Teléfonos móviles: la política en las calles

Pablo Rodríguez Canfranc
Economista

Fotonoticia 20131025125334 800



El desarrollo de la tecnología móvil ha puesto a nuestra disposición, en nuestro bolso o bolsillo, una poderosa ventana al mundo, que además de permitirnos saber en tiempo real qué está pasando en cualquier lugar del mundo, constituye una herramienta de participación que nos garantiza la presencia en distintos foros sociales, tanto públicos como privados.


Los móviles como terminales y los medios sociales como canales han catapultado el papel del ciudadano como protagonista del momento histórico y político. Todos nos convertimos en informadores y comunicadores de lo que pasa a nuestro alrededor, compartiendo la realidad circundante en tiempo real a través de nuestros smartphones.


Cualquier evento, cualquier manifestación, cualquier forma de abuso de poder o de represión, cualquier acción bélica, pueden encontrar una denuncia global e inmediata a través de Internet.


Los partidos políticos pueden sacarle un rendimiento decisivo a las tecnologías móviles ya desde las propias campañas electorales. A través de los dispositivos nos convertimos en “políticos” fuera de la política oficial, no necesariamente debemos ser voluntarios de campaña o candidatos, sino que cada uno de nosotros se convierte en un punto de unión y difusión de información. Por obra de las redes, participamos en proyectos, hacemos cosas, opinamos y brindamos apoyo a causas que rápidamente consideramos nuestras.


Este tema ha sido tratado en profundidad en el informe La transformación digital y móvil de la comunicación política de Antoni Gutiérrez-Rubí publicado recientemente por Fundación Telefónica. El autor establece que “la política es uno de estos aspectos, fundamental, que debe adaptarse a esta realidad imparable e iniciar una acelerada migración digital hacia entornos vitales nuevos. O se comprende que la tecnología móvil puede permitirnos una mejor organización y comunicación en la sociedad del conocimiento, para la acción política, o todo lo que se haga serán imitaciones tardías, sin autenticidad y sin sentido”.


En Estados Unidos y Reino Unido existen ejemplos brillantes del uso electoral del teléfono. Sin embargo, Gutiérrez-Rubí se muestra pesimista respecto a nuestro país. Considera que los políticos españoles no entienden ni encajan en el nuevo ecosistema social que trae consigo la sociedad digital en red. Se trata de organizaciones, los partidos, que siguen siendo mayormente analógicas en su forma de comunicar y que arrastran el lastre de las rígidas estructuras verticales y de las jerarquías inmutables, todo ello tan opuesto a la realidad fluida y cambiante que caracteriza al nuevo orbe global que habitamos.


La tecnopolítica es la herramienta de empoderamiento del ciudadano de la sociedad digital. Es la vía para garantizar la participación de todos y la vida en comunidad en el siglo XXI. Y supone un camino sin retorno, como explica el autor del libro: “Nada volverá a ser como era hace ni siquiera un lustro, en política o en comunicación. Nos encontramos en una dicotomía clara entre multitudes, mareas y alianzas versus masas, movimientos y partidos".


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