sábado, 27 de noviembre de 2021

El lunes, “Calma!” en la Villarroel

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Los lunes se estaban convirtiendo en el día maldito del teatro ya que es la jornada destinada al descanso de la práctica totalidad de artistas y locales (que en muchos casos se extiende uno o más días sucesivos) por lo que el público habitual de las salas estaba condenado a permanecer tal o tales días en sus casas. Pero observamos que esta norma está empezando a resquebrajarse felizmente y que ya hay algunos locales a los que también se puede ir el lunes, como es el caso de la sala Villarroel donde Guillem Albà ha presentado su espectáculo “Calma!”.


Teatro.Villarroel.Calma!

@Pablo-Ignacio de Dalmases


El gozo de ver teatro en lunes fue aún mayor en la presentación de Albà porque ¡por fin! pudimos ver un teatro lleno hasta la bandera y sin restricciones de aforo, con un público entusiasta que había acudido a divertirse y pasárselo bien gracias a un show de poco más de sesenta minutos en el que el protagonista de la función cautiva, cultivando todas las facetas imaginables del clown. Toca, muy modestamente todo hay que decirlo, un pequeño instrumento de tipo guitarra con el que introduce a los espectadores de forma repetitiva, pero original, en la magia de lo que seguirá a continuación, todo ello sin hacer uso de la palabra, salvo cuando lo hace para tararear de forma muy elemental la pieza con la que acaba compartiendo con todo el público.


Quiere ello decir que su trabajo se aproxima mucho al del mimo y de este modo utiliza innumerables resortes que hacen innecesario el uso de la voz. Porque además hay muchos sonidos, tales una sinfonía de móviles desmelenados con los que Albà propone sin duda una crítica de la esclavitud con que esta herramienta ha acabado sometiendo nuestras vidas (sus equilibrios con varios móviles que suenan desaforadamente mientras tiene que mantener el equilibrio con el instrumento musical es muy elocuente) Hay también títeres y sombras chinescas y todo ello se desarrolla suscitando una creciente complicidad con el público, al que entrega objetos (un faro, un barco, una pelota que pasa de mano en mano) e incluso juega con el de algún espectador, como la americana  del que se encontraba en la segunda fila y que pasó, ante el asombro del interesado, de mano en mano hasta regresar a su origen.


La sencillez de “Calma!”, su lenguaje ingenuo y poético ocultan que en su montaje han intervenido, además de Guillem Albà, muchas otras personas. Así Andreu Martínez -gesto y los títeres-, Alicia Serrat y Marc Angelet en la dramaturgia, Pep Pascual en la música, Ariadna Peya en el movimiento y Sergi Martínez y Joan Arqué en la visión externa.


Al final, hubo muchos aplausos y Albà sólo habló entonces para saludar al público, decirle que, aunque se habían programado cuatro únicas funciones, le gustaría prorrogar, e invitar a continuar conversando individualmente en el vestíbulo del teatro.

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