Catalunya empieza a desmontar los peajes de la C-32 y la C-33, pero los de la AP-7 seguirán en pie

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La Generalitat inicia el desmontaje de los peajes troncales de la C-32 norte y la C-33.

Peaje @ep


El Govern de la Generalitat ha empezado a desmontar los peajes de la C-32 y la C-33. Es decir, las marquesinas de color naranja que han caracterizado desde hace año las carreteras catalanas pasarán a ser historia, lo que podría ayudar a reducir los problemas de tránsito la próxima semana. 


Sin embargo, tal y como ha informado el vicepresident del Govern, Jordi Puigneró, esto solo ocurrirá en las vías que son "competencia de la Generalitat". Por ello, los peajes de la AP-7, que dependen del Estado, seguiran en pie sin un calendario definido para eliminarlos. 


Este lunes se empezó a desmontar en paralelo las estructuras de los tres peajes de Vilassar de Dalt, que será el primero en desaparecer, Arenys de Mar y Santa Susana, en la C-32; y el de Mollet del Vallès en la C-33.


El coste de la retirada de los peajes ascenderá a los 4 millones de euros y se prevé que finalice a principios de noviembre. 


El peaje de Vilassar desaparecerá a finales de semana. Los operarios, que trabajan día y noche, han empezado a retirar las estructuras más pesadas, como los "bumpers", los bloques de hormigón que separan los carriles y las marquesinas. 


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