¿Comín desprivatizará también la salud mental?

Carmen P. Flores

El pla que volem engegar és la desprivatizació més gran que s’ha fet a Catalunya en democracia”. Estas “contundentes” palabras son del filósofo metido a Conseller de Sanidad, por la obra y gracia de las cuotas del cambio de chaqueta, Toni Comín. Este quiere pasar a la historia de Catalunya por hacer lo contrario que hizo su antecesor, que de sanidad sabía mucho más que él, como de aquí a Roma y cinco vueltas más.


Cuando no se ha efectuado un plan de necesidades, que todos saben que son muchas, y tampoco se ha realizado un plan para que las medidas no afecten a los ciudadanos, uno no debe tirarse a la piscina, y menos cuando ésta no tienen agua. ¿Lo arreglarán sus discursos filosóficos? ¿O aplicará “más Platón y menos prozac”? La salud de la ciudadanía no puede ser objeto de improvisaciones, porque como decía Hipócrates: “Sanar es una cuestión de tiempo, pero también es una cuestión de oportunidad”. Y ese principio debe ser sagrado…


Los ciudadanos de la zona del Vallés se han puesto muy nerviosos y se sienten abandonados después de las últimas afirmaciones de Comín, en las que dicen que dentro de muy pocas fechas, los ciudadanos que se derivaban a la Clínica del Vallés y al Hospital General de Catalunya no lo van a poder hacer. Y la preocupación tiene fundamento después del cierre de camas, los recortes de presupuestos y de personal. Conseller, la sanidad no es un juego de magos, donde los trucos pueden hacer creer a las personas que las cosas se pueden multiplicar por arte de magia. ¿Usted se lo cree? Yo no. ¿Y qué piensa hacer con los profesionales que trabajan en los centros privados y que han venido atendiendo a los pacientes de la pública? ¿Qué va a hacer con ellos? ¿Ponerlos de patitas en la calle? Eso no se lo cree usted Comín, ni en los mejores sueños.


Llegados a este punto de la desprivatización, ¿qué ocurre con la educación, la enseñanza o como lo quiera llamar? ¿También van a iniciar la batalla? Porque es lo mismo. Convenios con la escuela privada sí, con la sanidad privada no. No destape la caja de los truenos porque se hará daño. Siempre, en este país, han convivido bien la sanidad pública y la privada. No se olvide que Catalunya ha sido pionera en el mutualismo, ¿no? Pues usted, gran valedor de las tradiciones, no le dé una patada porque se le puede volver en contra.


Y ya entrados en faena, que le parece Conseller si hablamos de la salud mental. ¿También va a iniciar la gran revolución de la desprivatización? Eso sí que sería un magnífico logro, pero, mi querido Conseller, con la iglesia hemos topado ¿no? ¿Se atreverá a meterle mano, no a la iglesia, sino a la salud mental que la mayoría de ella está en manos de las congregaciones religiosas? Le reto a que lo haga, ¿Será capaz? ¿Le dejará su jefe Junqueras?Es un tema apasionante del que le voy a seguir hablando…


Pensar, reconducir, dialogar, plantear, llevar a cabo una estrategia es cosa de sensatos, profesionales y hasta de filósofos. Lo contrario, es no tener visión de las cosas y llamar la atención en algo tan importante como la salud de los ciudadanos y meter la pata hasta el fondo…Ya lo verá. 

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