Andalucía un espejo donde mirarse

Purificació González

Archivo - Urnas, elecciones, votos

Los andaluces están llamados a las urnas/ @EP


El 19 de junio los andaluces decidirán su futuro político en las urnas tras la convocatoria de elecciones. Al contrario de lo que ocurrió en Madrid que se presentaron como un plebiscito nacional, Andalucía, sí será ese espejo donde el resto de la diáspora andaluza decidirá su voto a nivel nacional.


Andaluces dispersos por toda la geografía sí van a estar muy pendientes de lo que hagan sus iguales en la tierra que los vio nacer. Sobre todo en Catalunya donde muchos asentaron su vida y la de sus familias en la época de la inmigración interna de esa España de los años sesenta que no podía ofrecerles una vida digna a nuestros abuelos y padres. 


Cabe recordar que concretamente a Catalunya llegaron 840.000 personas nacidas en Andalucía  y casi todos los andaluces, tienen un familiar o amigo que vive o ha vivido en tierras catalanas. De hecho según los últimos datos actualizados, alrededor de dos millones de personas de origen andaluz viven fuera de esta comunidad autónoma, dos millones. Y de ellos casi el 70% de residentes en el resto del país se concentran en las provincias de Barcelona (30,6%), Madrid (19,1%), Islas Baleares (6,5%), Valencia (6,1%) y Alicante (5,8%).


Por eso esta campaña electoral, la andaluza, no es una más sino una batalla importante. En ella las ideas y  los discursos de esas 17 Españas, donde cada uno de nosotros vivimos, y lo que piensan quienes en ella votarán, sí se convertirá en un acto de escucha colectiva real y relevante para nuestro futuro, el de todos.


Es importante por ello recordarle a nuestros políticos que  insultar no recoge votos, básicamente porque los convencidos votantes contrarios y sus familias experimentan un sentimiento de reafirmación de pertenencia grupal mayor al saberse atacados. Además las propuestas a la resolución de problemas reales tienen que ir acompañadas de un cierto reconocimiento de posibles de cada candidato o candidata. Porque una buena idea sin que se vislumbre a alguien ampliamente reconocido para llevarla a cabo es transitar por un camino de "dique seco". Por lo que cuidar la credibilidad es necesaria. Ambas premisas son cosas cabales pero que se tienden a olvidar en el fragor de las batallas en campaña y quién pierde la dirección es posible que no llegue a la meta con todos los efectivos - en escaños- que le sean necesarios para gobernar tan importante comunidad en la negociación posterior de la geometría de pactos variables posibles.


Andalucía tiene visos de decidir cómo se configurará el arco político del próximo Congreso de los Diputados y toca reflexionar en positivo, proponer desde la esperanza, gestionar mejor las emociones colectivas, y sobre todo pensar,  pensar mucho, usar toda la inteligencia disponible para no llorar luego lo que no se batalló primero. 


La izquierda en Andalucía ha empezado con un público sonoro traspiés que afectará a todo el bloque, se vea o no se quiera ver o admitir. La vieja guardia de IU le ha pasado la mano por toda la cara al petulante Podemos, porque las navajas se han afilado durante años y han acertado en el momento de "la revancha por la revancha" que no ve más allá de sus narices y ahí un Garzón ninguneado ha maniobrado desde las oscuras cavernas llevándose el gato al agua. Y lo ha hecho mientras se escuchaban a lo lejos unas sonoras carcajadas de los anticapitalistas de Teresa Rodríguez que los han observado a todos desde una prudente distancia. El  PSOE en este acto ha asistido como convidado de piedra "al show" de su más a la izquierda que diría la lideresa, Yolanda Díaz. Alguién que a lo "gallego" ha pinchado en su capacidad negociadora y didáctica. Todo el mundo ha sido testigo de primera fila de una lucha sin escucha alguna  y eso va a tener, sin lugar a dudas, un precio para esa candidata andaluza de ese espacio político, elegida "dedocráticamente" y que algunos  recién la estamos conociendo ahora, porque solo la conocen en su "casa política". Una gesta para puntuar con un diez en "idiotez supina",  que ha subido hasta un doce por la intromisión del "alfa" que no se retira desde las ondas de Hora 25 y que sin nombrarlo saben que se llama Pablo, en un abochorno más a Yolanda, su "ungida" díscola. En un puro acto de paternalismo fraticida, oigan. 


Y mientras todo esto acontece la derecha le lleva a la izquierda la delantera y parte con una clara ventaja demoscópica de la que nadie duda, como lo hace de las encuestas de Tenazos. Feijóo, líder de los populares surfea la cresta de la ola de su popularidad y eso arrastra votos, muchos votos. Vox suma adeptos con cada pronunciamiento de "fascistas", eso hace que su pan suba enteros y guste o disguste se esmera en tener un cartel electoral de gente muy preparada y candidata con perfil propio y muy conocida, sin entrar en el analisis de sus propuestas ni ideología que se las traen al pairo a sus votantes, tal cual. Mientras que  C's es para mi la gran incógnita andaluza, dado que su candidato sí ha tenido un papel sobresaliente dentro del co-gobierno con los populares, pero ¿será suficiente?. Todos dicen que no, que C's desaparecerá en Andalucía, pero las urnas son traviesas y a veces nos sorprenden a todos. 


En esta campaña electoral a través de los aciertos y los errores, todos vamos a descubrir gracias a Andalucía que han aprendido cada uno de los partidos con posibles de lo ocurrido en Madrid y Castilla y León. Por favor, no pierdan detalle, porque toca observar con mucha atención a una Andalucía que sin duda votará sin miedo. 



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