jueves, 26 de noviembre de 2020

Paternidad electoral

Manuel Fernando González Iglesias

Feijoo rajoy paternidad


Dicen sus allegados que el candidato Alberto Núñez Feijoo es un padre feliz y que el saber que en febrero va a poder perpetuar su apellido, le ha dado mucha moral para esta campaña electoral en la que el todo o la nada es la realidad pura y dura para el candidato del Partido Popular.


Ser padre a los 55 años es un poco jugar al límite, casi como la aparición del Arcángel a la Virxe da Barca, pero si todo va bien, para la madre y para la criatura, algo que todos deseamos, a los protagonistas les dará igual. El premio, bien merece el riesgo.


De momento algunos medios de Madrid ya comienzan a discutir los datos del CIS que califican como imprecisos y sobre todo, muy maquillados en favor del PSOE en detrimento, esta vez, de las Mareas y Podemos. Ciudadanos, ni siquiera tiene que preocuparse por la pulcritud técnica, ya que su escaño saldrá de A Coruña, o no saldrá, mientras que O Bloque continuará varado en su Terra Chá.


¿Y la mayoría absoluta? Pues bien, gracias. Los que discuten al CIS dicen que no está segura, y los que se lo creen a pie juntillas, pues sí, confían plenamente en la vuelta de Núñez Feijoo a la Presidencia de la Xunta y desde allí ¡vaya Vd. a saber a dónde!


Como aun queda mucha campaña y los gallegos tenemos fama de pensar una cosa y decir otra para despistar, pues pueden pasar muchas cosas y todas democráticamente buenas, tanto en una dirección como en la contraria.


Ya verán Vds., queridos lectores, cómo cuando acabe la campaña y estemos en la noche electoral como la mayoría de mis colegas dirán que ellos ya lo habían advertido, aunque no hayan acertado ni una.


Los de GaliciaPress, como buenos descendientes de varias generaciones de venerables petrucios, nos encogemos de hombros ante los pronósticos porque nos interesa que la gente vote en paz, sin ‘meigas feiticeiras’ mediaticen el parecer de la gente que debe votar, perdónenme la expresión, lo que les venga en gana.


Solo nos quedará de esta campaña del 2016 un mal recuerdo: el accidente ferroviario de O Porriño. Una mancha más, de las muchas que el sistema ferroviario gallego nos ha dejado a lo largo de su centenaria historia.


Ya toca acabar con tanta desgracia anunciada y tener unos transportes del siglo XXI, que es lo que se merece la Galicia, que el próximo día 25 vuelve ilusionada a las urnas. Por cierto, ese día también sirve para decir ¡Basta Ya!

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