Homenaje a Alicia Alonso en Terrassa en el centenario de su nacimiento

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La cubana Alicia Alonso ha sido una de las más extraordinarias bailarinas de danza clásica del siglo XX. A su genio artístico unió un magisterio incansable y una capacidad de trabajo inagotable, puesto que bien puede decirse que permaneció en activo hasta el final de sus días. Tuve el privilegio de verla bailando el ballet “La Peri” precisamente en el Centro Cultural de Terrassa en 1994, cuando ella tenía 74 años y estaba ya casi ciega y volví a contemplarla al cabo de pocos meses en el Teatro García Lorca de La Habana. Y puedo añadir que la he entrevistado en diversas ocasiones. La primera, en el mismo año en que actuó la antigua Egara. En aquel tiempo la Obra Cultural de Caixa Terrassa tenía la costumbre de celebrar días antes de cada función un encuentro de prensa, seguido de un almuerzo, con el o los artistas que iban a actuar. Cuando tuvo lugar el que protagonizó Alicia utilicé una de las fotos que entonces se nos entregaban a los periodistas y le rogué que me la dedicara. Su marido Fernando la colocó sobre el mantel y le puso el rotulador en su mano, dirigiéndolo a la superficie sobre la que debía escribir. Empezó a hacerlo la genial artista, pero su escasa vista le impidió ver dónde acababa el papel y la mitad de su autógrafo quedó fuera, sobre el mantel. Sin embargo, al día siguiente, fue capaz de bailar espléndidamente sobre el escenario tarrasense.


Alicia Alonso

Pablo-Ignacio de Dalmases


Cuento esto para demostrar la férrea voluntad que esta admirable mujer tuvo, pese a la progresiva disminución de sus capacidades. Era digno de admiración verla llegar a las últimas ruedas de prensa que protagonizó en el vestíbulo del Tívoli, acompañada por dos ayudantes que la ayudaban a caminar con dificultad. Cuando empezaba la función, se situaba discretamente en cualquiera de los palcos y la seguía como si pudiera percibir todo lo que ocurría en el escenario.


El pasado año se cumplió el centenario de su nacimiento y el Centro Cultural de Terrassa quiso rendirle un homenaje que hubo que posponer. Finalmente, ha podido celebrarse con una gran gala para la que se seleccionaron una docena de fragmentos de diversas obras que habían estado muy ligadas a su ejecutoria artística. Algunas de ellas con coreografía de la propia Alicia (“La fille mal gardé”, “Don Quijote”, “Cascanueces”, “Giselle”, “El lago de los cisnes” o “Coppelia”) o del que había sido su marido, Alberto Alonso (“Carmen”), a las que se unieron otras de diversos autores (“La diva” de Alberto Méndez y “Espartaco” de Azari Plizetski).


Un elenco de jóvenes bailarines, muchos de ellos formados por la propia Alonso o procedentes del Ballet Nacional de Cuba, interpretaron diversos fragmentos -normalmente pasos a dos con actuaciones solistas de cada uno de los miembros de la pareja- de cada una de estos títulos. Intervinieron Anette Delgado, Dani Hernández, Oriana Plaza, Maynard Miranda, Ginett Moncho, Alexis Tutunique, Eva Natzaret, Javier Monier y Carla Vincelli.


Una velada excepcional para el recuerdo de una gran artista que dejó un sello indeleble en la danza de toda una centuria.

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