Marruecos “castiga” a España en el trasero de sus propios ciudadanos

Pablo-Ignacio de Dalmases
Periodista y escritor

El primer verano después de la pandemia está al caer y con él regresa el incontenible deseo de muchos trabajadores de utilizar el período vacacional para viajar y ver a sus familiares después de las medidas de confinamiento forzoso o de limitación de movimientos vividas en los meses anteriores. Es ésta una oportunidad especialmente esperada por aquellos inmigrantes de origen africano que trabajan en Europa y aprovechan este tiempo de descanso para acudir a sus países de origen con el fin de reencontrarse con los suyos y llevarles bienes y productos con los que contribuir a mejorar sus condiciones de vida. Los españoles estamos acostumbrados a la imagen de aquellos miles de marroquíes que atraviesan durante los meses estivales la península para llegar, a través de la ciudad autónoma de Ceuta, al país vecino. Una imagen que hubo de interrumpirse el verano anterior en aras de la inamovilidad decretada para impedir la extensión de la pandemia pero que, por lo que parece, tampoco vamos a poder contemplar este año.


El gobierno marroquí ha anunciado su propósito de que sus nacionales no accedan a su país de origen a través del camino tradicional, el más corto y económico, que es atravesando la península, sino que les obliga a hacerlo desde puertos franceses, italianos o acaso portugueses. No ha disimulado sus intenciones, que son palmarias: perjudicar a España y a los industriales españoles porque el paso de los vehículos vacacionales genera una beneficiosa repercusión económica por el gasto que los transeúntes realizan en combustibles, alimentación, peajes, etc. De este modo, Marruecos intenta, una vez más, coaccionar a España tratando de conseguir algo que es imposible: que nuestro gobierno se separe un milímetro de la legalidad internacional que sigue considerando al Sáhara Occidental como un territorio no autónomo pendiente de autodeterminación y del que España sigue siendo la potencia responsable “de iure”.


El caso es que no sólo España, tampoco la Unión Europea está por la labor de conculcar la legalidad internacional y todo hace pensar que el tardío e ilegal apoyo del atrabiliario Trump a la ocupación marroquí en el lamentable ocaso de su período presidencial está en franca revisión por parte del nuevo equipo de Biden. Todo ello no ha hecho sino agudizar el nerviosismo de los gobernantes marroquíes y les ha inducido a cometer un error tras otro. La invasión de Canarias por migrantes ilegales y la utilización de niños para invadir a nado a Ceuta o Melilla -en ambos casos con grave riesgo de sus vidas- ha causado una pésima impresión en todo el mundo, ha suscitado una severa crítica por parte del parlamento europeo y ha obligado a recordar a Marruecos que las fronteras de las ciudades autónomas españolas son las de la propia Unión Europea.


Un militar del ejército español ayuda a un menor migrante procedente de Marruecos a su llegada a Ceuta, a 19 de mayo de 2021, en Ceuta, (España). Los intentos de llegar a Ceuta no han cesado desde el lunes y pasadas 72 horas el balance de migrantes que ha

Un menor migrante rescatado por un militar español @ep


El gobierno marroquí, en vez de aceptar sus reiterados errores, no solo ha persistido en ellos, sino que no ha tenido temor alguno en enriquecerlos con otros. Por de pronto, no ha dudado en criticar a la Unión Europea, de cuyos fondos es principal beneficiario -a eso se llama morder la mano del que te da de comer-, retirar -para consultas- a sus embajadores en algunos países (Alemania y España) y, por último, la ocurrencia más perversa de todas: obligar a sus nacionales a afrontar un gasto inútil y dar un enorme rodeo para disfrutar de sus vacaciones en Marruecos. Una medida que nos tememos puede provocar un colapso en los puertos seleccionados puesto que cabe imaginar que no están preparados -como los españoles- para acoger esta avalancha estacional. Nada de esto importa. El objetivo es “castigar” a España, aunque en el trasero de los marroquíes. 



1 Comentarios

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Uno de los ataques terroristas que más revuelo provocó se produjo el 22 de septiembre de 1985 cuando resultó ametrallado el pesquero canario El Junquito. En el atentado murió el contramaestre Guillermo Batista Figueroa y el barco acabó hundido. Sus seis pescadores resultaron heridos y fueron retenidos en Tinduf (Algeria) por terroristas del Polisario. Además, los terroristas tiñeron aún más de sangre su historial al asesinar en la misma acción terrorista al cabo de la fragata de la Armada Tagomago, José Manuel Castro Rodríguez, que había acudido a socorrer al Junquito. Por estos dos asesinatos deberá responder Ghali

escrito por hass 15/jun/21    12:06

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