Barcelona necesita modernizar sus infraestructuras

Pep Garcia
Economista, empresario, fundador y Director General de Maxchief Europe. Licenciado en Ciencias Económicas y Empresariales por la Universitat de Barcelona. MBA por el IESE.

Según un ranking elaborado por The Telegraph Travel, sección de viajes del diario británico del mismo nombre, Barcelona ha sido escogida como la mejor ciudad del mundo. El estudio resalta la gastronomía, la cultura, los hoteles y la historia, así como el excelente clima mediterráneo.


Detrás de Barcelona se han situado ciudades como Sydney, Ciudad del Cabo, Lisboa y Venecia. Un reconocimiento más a la fantástica ciudad que es Barcelona.


Además, diversos estudios sitúan Barcelona como una de las mejores ciudades de Europa para crear una startup. El último estudio publicado por Barcelona & Catalonia Startup Hub sitúa la capital de Cataluña en el top 3 de las ciudades favoritas para instalar una startup. Barcelona cuenta con 1.700 startups, entre las cuales podemos encontrar 4 unicornios (startups con una valoración superior a los 1.000 millones de dólares). Otros estudios sitúan a Barcelona entre las 10 primeras ciudades más atractivas para emprender.


El informe The World Best Cities 2021, situaba a Barcelona como la octava mejor ciudad del mundo. En este estudio Barcelona destaca en aspectos como la promoción en internet en el que ocupa el séptimo lugar, la calidad urbana (novena) y la programación cultura (undécima).


He estado viajando por el mundo por temas profesionales los últimos 25 años de mi vida y durante estos años he recibido cientos de visitantes en Barcelona procedentes de todos los continentes. En muchas ocasiones han sido ellos los que me han hecho darme cuenta de la joya que es Barcelona. Muchos de ellos han repetido sus viajes a nuestra ciudad en ocasiones solos, en otras acompañados por sus familias. Todos ellos destacan la calidad de vida, la gastronomía, la vida cultural de la ciudad, la arquitectura, el diseño, la creatividad, el clima mediterráneo, la amabilidad de sus habitantes. Todos ellos se van de Barcelona pensando en volver.


Tenemos una ciudad maravillosa, capital y referencia de un país emprendedor, multicultural, siempre abierto a acoger e integrar personas procedentes de otras culturas. Un país que ha sabido ser económicamente próspero y socialmente inclusivo.


La base del éxito de nuestro modelo económico ha sido el espíritu emprendedor, la iniciativa privada y una fuerte conciencia social. El empresariado catalán, además de saber crear empresas competitivas, siempre ha estado comprometido con la sociedad y ha impulsado proyectos sociales y culturales remarcables. El mecenazgo ha sido uno de los activos diferenciales del país.


Actualmente vivimos en un entorno global, tecnológico, interconectado, complejo y de cambios acelerados. Hay una gran competencia mundial a todos los niveles por parte de ciudades que compiten con nosotros a nivel mundial.


Tenemos en Barcelona un activo impresionante, una ciudad cosmopolita, abierta, amable y atractiva para los visitantes. Una ciudad valorada por los turistas y también por los profesionales que la consideran como un lugar ideal para vivir, para trabajar y para instalar sus proyectos empresariales.


El talento es un elemento esencial de competitividad para las empresas y también para los países. Barcelona ha sabido históricamente generar talento y también atraerlo y retenerlo, pero no podemos bajar la guardia puesto que el cambio se ha acelerado exponencialmente en este entorno altamente tecnológico.


Una de las cuestiones que hacen que una ciudad siga siendo atractiva y que siga ofreciendo una elevada calidad de vida para sus ciudadanos, así como competitividad para sus empresas es contar con una red de infraestructuras modernas y competitivas. Y en este punto no puedo más que expresar mi preocupación.


En este momento Barcelona sufre un colapso importante de sus infraestructuras principales y este hecho supone un peligro importante para su competitividad futura.


Como muchos ciudadanos, manifiesto mi perplejidad por cómo se ha cerrado en falso el tema de la inversión que propuso el Gobierno de España para la ampliación del aeropuerto de Barcelona Josep Tarradellas.  Harían bien los políticos responsables de explicarnos qué ha sucedido con la inversión a todas luces necesaria que se debería realizar en nuestro aeropuerto. Contar con un aeropuerto moderno, competitivo y modélico es un activo imprescindible para Barcelona. 


El aeropuerto está cercano a alcanzar el máximo de su capacidad. Contar con un hub de vuelos intercontinentales es un elemento clave para la atracción de turistas de calidad y de inversores que se planteen instalar sus negocios en Barcelona. La primera pregunta que se hace cualquier persona de negocios que piense viajar a Barcelona es cómo puede volar de forma directa, es decir, sin escalas.


Y no digo que el proyecto se deba realizar de cualquier manera, al contrario, debemos ser respetuosos con el entorno y con la sostenibilidad, pero creo que debería ser un objetivo político de primer orden diseñar un plan de ampliación que respete todas las reglamentaciones medioambientales pero que lo haga posible y conseguir del estado la financiación necesaria.


Desde Cataluña nos quejamos y con razón del persistente déficit de inversiones del estado en las infraestructuras y de su pobre nivel de ejecución. La inversión necesaria en el aeropuerto debería compensar con justicia ese histórico déficit. Como he dicho antes, la ampliación del aeropuerto Josep Tarradellas debería ser un objetivo prioritario de país y todas las fuerzas políticas catalanas deberían ponerse de acuerdo en un tema tan esencial para el futuro.


Otro de los activos importantes de Barcelona es el puerto. Aquí es tristemente conocida la problemática de los accesos al mismo tanto por tren como por carretera. Proyectos que se han ido retrasando una y otra vez y que restan competitividad al que debería ser el puerto de referencia del Sur de Europa.


Finalmente, otro de los problemas que se está agudizando aceleradamente es el de los accesos por carretera a la capital, cada día se incrementan los colapsos de entrada y salida de los vehículos a la capital catalana. Las personas que, como yo, vivimos fuera de la ciudad sufrimos un viacrucis diario a la hora de acceder a la capital cada mañana. Es un enorme derroche de tiempo, de productividad y de felicidad. Y es que, por desgracia, los accesos a la ciudad a través de la red de cercanías son también dramáticos. Tenemos un déficit permanente de inversión en la red de trasporte público, especialmente en la red de cercanías, que provocan el colapso, los retrasos y el mal servicio permanente.


Tenemos una ciudad extraordinaria, pero haríamos bien en seguir cuidándola e invertir en la modernización de las infraestructuras que se merece una de las mejores urbes del mundo.

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