De banderas

Miquel Escudero

Banderas eur esp cat

Banderas europea, española y catalana


Las banderas son simples telas rectangulares provistas de colores, que por lo general se ordenan en franjas. De origen gótico, bandera es una palabra que significaba ‘signo’ y que tenía un uso bélico. Esto hay que repetirlo, por sabido que sea, para que nadie pueda ignorarlo. 


Yo no soy amigo de banderas, no me entusiasman en absoluto. Pero distingo con rotundidad las integradoras de las que no lo son. La ‘senyera’ es indudablemente integradora de los catalanes, y un recuerdo también de la antigua Corona de Aragón. La ‘estelada’, secesionista del conjunto español, es por contra hondamente divisora de los catalanes entre sí.


El pintor ruso Kandinsky señalaba que “el color es la tecla, el ojo es el martillo templador”. El color es un ‘objeto’ y el ojo humano lo templa como ‘sujeto’, le atribuye significados que modula. Kandinsky, que colocaba el azul como símbolo de quietud, compartía la idea de Delacroix -el autor de La Libertad guiando al Pueblo- de que todo el mundo sabía que amarillo, naranja y rojo “despiertan y representan las ideas de alegría y esperanza”. Otra cosa es la violencia que ejerzamos, o consintamos, sobre nuestras impresiones primeras hasta ‘pensar lo que hay que pensar’ o ‘rechazar lo que se debe rechazar’. Dejémonos ahora de teorías y regresemos al día a día, a la experiencia práctica.


Hace pocas semanas asistí a una mesa redonda en un colegio profesional, en un extremo del salón de actos eran visibles dos banderas ajadas: la catalana y la de la Unión Europea. Brillaba, de este modo, la ausencia de la española. Reflexioné en el acto que este detalle ha sido lo habitual desde los años ochenta. ¿Es un sentir generalizado en la sociedad catalana la eliminación de la bandera española como referencia positiva? ¿O, más bien, ha respondido a la consigna de unas élites políticas y al propósito resuelto y consentido del establishment catalán? 


La victoria clara y asombrosa de Ciutadans en las pasadas elecciones evidencia un hartazgo y un considerable ¡hasta luego, Lucas! Quien quiera seguir engañando a los incautos que aún pueda haber, hablará del partido del Ibex, neoliberal, de extrema derecha, de Aznar o de falangismo. Tanto da. Más de un millón de catalanes saben que no es así y que han prestado su voto, no un cheque en blanco. El tiempo dirá cómo evoluciona todo en nuestra casa. ME

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