Sobreviven

Lilia Cisneros Luján

Tres parecen ser las preocupaciones comunes de los países pertenecientes a la Unión Europea: el Covid-19 con sus variables, la recuperación económica y el tema del cambio climático, siendo estos temas comunes con el resto del planeta; aunque la manera de abordarlos es diversa y va desde toda suerte de prohibiciones a las cuales se resisten poblaciones y masas, hasta una supuesta libertad sin límites que produce miles de contagiados, aumento de las crisis financieras personales y de las naciones y por supuesto consecuencias climáticas inesperadas, como una gran roca que cae en Brasil encima de paseantes en lanchas que al final desparecen, mueren o quedan afectados por toda su vida.


Archivo - Bandera de la UE frente a la sede de la Comisión Europea

Bandera de la UE /@EP


En la idea de que los cambios son necesarios para evitar manifestaciones y corruptelas derivadas del amor sin límites al ejercicio de poder, muchos países del orbe celebrarán elecciones en este 2022. Macron, por ejemplo -quien por cierto no ha expresado de manera contundente si se iría a la reelección o le basta con su semestre como líder de la unión europea- es uno de los muchos que debieran decidir, como la señora Merkel, que ya es tiempo de descansar. Y mientras se da oportunidad a los organizadores de procesos democráticos de ejercer sus funciones permitiendo a muchos proveedores reponerse de las consecuencias de “los Covid”, en Reino Unido, Francia, Alemania, Austria e Italia, los contagiados superan los cientos de miles y los activistas de todos los colores aprovechan para protestar y demostrar las habilidades que han adquirido, para soslayar los golpes represivos de las policías, ejércitos o cuerpos especiales “de seguridad” en cada país.


La migración, otro de los temas comunes a los países que opinan en la ONU afectan a muy diversas poblaciones, por ejemplo en Nigeria un grupo de activistas, se regocija de la liberación de La princesa saudí Basma Saud bint Saud y su hija -Basma, de 57 años de edad, es la hija más pequeña del difunto monarca Saud bin Abdulaziz al Saud, y sobrina del rey Salmán- quien se encontraba presa desde 2019, en tanto que Portugal suspende a siete militares autores de crímenes en contra de migrantes a los que maltratan y secuestran ¿Bastara con la suspensión de los sanguinarios cuerpos de “seguridad”, o sería más redituable, multiplicar los estímulos y apoyos en beneficio de quienes se ocupan de mantener valores? Ofrecerles a los migrantes a los que no se puede contener, ser parte de procesos en favor de algún grupo aspirante al poder ¿es legítimo? ¿Se vale dar caridad –con dinero fiscal- a los migrantes en vez de apoyar a los propios nacionales?


La prioridad de Emmanuel Macron en la presidencia de UE, es “producir, crear riqueza y ser vanguardistas en una Europa, con un modelo social diverso a USA y Asia”. Para este líder que ha conducido a Francia los últimos  cinco años, es necesario crear nuevas herramientas que, además de las sanciones, permitan el trabajo político sin dejar de lado el castigo, sobre todo en países populistas Defender los propios valores es prioritario, frente a los intentos de desestabilización “incluso en nuestro vecindario más cercano” -reformar las leyes y reglamentos referido al espacio Schengen- habida cuenta de los problemas con vecinos de la UE como Polonia, Lituania y Letonia ¿Cómo hacer  compatibles los programas de solidaridad  con los de producción? ¿Se resolverá esto en marzo con la cumbre propuesta para plantear ese nuevo modelo? ¿Se parece su servicio civil europeo de seis meses para jóvenes menores de 25 años a lo que en los mejores tiempos de México fue el servicio social?


El cumplimiento de las metas climáticas, sin afectar la competitividad empresarial; el manejo del “impuesto al carbono”; la trasformación digital; un estado de derecho no negociable; los caminos para disminuir asperezas con adversarios políticos –como el húngaro Viktor Orban- la lucha del todavía presidente de Francia para fastidiar a los no vacunados, es parte de los trabajos que le han encomendado los galos aun cuando deba trabajar por la Unión Europea. ¿Quién sobrevivirá al final de la crisis manifiesta de los últimos tres años no solo en Europa sino en el mundo?


Las estadísticas, parecen ser algo poco comprensible para el humano común y corriente, que al final del día, no requiere de muchos títulos o maestrías para entender, que los aumentos salariales no compensan la inflación; que sigue siendo real la distancia entre los que tienen mucho y los que carecen de todo y que uno de los productos que está produciendo mayor desigualdad son los medicamentos y la salud en general. ¿Avanzaremos si seguimos los lineamientos programáticos que pretenden convertirnos en vegetarianos o veganos? ¿Se terminarán los grupos privilegiados de la democracia, de la misma abrupta manera que se les quitó el poder a los monárquicos? Como en toda crisis, son más los cuestionamientos que las propuestas y los más grave de adivinar es cuantos habrán de sobrevivir en este planeta sobre-poblado, donde millones sufren hambre mientras se desperdicia la comida por manejos inadecuados que pontifican un comercio sin valores más ocupado de la usura que de la nutrición adecuada.


Por lo pronto se admiten millones de decesos de gente que pensamos aun no debía fallecer. Se dice que por virus complicados con enfermedades a las cuales parece ya no se desea sanar, algo así como regresar a la muy antigua Grecia asesinando a los recién nacidos que no eran perfectos.

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