domingo, 26 de septiembre de 2021

¿Por qué hay más medusas ahora que hace 20 años?

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Medusa luminiscente

@EP


Las medusas se han convertido en un clásico problema de cada verano. Bajar a la playa, pero no poder bañarte porque esta llena de medusas puede resultar muy frustrante cuando el termómetro marca casi más de 30 grados, tal y como está sucediendo estos días.


Hay quien es más valiente y se atreve a ponerse dentro del agua, pero con el miedo "mental" a ser picado en algún momento. Es en estos momentos cuando nos viene siempre la misma pregunta: ¿por qué hay tantas medusas ahora, cuando hace veinte años no se veían tanto?


La respuesta, de momento, no la tiene ni el Ministerio para la Transición Ecológica y el Reto Demográfico -que es quién se encarga de la protección de los mares en España- que reconoce que las causas aún están "por confirmar". Sin embargo, señalan varios factores que podrían ser los culpables de que haya una proliferación de medusas en los últimos años. 


LA CLIMATOLOGÍA


Uno de los motivos principales que apunta el Ministerio para la Transición Ecológica y el Reto Demográfico es el clima. "La disminución en el régimen invernal de lluvias y el aumento de la radiación solar parece estar relacionada con el aumento de medusas en la época estival en las playas" afirma el Departamento.


La explicación técnica se centra en las aguas. "Este fenómeno favorece que en las aguas litorales se produzcan menos aportes de aguas dulces continentales, con lo que la diferencia de salinidades entre las aguas costeras y las de mar abierto -zonas de producción de las medusas- es menor, y, en consecuencia, su acercamiento a la costa por los vientos no se ve limitada por una menor densidad del agua que afectaría negativamente en su flotabilidad". 


Es decir, si la temperatura del agua en la costa y la del mar abierto es similar, las medusas son arrastradas en pocos días en las playas a causa de la corriente. Por lo contrario, si la temperatura del agua costera y la del mar abierto es distinta, las corrientes superficiales encuentran grandes dificultades en arrastrar los enjambres de este tipo de plancton gelatinoso hacia la costa. 


LA CONTAMINACIÓN POR HIDROCARBUROS


Otro móvil que explicaría la presencia de medusas en las playas es la contaminación por hidrocarburos. "Se ha observado como en las zonas donde se han producido vertidos de petróleo, se inician procesos de degradación de los hidrocarburos por bacterias que, a su vez, sirven de alimento a copépodos, principal alimento de las medusas" informa el ente público. 


Es por este motivo que, en estas zonas, se han detectado en años posteriores a los vertidos accidentales "aumentos en las poblaciones de medusas con efectos medioambientales perjudiciales". 


Un caso similar, destaca el Ministerio, es el de la contaminación del agua costera con exceso de nutrientes, procedentes mayoritariamente de la actividad del hombre. Este aporte de nutrientes orgánicos e inorgánicos "ha favorecido la desaparición de algunas especies pero no de las medusas" explican.


LA SOBREPESCA, LA CAUSA MÁS PROBABLE


Si hasta ahora hemos especulado con "posibles motivos", esta -según el organismo público- "es la causa más probable" del aumento de los animales marinos de los que venimos hablando. "Dado que peces y medusas compiten por el mismo alimento del plancton (copépodos, larvas de crustáceos, etc.), la disminución de sus competidores favorece el desarrollo de las poblaciones de medusas" dice el Ministerio.


Este hecho se ha constatado en diversos lugares del mundo, detallan fuentes públicas. Un ejemplo se encuentra en el Mar de Bering (océano Pacífico) donde, como consecuencia del colapso de sus pesquerías, las poblaciones de medusas del género Chrysaora se han incrementado hasta 10 veces sobre su población habitual. En el caso de los caladeros de Namibia (África), una especie del mismo género ha incrementado su densidad en 15 años pasando de una relación de 10 peces por una medusa a tres medusas por un pez. Por lo tanto, la situación ha cambiado. Y mucho.


Asimismo, la sobrepesca también tiene otra cara más conocida: las técnicas de captura indiscriminada de peces. Esta metodología ha provocado una gran disminución del número de los predadores naturales de las medusas, como es el caso de los túnidos o las tortugas marinas. Cifras de Naciones Unidas elevan la pesca de atunes en casi 6 millones de piezas cada año, lo que ha comportado, según un estudio de la revista científica PLoS ONE, que del 1950 al 2011  la población de atún rojo adulto se haya reducido un 83% en el Atlántico occidental y en un 67% en el Atlántico oriental.


Así pues, la acción del hombre, que deriva en el cambio climático i en la sobreexplotación de los recursos que nos da la Tierra, es la principal respuesta a un problema que finalmente acaba repercutiendo al mismo hombre. Será que las medusas son una señal del mar para indicarnos que algo estamos haciendo mal. 


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