Pactar no es callar

Joan Ferran

Pactar no es callar, ni renunciar, ni disolverse en el ‘no sabe no contesta’. Pactar implica unión en base a lo acordado y libertad para seguir siendo quien se es. Pactar no significa diluirse como un azucarillo en un caldo tibio e incoloro sino más bien todo lo contrario. A saber: poner en valor tu aportación a lo colectivo en la búsqueda del bien general. Cuando se es honesto se llega a acuerdos para que la sociedad funcione óptimamente no para mercadear carguillos o prebendas.


En el caso específico del ayuntamiento de Barcelona el acuerdo Collboni-Colau persigue el desbloqueo, la normalidad, del funcionamiento institucional. Bienvenidas pues las alianzas que se establecen con un buen fin y en beneficio de la ciudadanía. Pero pactar no es callar ni conceder bulas, ni patentes de corso a los socios. Si ello llegara a producirse, en cualquiera de las partes, se abriría esa puerta de las renuncias que suele acabar mal.


La historia nos cuenta que en su día la ambigüedad calculada jugó a favor del socialismo catalán. El último lustro nos muestra como esa vieja ambigüedad ya no sirve, es nociva. Entre los socialistas y la candidatura de Ada Colau existen múltiples denominadores comunes susceptibles de repercutir en beneficio de los barceloneses. ¡Claro que sí! Pero también formas diferentes de ver la ciudad y ópticas distintas sobre temas de importancia que preocupan a la ciudadanía. Si, como insinúa Pedro Sánchez, el PSC va a ser útil para acabar con el ‘postureo’ no estaría de más que el grupo municipal socialista exigiera -por ejemplo- un trato distinto, exquisito diría yo, hacia la Guardia Urbana. Si los socialistas barceloneses no tragaron en su día la tibieza de Trias con Can Vies, o el fenómeno de los okupas, hoy no pueden desentenderse del tema. Debe singularizarse, no puede guardar silencio ante el ’top manta’, la prostitución, el turismo etc… Unión y libertad, el viejo lema de los federalistas, es práctico y sigue vigente. Los pactos acostumbran a firmarse entre distintos y no entre iguales, ergo…


Pactar en política es saludable si se es capaz de marcar diferencia y perfil, de lo contrario la fagocitación está servida.

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