sábado, 27 de febrero de 2021

El trabajo forzoso en China ha sido el principal impedimento para el acuerdo de inversión con la UE

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China  y la Unión Europea (UE) han conseguido cerrar el acuerdo de inversión que llevan negociando años. Según informan medios internacionales, uno de los principales escollos en estas negociaciones ha sido el trabajo forzoso en China, que en más de una ocasión ha provocado que se interrumpiese el diálogo, según documentos de la UE sobre sus negociaciones en curso.


La cifra de casos de COVID-19 importados ha ascendido a 2.933 en China, mientras que el país asiático ha registrado un total de 85.482 positivos en total.


A los analistas les sigue preocupando que Pekín no pueda cumplir con las normas internacionales sobre trabajo forzoso, negociación colectiva y el derecho a formar sindicatos libremente, temas que Bruselas ha exigido que se incluyan como parte de su acuerdo de inversión.


China "acordó trabajar para la ratificación de los cuatro convenios fundamentales pendientes de la Organización Internacional del Trabajo y, en particular, realizar esfuerzos continuos y sostenidos para ratificar los dos convenios fundamentales de la OIT sobre trabajo forzoso que aún no ha ratificado", según un documento, que elogia el compromiso de Pekín de ratificar los convenios de la OIT como un gran avance y un "resultado sin precedentes".


También se espera que los legisladores chinos ratifiquen el Pacto Internacional de Derechos Civiles y Políticos en marzo del próximo año, informó el South China Morning Post esta semana. En 1998, Pekín firmó la convención, que incluye cláusulas que acuerdan que nadie realizará trabajo forzoso u obligatorio, pero no la ha ratificado.


Pekín ha negado la existencia de campos de trabajos forzados en Xinjiang y dice que las medidas implementadas en la región son medidas educativas para combatir el terrorismo.


Pero mientras que China parece haber cedido ante los convenios de trabajo forzoso, Pekín puede haber rechazado los requisitos en torno a la formación de sindicatos independientes y el derecho a negociar colectivamente con los empleadores.


Un funcionario de la UE que habló bajo condición de anonimato le dijo al Post que no había logrado que Pekín se comprometiera con dos áreas principales: los pactos de la OIT sobre la libertad de los sindicatos y el derecho a la negociación colectiva, que Vietnam aceptó; y el establecimiento de un nuevo mecanismo para proteger a los inversores europeos en China.


Pekín se ha enfrentado a crecientes acusaciones de todo el mundo este año por presuntos trabajos forzados en Xinjiang. China ha negado firmemente las acusaciones, pero el problema ha afectado la imagen global de Pekín y las relaciones diplomáticas con los países occidentales. Este mes, el enviado de China a la UE dijo que las afirmaciones sobre el trabajo forzoso en Xinjiang eran "falsas y ridículas", según un comunicado de la misión china en Bruselas.


Las empresas europeas que operan en China se han visto sometidas a una presión creciente para resistir cualquier uso de trabajo forzoso en su cadena de suministro.


Pero la UE también necesitará herramientas adicionales para abordar los problemas de derechos humanos, incluido el lanzamiento de una lista negra de empresas e individuos que se encuentren abusando o violando los derechos humanos, según el documento.


Wang Yiwei, profesor de estudios europeos en la Universidad Renmin de Pekín, dijo que lo que subyace a la demanda de derechos humanos es la frustración de la UE por su retraso en el progreso de la tecnología digital, incluida la tecnología artificial y los macrodatos, que han ganado importancia durante la pandemia.


"La protección de los derechos laborales es muy importante para la competitividad de un país", dijo Wang. "Hay una falta de confianza política, pero la UE también necesita cooperar con China".


Pero ratificar y promulgar los convenios de la OIT sobre negociación colectiva y libertad sindical no son expectativas realistas para China en el futuro cercano, según Geoffrey Crothall, director de comunicaciones del grupo de derechos laborales China Labor Bulletin, con sede en Hong Kong.


El sindicato de China es, ante todo, una organización del partido, y no va a desaparecer pronto. El partido simplemente no permitirá que exista ningún tipo de organización laboral alternativa”, dijo Crothall.


La Federación de Sindicatos de China (ACFTU), el sindicato oficial de China, es la única organización sindical legalmente reconocida en el país y se considera una "organización de masas" bajo la dirección del Partido Comunista.


Idealmente, la UE debería seguir presionando por la libertad sindical y la negociación colectiva, pero no deberíamos contenernos en la ratificación”, dijo.


William Nee, analista de empresas y derechos humanos de Amnistía Internacional, dijo que la historia de China de atacar a los activistas que abogan por la reforma sindical y la negociación colectiva no augura nada bueno para la promulgación de los principios de la OIT. "Dado que China ha arrestado a innumerables personas de grupos e individuos independientes de los derechos de los trabajadores, no hay absolutamente nada que sugiera que China planee cambiar fundamentalmente sus puntos de vista sobre las relaciones laborales para ajustarse a las normas internacionales en un futuro cercano", dijo.


China detuvo a decenas de activistas laborales en una ofensiva nacional en diciembre de 2015, muchos de los cuales abogaron por negociaciones colectivas más fuertes y cambios en el sindicato oficial de China, la ACFTU.


Sigue existiendo una gran preocupación con respecto a China… si su actual sistema político y legal permite la implementación efectiva de los convenios de la OIT”, dijo Surya Deva, profesora asociada de derecho en la City University of Hong Kong.


Los sindicatos independientes son fundamentales para prevenir el trabajo forzoso, pero China está lejos de dar a sus trabajadores esa libertad. De manera similar, existe un espacio muy limitado para que los medios de comunicación y la sociedad civil denuncien los abusos. Entonces, incluso si China ratifica el Convenio sobre el trabajo forzoso, es posible que las cosas no cambien en el terreno, al menos no habrá un sistema de verificación y monitoreo independiente”, aseguró.

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