El peronismo de Pablo

Joan Ferran

Mientras las manifestaciones y protestas no cesan en Francia, y el Brexit amenaza la estabilidad europea, aquí proseguimos con la historia interminable de la campaña electoral bis y las mociones de confianza diferidas del presidente Puigdemont. Somos tan fratricidas que andamos empeñados en deconstruir la famosa frase de Alejandro Dumas - la de Los tres Mosqueteros- para acuñar otra: ‘Uno contra todos y todos contra todos, de uno en uno’. Patético. Mientras ello sucede las incógnitas políticas permanecen; las líneas rojas se crean y se destruyen a gusto del consumidor y los independentistas ponen velitas a Santa Rita de Casia. Si, rezan para que el ‘procés’ no descarrile aun más y la ANC resucite. A tal efecto se han puesto en circulación, a gusto del consumidor, diferentes modalidades de referéndum: los hay sin prisa pero sin pausa, los hay unilaterales e inmediatos, los hay también estratégicos… ¡Qué empacho! ¡Qué empalago!


Visto lo visto, y oído tanto eslogan sobado y frase repetida, siempre nos queda la posibilidad de hurgar en las tres o cuatro definiciones que han saltado a la palestra a lo largo de estos meses. Conceptos como socialdemócratas, comunismo, patria o peronismo dan mucho juego… Iglesias declaró a El País que su formación tiene rasgos peronistas y Errejón reconoció emocionarse con el recuerdo de Evita Perón. ¡Uf! Me pregunto qué políticas del general argentino, o de la señora Kirchner, está dispuesto a implementar Pablo. De peronismos los hay para todos los gustos, lo hay de extrema izquierda y lo hay nacionalista conservador. Tengo curiosidad por saber si va a ser Irene Montero o Carolina Bescansa la encargada de arengar a los descamisados la noche del 26J. Nos han atosigado tanto con la milonga de la ‘nueva política’, el anacronismo de la socialdemocracia, la superación de ideologías y de las clases sociales que a un servidor de ustedes le extraña esta recuperación repentina de iconos periclitados. Para otra ocasión queda el análisis de la relación del peronismo con la dictadura de Franco o la admiración del general hacia la Italia de Mussolini…


Creo que Errejón e Iglesias le deben al respecto una explicación a Garzón. En su época Perón no fue demasiado amable con el comunismo. Vean, sino, lo que decía Evita al respecto:


"Ustedes pueden comprobar a cada momento que los comunistas no son hombres constructivos; son personas que todo lo niegan; son extraordinariamente demagógicos, porque no tienen responsabilidad y porque jamás piensan en cumplir con sus promesas; prometen y prometen sólo para destruir". 

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