seguras.”, solía decir con determinación Tito Livio.


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