Más de 200.000 puestos de trabajo están en riesgo por la crisis de microchips en España

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Archivo - Microchip recurso

@EP


Es complicado ver alguna situación donde algo tan pequeño como un microchip pueda derivar en un problema de magnitudes muy grandes. La sequía global de chips semiconductores están poniendo en jaque a miles de trabajadores. Sin esos microchips no se pueden fabricar vehículos, así que la afectación es muy grande. De hecho, si se tiene en cuenta la pandemia y la crisis de microchips, en 2021 ha caído la fabricación de coches en un 21,6% respecto de 2019. 


Seat fue la primera marca que avisó de los problemas que estaban teniendo. Tuvo que realizar un ERTE a 11.800 trabajadores porque no podían hacer frente a los pagos y la demanda había bajado mucho. Poco a poco pudieron ir levando este ERTE, pero ahora se han visto obligados a ponerlo en marcha de nuevo. Además, esta situación de paro es posible que dure hasta junio de 2022. 


No obstante, la empresa Seat es tan solo un ejemplo de muchas empresas. Son 12.000 trabajadores de una sola empresa, pero hay más de 40.000 empleados que están en esa misma situación. Estos suponen un 60% del total de trabajadores de las plantillas y no saben cuando tendrán que ir a trabajar. Todo depende de cuando lleguen los microchips para poder continuar con la fabricación de los vehículos. 


Seat, Ford, Renault, Volkswagen o Stellantis son las empresas que están teniendo problemas para poder realizar sus actividades y que han tenido que recurrir al ERTE. No obstante, el mayor problema que existe es que no hay ningún indicio que indique que la crisis vaya a terminar durante los próximos meses, tal y como ha reconocido el sindicato Comisiones Obreras. 


En otras plantas de producción, como Mercedes han podido acogerse a algunas cláusulas y hacer uso de las medidas de flexibilidad que hay en el convenio. Sin embargo, también existe la otra cara de la moneda. Iveco, por ejemplo, no ha sufrido el impacto de estos problemas y no ha tenido que recurrir a ninguna medida extraordinaria. 


¿POR QUÉ SE HAN PRODUCIDO LOS ERTE?


El expediente de regulación de empleo ha sido la único solución que han tenido algunas empresas ante estos problemas. La situación de inestabilidad y la imposibilidad de asegurar un suministro ha hecho que las empresas se planteen este tipo de opciones. 


Pero no solo los expedientes de regulación han sido los protagonistas. Muchas de las personas que tenían contratos temporales han visto como sus empresas les han rescindido su contrato, ya sea por falta de trabajo o de liquidez. Pero no son los únicos problemas, sino que la industria auxiliar que ayuda a las líneas de montaje también se está viendo afectada. Sumando a todas las personas que forman parte, son 200.000 puestos de trabajo los que están en riesgo.


Los primeros informes indicaban que el problema no se alargaría más allá del primer semestre de 2021. No obstante, la realidad está superando esos informes y ahora ya se teme que los problemas lleguen a extenderse hasta junio de 2022. De hecho, los fabricantes ya avisaron que todo el año 2022 estará marcado por la falta de chips. 


¿DE DÓNDE VIENE EL PROBLEMA?


El problema de los chips empezó con la pandemia. Las fábricas de coches se vieron obligadas a estar paralizadas durante mucho tiempo y el sector tecnológico recogió los chips que no se había retirado. Es a partir de ese momento que no se ha podido aún compensar esto. Y, parece, que cada semana que pasa los problemas son mayores. 


Los chips no llegan. Un incendio en Japón de un proveedor, la sequía en Taiwán o el temporal de frío que sufrió Texas han hecho que no se pueda estar cumpliendo con la entrega de chips necesarios para que todo funcione como antes de la pandemia. 


Lo más curioso de todo el tema de los chips, es que un profesor de la Universidad de Navarra experto en Tecnología Electrónica, ha reconocido que no son caros. Pero que para que eso tenga rentabilidad no se puede hacer uno solo, sino que tienen que producirse muchos a la vez. 


Por tanto, no saben exactamente cuando terminará la crisis de los microchips, pero lo que está claro es que está afectando a muchas personas. Los ERTE se siguen sucediendo y las empresas tienen que paralizar sus fábricas ante la falta de chips. 


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