jueves, 21 de octubre de 2021

Gante: la ciudad natal de Carlos V y sede del retablo de “Cordero místico”

Pablo-Ignacio de Dalmases

Gante, capital de Flandes oriental y ciudad natal de emperador Carlos V (quien, por cierto, una vez coronado no se llevó muy bien con ella) es una ciudad bellísima cuyo centro urbano tiene las medidas exactas para recorrerlo a pie. Cuando la conocí, tuve la inmensa suerte de alojarme en un hotel cuya fachada daba delante mismo de la catedral de San Bavón, edificio principal del conjunto urbano. Como tantas otras catedrales, San Bavón es una mezcla del románico de su cripta subterránea con el gótico y el gótico tardío de la planta superior.


En su interior hay cuatro piezas fundamentales, dos pictóricas: El retablo del “Cordero Místico”, un políptico pintado por Huberto y Juan van Eyck, obra esencial de la pintura flamenca del siglo XV y “La entrada de San Bavón en el monasterio” de Rubens, curiosamente colocada en un lateral. Las otras dos piezas son un magnífico órgano barroco y un llamativo púlpito de roble y mármol.

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@Pablo-Ignacio de Dalmases


El nuevo emplazamiento del “Cordero místico”


Justamente el retablo del Cordero místico ha sido noticia este año por la culminación de su restauración a cargo del Instituto Real de Patrimonio Cultural y por su cambio de ubicación dentro de la seo metropolitana. En la década de los ochenta ya fue trasladado por razones de seguridad y conservación desde la capilla Vijd en el deambulatorio, a la capilla Villa, cerca de la entrada principal de la catedral. La introducción de audioguías en 2005 provocó una sobrecarga de visitantes, por lo que se hizo necesario separar la interpretación del retablo de su presentación. Después de haber valorado todos los factores a tener en cuenta y en particular el respeto debido a la función litúrgica de la seo, se optó por el traslado del retablo a la Capilla del Sacramento por su proximidad a la ubicación original en el deambulatorio y por disfrutar de un entorno más propicio a la contemplación de esta obra maestra. Allí es donde la ven desde ahora los visitantes.


A la salida les espera la Plaza de la catedral que tiene en su centro una estatua de Jan-Frans Willems, defensor de la lengua flamenca y, frente por frente, el campanario de Belfort, antigua torre vigía, a la que se asciende en ascensor y desde cuya cúpula se divisa una de las mejores vistas de la ciudad. En otro de los lados de esta misma planta, el Teatro Nacional Flamenco y detrás, el ayuntamiento, un espectacular edifico en estilos gótico y renacentista.


Prácticamente no se conserva nada, salvo una puerta, del castillo en el que nació Carlos V, pero sí en cambio el castillo de Oudeburg que fue la residencia de los condes de Flandes y que mandó construir en el siglo XII Felipe de Alsacia. Al principio tuvo una función militar, que perdió dos siglos más tarde, momento a partir del cual fue utilizado con diversos fines: casa de moneda, tribunal, cárcel y hasta fábrica de hilaturas de algodón. Ahora es sede de un museo bastante tétrico de instrumentos de tortura. Eso sí, desde sus almenas se disfruta de otra vista excelente y es que Gante es la ciudad de las perspectivas hermosas como la que se admira desde el puente de San Miguel.


Pateshol, barrio de artesanos


Uno de los barrios más típicos de la ciudad antigua es el de Patershol, que conserva la misma estructura medieval de cuando vivían artesanos, marroquineros, patricios, magistrados y burgueses. El barrio, con casas de espléndida fachada, decayó a finales del XIX pero ha sido rehabilitado y se han salvado edificios como el antiguo hospicio infantil, el claustro de los carmelitas calzados y la capilla de Drogenhof.


Turismo y viajes.Gante y el Cordero místico.Vista de la ciudad

@Pablo-Ignacio de Dalmases


Las viejas casas son codiciadas como viviendas de lujo y abundan los restaurantes, en uno de los cuales cenamos opíparamente. Lo mismo ha pasado con los antiguos beaterios, donde se retiraban las viudas sin familia, cuyas viviendas son hoy habitadas por profesionales y gente de postín. Otra calle simpática es Donkersteeg, que significa en flamenco “paseo sombrío” y enlaza el famoso Korenmarket con el Goudenleuwplein. Es una calle de pequeña tiendas y acogedores restaurantes.


De Gante hay traerse dos cosas: un tarro de buena mostaza y una cuerda con los colores blanco y azul que obligó a llevar a los ganteses Carlos V como signo de infamia por su ingratitud y que se ha convertido en un símbolo de la ciudad tan representativo como el escudo de armas con el león rampante.

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